
El Estado lanzó la licitación de su red de fibra óptica
Mediante la empresa Arsat, abrió el proceso para la construcción de las dos primeras etapas
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Según cómo se mire, Río Gallegos -patria chica de la familia Kirchner- será el comienzo o el final de la ambiciosa Red Federal de Fibra Optica, cuyos dos primeros tramos ya están en marcha. La semana pasada, la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Arsat, controlada por el Ministerio de Planificación Federal, publicó los pliegos de las licitaciones públicas 06/2011 y 03/2011 para la construcción de los tramos Bariloche-Río Gallegos, que pasará, además, por El Calafate, y Formosa-Salvador Mazza/Resistencia-Metán.
En total, serán 4738 km de tendido de fibra óptica de un proyecto global de 12.000 km, que en cinco años debería mejorar el acceso a las telecomunicaciones: banda ancha, telefonía y televisión, principalmente. Entre las dos obras, que los contratistas deberán entregar llave en mano (es decir, terminada y funcionando), el Estado proyecta invertir unos $ 670 millones. Según expertos del sector privado consultados por La Nacion, la concreción de estas obras demandarán no menos de dos años.
El tendido en Santa Cruz y Chubut (región Patagonia sur) podrá conectar Bariloche con Río Gallegos, pasando por Río Mayo, Perito Moreno y El Calafate, siguiendo el trazado de la ruta 40. Con otros tres subtramos Caleta Olivia-Pico Truncado-Colonia Las Heras; Comodoro Rivadavia -Empalme Línea Transener, y Puerto Madryn-Trelew-Rawson, sumará 2007 km de extensión.
En el NEA Norte, donde además hay una mayor densidad de población y también mayores carencias sociales, el tendido abarcará varios tramos interconectados: Formosa-Ibarreta-Perico; Embarcación-Salvador Mazza; Resistencia-Clorinda; Resistencia-Metán; Resistencia-Los Amores, y Corrientes-Puerto Tirol. Todos los tramos alcanzan una extensión de 2731 km.
Patagonia sur y NEA norte son dos de las nueve regiones que comprenden el proyecto, enmarcado en la iniciativa oficial Argentina Conectada (que abarca también accesos gratuitos a Internet en plazas y lugares públicos, y la distribución de netbooks entre alumnos de escuelas estatales). La red también se complementará con la televisión digital terrestre estatal, pues permitirá interconectar las estaciones repetidoras y podría facilitar el desarrollo de la TV interactiva, dado que ofrecerá un canal de retorno más eficiente.
El Ministerio de Planificación, en su página web, acerca del desarrollo de esta red de fibra óptica informó: "Permitirá la ampliación de la oferta de servicios de Internet, telefonía fija y móvil, y televisión a los habitantes de todas las localidades de las provincias. La escalabilidad y capilaridad de la red permitirá una mejor provisión de servicios y la conexión con provincias adyacentes, llegando a lugares que actualmente no cuentan con estos servicios".
El Gobierno descubrió la debilidad de la infraestructura nacional de telecomunicaciones cuando, en agosto de 2010, el propio ministro de Planificación, Julio De Vido, anunció la caducidad de la licencia de Cablevisión para dar Internet con su marca Fibertel. En aquel momento, la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) difundió un listado de supuestos proveedores alternativos que no existían, tenían cobertura limitada o directamente no daban el servicio. Algo similar ocurrió con el avance del plan de distribución de netbooks entre alumnos de la educación estatal: en muchas escuelas, es imposible conectarse a Internet porque no hay proveedores.
Tras el percance con Fibertel, la CNC realizó un censo nacional de proveedores de servicios de telecomunicaciones. Con esa información, el Gobierno buscaría reforzar el acceso donde éste sea inexistente o deficiente. Aunque todavía no está confirmado, el Estado y los privados intercambiarían el uso de infraestructura para transportar sus servicios. De hecho, con estas licitaciones, la administración de Kirchner está tendiendo redes en las dos antiguas zonas de operación exclusivas de Telecom (Norte) y Telefónica (Sur).
Los operadores pyme y las cooperativas que prestan servicios locales en el interior esperan que la red estatal les permita bajar los costos de interconexión al fijar un precio testigo para toda la industria en aquellos lugares donde sólo opere el Estado.





