El trágico final del entrenador récord que abarcó más de la cuenta
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Knute Rockne tenía cinco años cuando su padre usó la "bala de plata" que le cambiaría el destino y que lo llevaría al país donde lo aguardaba la gloria: ese noruego emprendedor presentó un carruaje en la Exposición Universal de Chicago, en 1893, ganó el premio mayor y se radicó con toda su familia allí. Años después, aquel chico de cinco años se convertiría en el mejor entrenador de fútbol americano de la historia y lograría un récord aún no superado; pero su afán por participar en diversas actividades le jugaría una mala pasada.
Knute Keneth Rockne, tal su nombre completo, nació el 4 de marzo de 1888, en Voss, en el sudoeste de Noruega. De origen pobre, jamás imaginó que la llave para su éxito se encontraría años después en un deporte que en su país ni siquiera se conocía y muy lejos de los fiordos entre los que pasó su primera infancia.
Si bien Rockne mostró desde chico gran pasión por el naciente fútbol americano, no fue allí donde se destacó en un principio, sino en atletismo. Se convirtió en uno de los mejores atletas de la ciudad, con hazañas en carreras de pie y salto con pértiga.
Trabajó durante cuatro años como despachante de correo y logró ahorrar US$1000 para pagar su ingreso a la Universidad de Notre Dame, donde pronto fue incluido en el equipo de fútbol. Allí sí se reveló como un gran estratega y popularizó el pase adelantado como táctica principal de ofensiva.
Según se relata en el sitio web Brittanica, Rockne ingresó en 1910 a Notre Dame, donde jugó como extremo en el equipo de fútbol y también fue una estrella de atletismo. "A él se le atribuye la popularización del pase adelantado, que era legal desde 1906 pero que aún no era ampliamente adoptado. Después de su graduación en 1914, enseñó química y se desempeñó como asistente de entrenador de fútbol en esa universidad, convirtiéndose en entrenador en jefe en 1918 y director de atletismo", se cuenta.
Aunque no había sido malo como jugador, sería afuera de la cancha donde lo aguardaría la gloria. En solo un año como entrenador de Notre Dame empezó a mostrar su sello distintivo, que lo llevaría a hilvanar una serie de éxitos nunca vistos: en 13 temporadas fijó un récord impresionante de 105 partidos ganados, 12 empatados y solo 5 perdidos. Además, estuvo invicto cinco temporadas y logro tres campeonatos nacionales.

Fue allí donde forjó el equipo más famoso de su país en los años veinte. Rockne y Notre Dame se combinaron para hacer del fútbol algo más que una actividad recreativa: fueron la encarnación del espíritu competitivo estadounidense y simbolizaron la iniciativa que se necesita para alcanzar la supremacía.
El jugador más famoso de Rockne fue George Gipp , una estrella que murió en 1920 al final de su último año. Sin embargo, fue el equipo invicto de 1924, el que marcó la llegada de Notre Dame a la cima del fútbol interuniversitario. En él jugaban los que se conocieron como los Cuatro jinetes, los excepcionales Harry Stuhldreher, Don Miller, Jim Crowley, Elmer Layden, todos formados por Rockne.

El viejo zorro noruego y sus muchachos, fueron el principal atractivo en una era que se conoció como "La edad de oro de los deportes" y se erigieron como uno de los pocos faros de la nación durante la Gran Depresión de los años 30.Notre Dame ganó reconocimiento nacional no solo a través de la excelencia de sus equipos, sino también mediante la promoción y el cultivo incansables de Rockne de destacados periodistas deportivos.
Carismático y popular como pocos, Rockne estaba comprometido con muchos otros asuntos. Escribía en la prensa, comentaba partidos en la radio, daba charlas por todo el país y elaboraba películas que instruían sobre fútbol. Además estaba contratado por la fábrica de autos Studebacker, para motivar al departamento comercial.

Aquel chico nacido en medio de los fiordos de una Noruega empobrecida, era considerado ahora el mayor visionario del fútbol en la historia de Estados Unidos, se había convertido en un impulsor del juego y era la imagen misma del éxito. Estaba en su mejor momento. Tocando el Cielo con las manos. Pero... Siempre hay un "pincelazo" que lo arruina todo. .
En 1931, empezó a hacer varios viajes para repartirse entre su familia que ya vivía en Miami, su trabajo como entrenador en Chicago y el resto de sus actividades entre Nueva York y Los Ángeles. En uno de esos viajes, el 31 de marzo de 1931, Rockne tomó a las apuradas un avión comercial que no estaba en las mejores condiciones (una de sus alas había sido reparada y no había quedado del todo bien).
Al poco de despegar, el piloto quiso regresar a tierra por las malas condiciones climáticas, pero siguió adelante. Algunos testigos vieron a la nave volar errática, hasta que finalmente estrelló, causando la muerte de todos sus ocupantes. Se terminó así, a los 43 años, la vida del hombre que es considerado una leyenda en el fútbol americano universitario y cuyos récords todavía no han podidos ser superados hasta el día de hoy.
"La muerte de Rockne en un accidente aéreo en un campo de maíz de Kansas en marzo de 1931 conmocionó a la nación y provocó tributos del presidente Herbert Hoover y del rey de Noruega.. Un torrente de biografías populares y testimonios del genio de Rockne, que culminó en la película de 1940, Knute Rockne, All-American (con Ronald Reagan interpretando a George Gipp), garantizó su inmortalidad como el más famoso de los entrenadores de fútbol americano", se concluye en Brittanica.
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