El PBI cayó 2,5% en 2018 con un desplome de la inversión

Es una mejora con respecto al 2,6% que previamente había estimado el Indec; prevén un menor arrastre estadístico para este año
Es una mejora con respecto al 2,6% que previamente había estimado el Indec; prevén un menor arrastre estadístico para este año Fuente: Archivo
Esteban Lafuente
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22 de marzo de 2019  

Con datos apenas mejores a los que se habían estimado previamente, el Indec puso números oficiales a la caída de la actividad económica que experimentó el país en 2018. Según el organismo estadístico, el PBI se redujo un 2,5% el año pasado -las previsiones del EMAE indicaban un 2,6%-, con una aceleración de la caída en el último trimestre, que derivó en una contracción del 6,2% interanual en ese período, el peor registro de todo el año.

Desplomes del 25% en la formación bruta de capital de trabajo (el nombre técnico de la inversión), del 9,5% en el consumo privado y del 5,1% en el consumo del sector público explican ese registro que, a su vez, condicionará estadísticamente la evolución de la actividad este año.

Los números reflejan el impacto de la sequía que afectó la producción agrícola y la posterior crisis financiera. El salto cambiario y la última gran corrida de fines de agosto se tradujo en una aceleración de la inflación en septiembre y octubre (6,5% y 5,4%, según el Indec), que impactó negativamente en el ingreso de las familias y el consumo privado. Luego, la revisión del acuerdo firmado con el FMI determinó un mayor ajuste en el gasto público para cumplir con la meta del 2,7% del PBI y un endurecimiento en el apretón monetario del BCRA, que implicó subas en las tasas de interés hasta picos del 73,5% en octubre.

De esta forma, el país completó tres trimestres consecutivos con caída en el nivel de actividad. Luego del alza del 4,1% registrado en los primeros tres meses de 2018, la economía ingresó en un proceso recesivo que implicó bajas del 3,8% y 3,7% en el segundo y el tercero, respectivamente. El último cuarto del año, a su vez, concluyó con una baja del 1,2% en la medición desestacionalizada frente al período anterior.

"Lo que más preocupa es el desplome de la inversión, que en el desestacionalizado cayó un 11,6% y muestra una economía muy golpeada, que es difícil que revierta la situación en el corto plazo", plantea Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, quien estima un arrastre estadístico negativo del orden del 2,4% para este año.

La caída en la inversión, a su vez, se asocia con la baja de las importaciones del 26,1% interanual en el último trimestre (12,2% frente al trimestre anterior), afectada por la menor demanda y un encarecimiento por la suba del tipo de cambio. La contracara fue el alza del 10,4% en las exportaciones de bienes y servicios.

"El dato es malo y se descontaba. Muestra un típico ajuste por balanza de pagos, pero tal vez es un poco menos malo de lo que se esperaba. Si bien está claro que 2019 va a ser negativo, esto deja un menor arrastre y podría mejorar las expectativas", plantea Gabriel Caamaño, y añade que la recuperación de la cosecha agrícola luego de la sequía de 2018 podría implicar un impacto positivo del 1,2% sobre el PBI.

Pese al optimismo que enuncian algunos funcionarios del Gobierno tras la estabilidad financiera de los primeros meses de 2019, los analistas proyectan que el rebote de la economía se demorará luego del salto cambiario, la suba en las tasas de interés de las últimas semanas y la inflación por encima del 3%, que afecta la recuperación del poder adquisitivo. "Si bien algunas señales en el margen fueron positivas en enero y febrero, en marzo la situación se complicó, y si hubo brotes verdes, ya se están marchitando. Se puede decir que la economía se estabilizó y deja de caer, pero para decir que está creciendo hay que ser más prudente", plantea Sigaut.

Según el economista Martín Kalos, director de Epyca Consultores, el campo será el único motor de la actividad este año. "El ajuste del gasto público va a seguir estando, la inflación actual difícilmente permita pensar que el salario pueda ganarle a los precios, salvo algunos sectores de alto poder adquisitivo, por lo cual el único componente de la demanda que puede dinamizar la economía son las exportaciones, de la mano de una cosecha que no tendrá la sequía de 2018. Eso tracciona en forma gradual y quizás alcance para salir de la recesión en el conjunto del PBI, pero no implicará que en otros sectores productivos y en el empleo haya una mejora visible o palpable", analiza.

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