
El "taylorismo" del nuevo siglo
Microsoft patentó un sistema para vigilar emociones y movimientos de empleados
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Microsoft avanza y, mientras su fundador se dedica a la filantropía, la empresa propone nuevos programas que no son, precisamente, muy alentadores respecto del mejoramiento de la calidad de vida. Hace pocos días presentó una solicitud de patente de su sistema Kinect que detectará y controlará todas las conductas y emociones de los empleados durante la jornada laboral. Lo que empezó como un videojuego se convirtió en algo más serio. La justificación que consta en la solicitud de patente se apoya en que "las conductas corporativas pueden ser monitoreadas, analizadas e influenciadas por un sistema multimodal". Implica detectar cuánto tiempo se dedica al correo electrónico, a la navegación por Internet o a las distintas aplicaciones.
Pero no termina aquí su prestación. También será posible registrar los gestos, las conversaciones, la vestimenta y otros detalles físicos que pueden revelar conductas o sentimientos inaceptables, lo cual alerta al departamento de recursos humanos sobre posibles conflictos o desvíos respecto de lo esperado. Otro de los rasgos positivos, según Microsoft, es que se convierte en una posibilidad de mejora para el empleado que desee superarse, lograr sus metas y, por lo tanto, ser más feliz.
La descripción seca del sistema tiene características de pesadilla o novela de horror, pero hay que aceptarlo como viene, sin necesidad de cuestionar por esto los beneficios que la tecnología provee en general. Es curioso cómo se abusa de los eufemismos, planteando al mejor estilo de los sofistas de antaño, que los resultados de la implementación del sistema serán beneficiosos para la humanidad, por lo menos en los ámbitos laborales.
Pero apenas un ligero análisis de la propuesta derrumba cualquier presunción caritativa. No pareciera que la detección de conductas y emociones de un empleado, mediante un seguimiento de segundo a segundo, y luego convertido en estadísticas, pudiera convertirse en un factor de motivación positiva. La vigilancia extrema nunca fue el camino adecuado para el desarrollo personal y profesional de las personas sino, por el contrario, hoy se tiende al menor control y la mayor autonomía, basado en la confianza. Así nació la idea del "empowerment", vigente más allá de que el término haya pasado de moda. De la administración científica del trabajo, que implicaba regular los movimientos necesarios del trabajador para que sea más productivo pasamos, un siglo después, a la administración cibernética, con un mismo propósito. El virus continúa vigente: va mutando a través de las nuevas tecnológicas.
Otro horror se refiere a la función que el sistema otorga al departamento de recursos humanos, en tanto éste sería el que establece las pautas de trabajo y sus posibles violaciones. Una especie de Gestapo, KGB o CIA interno. Nada más lejos de la responsabilidad verdadera que le cabe a ese departamento, como agente de desarrollo del total de las personas.
En Estados Unidos se debate aún si la técnica del "submarino" (sumergir la cabeza de un detenido para hacerlo confesar) es un procedimiento válido o no. Las posiciones siguen siendo de las más variadas. Hay quienes la aprueban basándose en los resultados. Otros la condenan, por razones humanitarias.
Quizás, el sistema Kinect merecería un debate similar.






