
El jefe de Porsche, el "King Wendelin", se queda sin trono
La expulsión del ejecutivo, el mejor pagado de Alemania, abre el camino a un acuerdo con VW
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Al presidente ejecutivo de Porsche Automobil Holding SE, Wendelin Wiedeking, lo llamaban el "King Wendelin", por evitar que el icónico fabricante de autos deportivos se cayera por el precipicio y conducirlo a la rentabilidad. Ayer, el rey fue destronado por desviar nuevamente a Porsche hacia el barranco.
La expulsión marca un giro de 180 grados en la fortuna del presidente ejecutivo mejor pagado de Alemania, cuyo audaz intento por adquirir a la mayor Volkswagen AG fracasó cuando el mercado colapsó y Porsche tuvo que asumir cerca de 10.000 millones de euros (US$ 14.200 millones) en deuda para quedarse con su compatriota.
La apuesta fallida de Wiedeking le permitió a VW voltear la torta y buscar una compra de la división clave de fabricación de autos de Porsche, a lo que Wiedeking siempre se había resistido.
Después de que su directorio pasara toda la noche reunido, Porsche emitió un breve comunicado en el que dijo que tanto Wiedeking como el director financiero, Holger Härter —el arquitecto del plan para comprar VW— dejarían la empresa de inmediato.
Michael Macht, quien se había desempeñado como jefe de producción de Porsche, reemplazará a Wiedeking en la presidencia ejecutiva de Porsche AG, la división automovilística de la empresa.
La salida de Wiedeking debería abrir el camino para un acuerdo con VW. Porsche y VW sostienen negociaciones desde hace semanas, pero en los últimos días el plan se ha ensombrecido por las inquietudes de Porsche respecto a sus responsabilidades tributarias y otros problemas. VW cree que los obstáculos pueden superarse y espera llegar a un acuerdo el próximo mes.
En un preludio a una posible
transacción con VW, Porsche anunció que su junta autorizó un acuerdo con Qatar. El emirato del Golfo estudia comprar 500 millones de euros (US$ 710 millones) en garantías de Porsche, lo que le daría el derecho a adquirir acciones de la automotriz a un precio establecido en el futuro, dijeron fuentes cercanas. Qatar también acordó prestarle a Porsche 750 millones de euros (US$ 1065 millones), dijeron dos fuentes.
Además, también se espera que Qatar compre un bloque de opciones en manos de Porsche para adquirir una participación de 17% en VW. Porsche tiene una participación de 51% en VW y opciones para comprar otro 20%.
Aparte, Porsche dijo que buscará aumentar su capital en al menos 5000 millones de euros (unos US$ 7100 millones), aunque no ofreció más detalles.
Una opción bajo consideración sería que la familia Porsche entregue Porsche Holding, una distribuidora de autos que posee en Austria, a Porsche Automobil Holding; los accionistas públicos en la empresa matriz aportarían el balance. Otra posibilidad es que las familias vendan el negocio de distribución de VW y utilicen lo que recauden para aumentar su capital, dijo una fuente.
Ambas medidas le permitirían a Porsche pagar sus deudas y le dejarían a la familia una participación considerable en VW. Aunque Porsche cotiza en bolsa, la familia controla todas las acciones con derecho a voto de la automotriz. El plan también solidificaría la posición de VW como líder de las automotrices alemanas. La empresa añadiría una marca de lujo a un conjunto que ya incluye a Audi, Lamborghini y Bentley.
Cuando Wiedeking asumió el timón de Porsche a fines de 1992, la empresa perdía dinero y su futuro era incierto. Entonces, a sus 39 años, Wiedeking diseñó una reestructuración que incluía por primera vez métodos de producción japoneses y la reducción de un quinto de la fuerza laboral. Discontinuó modelos sin éxito al tiempo que desarrolló planes para ingresar a nuevos segmentos del mercado con autos que complementaban el clásico Porsche 911.
La estrategia funcionó. Tanto el Porsche Boxster como el Porsche Cayenne fueron grandes éxitos. Porsche se convirtió en la automotriz más rentable del mundo y su deuda era casi nula. La fórmula de Wiedeking —controlar los costos y mantener una imagen de exclusividad— era la envidia de la industria.
Wiedeking cultivó una imagen de iconoclasta y persona humilde. Disfrutaba contándoles anécdotas a sus empleados y periodistas sobre su pasatiempo favorito: la siembra de papas. Su singularidad también se contagió a Porsche, donde su negativa a revelar sus resultados trimestrales hizo que la bolsa de Francfort expulsara en 2001 a la automotriz de uno de sus índices de referencia. "Nos dio muy buena publicidad", bromeó en su momento.
Al despedirse el jueves de los empleados en Stuttgart, mientras trataba de ocultar las lágrimas, Wiedeking les dijo que su salida era lo mejor para la empresa. "No me lo hagan más difícil", dijo cuando rompieron en aplausos.






