El Itaú compró el Banco del Buen Ayre
Final: con el retiro de los Garfunkel, otra familia tradicional deja la actividad bancaria; de esta forma se consolida la extranjerización del sistema.
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El Banco Itaú invirtió 225 millones de dólares para intentar terminar con cuatro años de pérdidas en el mercado argentino y consolidarse como una entidad con mayor llegada al público local.
La segunda entidad privada más importante de Brasil anunció ayer la compra del Banco del Buen Ayre, perteneciente a la familia Garfunkel, poniendo fin en la práctica a su estrategia de inserción mediante el desarrollo de una red propia.
Para dar un vuelco en su política pagó 2,5 veces el valor del banco local en libros, "un monto que se justifica por el tipo de clientela a la que atiende el Buen Ayre y por su fuerte automatización", según explicó una fuente del Itaú ligada a la transacción.
Sin embargo, para que la venta llegara a buen puerto los Garfunkel debieron ceder en sus pretensiones económicas. El mandato de venta estaba desde hace meses en manos de la filial local de Salomon Smith Barney (Merchant Bankers y Asociados), pero los interesados en adquirir el banco varias veces desistieron por la elevada cifra que reclamaban sus dueños.
El camino comenzó a allanarse en febrero último, cuando Jorge Garfunkel falleció tras luchar varios meses contra una penosa enfermedad. Su desaparición pareció convencer a Marcos Garfunkel, su padre y presidente de la entidad, de emprender la retirada del negocio.
Después de todo, el mercado se había vuelto muy competitivo y su ánimo había menguado. Y la nueva generación familiar, encarnada por sus nietos Matías (23) y Nicolás (17), aún no estaba preparada para asumir el desafío de conducir la entidad.
La operación, la segunda concretada por un grupo inversor internacional en el sector durante este año, confirma que la tendencia a la extranjerización y concentración bancaria continúa, tras el respiro impuesto por las dudas que sembró la crisis asiática.
Para el Itaú significa un importante paso al frente. Sus negocios en la Argentina se caracterizaron hasta aquí por una fuerte apuesta al sector minorista, ahora redoblada. Aún hoy sus competidores locales recuerdan la escasa gracia que les hizo una campaña del banco que habló de atender "bien a la gente".
Pero tampoco desatendió a las grandes empresas actuantes en el Mercosur, explotando su condición de entidad con una presencia líder en Brasil, un destino cada vez más importante para la producción argentina.
Los nuevos dueños tomarán control de la entidad en unos tres meses, cuando termine la auditoría y los bancos centrales de la Argentina y Brasil aprueben la operación. La nueva entidad que surja de la absorción será una de las más tecnificadas del mercado local y la primera en cantidad de cajeros automáticos.





