El poder de la colaboración en tiempos inciertos
La discusión pasa hoy por cómo construir, desde nuestro país, redes que nos permitan escalar; el desafío de pasar de casos exitosos a sistemas sostenibles
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En la era que vivimos, el cambio se volvió rutina. Lo que antes proyectábamos, hoy ya está ocurriendo. En ese escenario, uno de los principales desafíos para quienes tenemos responsabilidades de liderazgo es generar espacios para construir en conjunto.
Durante mucho tiempo, las estrategias empresariales se centraron en la competencia. Y si bien este aspecto sigue siendo relevante, en el contexto económico actual ya no es suficiente. Es necesario actuar en comunidad.
Por eso, cada vez hablamos más de ecosistemas donde las organizaciones colaboran tanto hacia adentro, potenciando equipos diversos, como hacia afuera, articulando con otras empresas, con el sistema científico-tecnológico e incluso con competidores.
Un concepto que en inglés se resume en la idea de frenemy: actores que, según el contexto, pueden ser competidores y socios al mismo tiempo. Aunque pueda parecer una contradicción, esa tensión es hoy un motor clave de la innovación.
Lo vemos en la industria del entretenimiento, donde artistas locales lograron integrarse en un ecosistema que les permitió alcanzar escala global. Detrás de cada talento que trasciende fronteras hay una red de colaboración entre productores, equipos creativos, plataformas y audiencias que potencian ese desarrollo.
El talento argentino destaca como un diferencial claro, impulsado por su creatividad, adaptabilidad y capacidad para generar valor en escenarios diversos. El desafío es cómo integrarlo y potenciarlo en un mundo que, además de incierto, es cada vez más competitivo.
Un ejemplo claro es la industria energética. El desarrollo de Vaca Muerta muestra cómo un sector estratégico puede desarrollarse gracias a la cooperación entre múltiples actores. Empresas argentinas, junto con compañías internacionales, gobiernos y una red de proveedores, conformaron un entramado que les permitió compartir riesgos, coordinar inversiones y acelerar el crecimiento.
¿La clave? Implementar estrategias conjuntas para que un mercado sea más grande y todos puedan beneficiarse.
Este será uno de los ejes del próximo evento Experiencia IDEA Management, que se desarrollará el 4 de junio en Buenos Aires, donde los desafíos del liderazgo en esta etapa de cambio permanente tendrán un lugar central.
En un terreno en constante transformación y que se mueve hacia un futuro que aún no conocemos del todo, creo que el mayor valor que puede aportar hoy un líder es la habilitación del talento: generar las condiciones para que otros puedan desplegar su potencial, complementarse, trabajar en equipo y avanzar en entornos de incertidumbre.
En este sentido, la Argentina tiene mucho para construir. El mundo está atravesado por tensiones geopolíticas, cambios tecnológicos acelerados y nuevas reglas de juego, pero también se abren oportunidades.
La discusión, entonces, pasa por cómo construir, desde nuestro país, redes que nos permitan escalar; cómo pasar de casos exitosos a sistemas sostenibles; y cómo transformar talento en desarrollo.
En un mundo en movimiento, la ventaja competitiva no está en hacerlo todo mejor que los demás, sino en saber con quién construirlo.
El autor es presidente de Experiencia IDEA Management 2026
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