
El grupo Cairns rescató algunos progresos
La agrupación de 18 naciones agroexportadoras dijo que pese a no haber alcanzado las metas previstas, seguirá unida en sus reclamos, que fueron apoyados por los EE.UU.
1 minuto de lectura'

SEATTLE.- El Grupo Cairns, integrado por 18 naciones agroexportadoras, entre las que se cuenta la Argentina, lamentó que no se hubiera alcanzado un acuerdo en Seattle para el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones comerciales internacionales.
Sin embargo, el ministro de Comercio de Australia, Mark Vaile, sostuvo que se hicieron sustanciales progresos en la reunión ministerial en el texto de agricultura, con elementos clave que pueden servir de soporte para una nueva negociación.
A pesar de no haberse llegado a un acuerdo, Vaile recordó que deberán comenzar en el corto plazo las negociaciones de la llamada Built-in Agenda, es decir, cumplir con el mandato de la Ronda Uruguay, que en 1994 estableció que a partir del 2000 debía discutirse la liberalización del comercio agrícola, hubiera ronda general o no.
El ministro australiano, que habló al cierre de la reunión ministerial, afirmó que el Grupo Cairns continuará con sus esfuerzos por impulsar el potencial de muchos países en desarrollo, presionando por "mercados exportadores sustancialmente abiertos para los productos agrícolas y agroindustriales y por la remoción de los subsidios a la exportación y otros subsidios distorsivos al comercio".
El Grupo Cairns llamó a los miembros de la OMC a impulsar las negociaciones para que el comercio agropecuario internacional tenga reglas acordes con el resto de los bienes y servicios.
Además de la Argentina y Australia, el Grupo Cairns está integrado por Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Fidji, Guatemala, Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Paraguay, Sudáfrica, Filipinas, Tailandia y Uruguay.
Estrategia
Durante los días previos, y en toda la semana que duró la reunión ministerial de Seattle, el Grupo Cairns actuó en coordinación con los Estados Unidos. Uno de los temores de la delegación argentina era que los norteamericanos, que comparten buena parte de los reclamos de la agrupación, cedieran en algún punto a las peticiones de la Comunidad Europea y de Japón, que son los que más resistencia oponían a la apertura agrícola. Esa alianza se mantuvo hasta el final. Sólo hubo una sorpresa con la delegación brasileña. No era lo mismo Brasil cuando se sentaba a la mesa el canciller, Luiz Felipe Lampreia, que al hacerlo el ministro de Agricultura, Marcus Vinicius Pratini de Moraes. Este último era muchísimo más duro que el representante del Itamaratí. "Preferíamos hablar con Pratini de Moraes", confió un delegado argentino que pidió no ser identificado.
Los diplomáticos argentinos estaban conformes con el borrador final del grupo de Agricultura, pero aclararon que a partir de las negociaciones que deben comenzar en el 2000 en Ginebra, sede la OMC, no hay seguridad de que ésa sea la base sobre la cual se sentarán a discutir nuevamente la apertura agrícola.
El punto de partida es el artículo 20 del Acuerdo sobre la Agricultura, que estipula que los miembros de la OMC deben celebrar negociaciones para proseguir el programa de reforma en el sector de la agricultura.
Todos entienden que ello consiste en una mejora en las condiciones de mercado, con una reducción de las subvenciones a la producción y el apoyo a la exportación. "Sin embargo -sostiene un documento de la OMC-, no hay acuerdo sobre el alcance de esas reformas (hasta qué punto reducir las subvenciones y los aranceles) o sobre cómo deberían abordarse cuestiones tales, como las preocupaciones no comerciales."
A pesar del fracaso, los diplomáticos argentinos recordaron que no es la primera vez que en el GATT, hoy OMC, no hay negociación y se postergan las discusiones. Lo que lo hizo más estruendoso en esta oportunidad fue la mayor atención que le prestaron los medios de comunicación a la cumbre de Seattle merced a la suma de los llamados temas nuevos del comercio: medio ambiente, derechos laborales y biotecnología, entre otros.
La Argentina, junto con el Grupo Cairns, impulsaba una agenda corta en la que, por una cuestión táctica, no quería que estuvieran estos temas. Tenía posición respecto de ellos, pero cuantos más asuntos se incorporaran en el temario, menos posibilidades había de lograr avances sustanciales en el capítulo agrícola. El desacuerdo general, finalmente, trabó toda posibilidad de avance.




