El Gobierno afirmó que seguirá bajando los subsidios en las tarifas de servicios

Dice que los actuales niveles de ingresos permiten reducirlos para los sectores medios y altos de la población; admite que se necesita más inversión privada en energía
Martín Kanenguiser
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26 de noviembre de 2014  

El Gobierno admitió que se necesitan mayores niveles de inversión para que la economía crezca más rápidamente y que seguirá con su estrategia de reducir los subsidios a las tarifas de los servicios públicos para los usuarios de clase media y alta.

Así lo expresó en su "Estrategia de Crecimiento" presentada la semana pasada en la cumbre presidencial del Grupo de los 20 (G-20) en Australia, documento en el que describe la situación económica y se compromete a una serie de cambios para mejorarla.

"Aunque la tasa de inversión se ha incrementado en forma significativa desde 2003 y el nivel de infraestructura ha crecido a niveles récord en años recientes, aún se requieren niveles más altos de inversión para sostener una rápida y sostenible tasa de crecimiento", indica el documento presentado por el Gobierno ante la cumbre internacional.

En particular, sostuvo que "en la inversión de infraestructura, el sector público mantendrá un rol de liderazgo, pero el objetivo es también atraer fondeo privado y externo".

En cuanto a la política de gastos, dijo que "el Gobierno está comprometido a una mejora en la colocación del gasto público, tanto productivo como la inversión social". En este último rubro, "existe la política de la reducción gradual de subsidios a la energía y al transporte público".

Al respecto, el documento recordó que "esta política fue de fundamental importancia en el pasado, para la protección de importantes sectores sociales durante la crisis de 2001-2002 y la internacional de 2009". Pero, de inmediato, aclaró que "los actuales niveles de ingresos permiten la reducción en los subsidios de los sectores de ingresos medios y altos". Además, según el texto, esta política permitiría "promover el uso racional de la energía, generando así externalidades positivas".

En cuanto al empleo, el documento destacó que el trabajo formal creció 80% desde 2003, pero admitió que "la Argentina necesita introducir medidas adicionales para consolidar su mercado laboral y, simultáneamente, con énfasis en la reducción de la desigualdad".

Las medidas clave para lograr mayor crecimiento que la Argentina prometió ante el G-20 son:

Incrementar la producción de petróleo, gas (incluyendo fuentes no convencionales) y combustible tomando ventaja del rol de liderazgo que juega YPF, junto con las dos represas que se planean construir.

Aumentar la cantidad de empleos, mejorar su calidad y las capacidades de los trabajadores, además de luchar contra la informalidad y cualquier otra forma de trabajo precario.

Seguir aumentando la cobertura de las jubilaciones, para llegar al 100% de la gente que alcanza la edad de retiro.

Incrementar la capacidad y mejorar el desempeño de la red ferroviaria en la Argentina.

Reforzar las políticas del Banco Central para las pequeñas empresas y las regiones menos desarrolladas.

De inmediato, el documento menciona las proyecciones oficiales para los próximos años, incluyendo el crecimiento económico de este año, del 0,5% (que según las consultoras privadas será una recesión del 2%), del 2,8% para 2015%, 2,9% para 2016 y 3,2% para 2017.

Respecto de la inflación, asegura que terminará en 15,6% el año próximo, en 13 por ciento en 2016 y en 9,9% en 2017. Los pronósticos de las consultoras para este año se ubican arriba del 35 por ciento.

En cuanto a los "obstáculos y desafíos para el crecimiento", el documento explica que luego de un crecimiento muy vigoroso que se desarrolló entre 2003 y 2011 –en realidad en 2009 el país no creció y en los otros años creció menos, tal como debió admitir Economía al corregir la base de cálculo del PBI– en los últimos años "se desaceleró".

Por supuesto que en este sentido le echa mayormente la culpa a "la desaceleración de la economía global, en particular de los socios más importantes del país", pero también reconoce que "el país debe encarar algunos desafíos para continuar creciendo con velocidad en el futuro".

En particular, sostuvo, "el país debe apoyar la expansión de la capacidad productiva; esto requiere perseguir políticas de naturaleza estructural que remuevan los cuellos de botella del lado de la oferta y, en particular, demandan un incremento en la oferta en infraestructura y energía".

Por otro lado, el Gobierno mencionó la amenaza de los fondos buitre y la "injusta" interpretación de la justicia norteamericana de la cláusula pari passu, que lo obligó a caer en default desde julio pasado.

En el resto del documento, el Gobierno reseñó los planes de protección al empleo, de apoyo al financiamiento y de promoción al comercio, entre otros programas.

Cabe recordar que la delegación a la cumbre del G-20 estuvo encabezada por el ministro Axel Kicillof, ante el reposo de salud de la presidenta Cristina Kirchner. Y aunque el ministro intentó destacar que en el documento principal del foro el país había logrado una gran victoria por convencer a todos los países del G-20 de condenar a los fondos buitre, en realidad, el documento principal de la cumbre sólo repitió que el problema de las deudas soberanas debe ser resuelto de acuerdo al tratamiento que le viene dando el FMI.

Del editor: qué significa. El Gobierno vuelve a mostrar un doble discurso. La duda es cuál de los dos se hará realidad: si subirá las tarifas o pondrá en riesgo a las firmas de servicios

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