El cuidado de mayores, una tarea que gana espacio como fuente laboral

El cuidado de mayores será cada vez más requerido
El cuidado de mayores será cada vez más requerido Crédito: Augusto Famulari
Hay entidades que capacitan y certifican a trabajadores para desempeñarse en esta tarea; qué pasa en países más envejecidos
Loris María Bestani
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26 de abril de 2020  

Con la crisis del coronavirus se puede ver, sin necesidad de recurrir a estadísticas, cuántos adultos mayores viven solos. En esta coyuntura, tanto el Estado como instituciones comunitarias salen al encuentro de las necesidades de estas personas para ayudarlas, haciendo de nexo entre ellas y voluntarios por medio de las redes sociales, el uso de WhatsApp y toda comunicación que pueda, valga la ironía, viralizarse. Varios jóvenes se ofrecieron para dar una mano. Otros hicieron gestos puntuales, como acercar vasos de café caliente a quienes esperaban en la cola de los bancos para cobrar su jubilación.

Es una realidad que la expectativa de vida aumenta en la Argentina y en el mundo, que la tasa de natalidad en varios sectores de la sociedad disminuye y que, en consecuencia, la población de gente adulta mayor tiene cada vez más gravitación en la pirámide poblacional. ¿Qué pasa cuando estas personas pueden aún vivir solas y, sin embargo, ya no están en condiciones de asumir ciertas tareas? ¿Existe gente capacitada para asistirla que no sea necesariamente un familiar? ¿Se trata de un trabajo formal y bien pago? ¿Hay cursos de capacitación en este sentido?

Parece abrirse un nicho con verdadero potencial en una economía que pide a gritos puestos de trabajo, o trabajo a secas. La ocupación para el cuidado de adultos mayores exhibe una demanda creciente en varios países y el nuestro no es la excepción. "Brinda una excelente posibilidad de salida laboral, ya que los cuidados de larga duración son servicios cada vez más demandados por el envejecimiento poblacional", dice Sebastián Fridman, coordinador general del Área de Adultos Mayores de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Si bien existen desafíos propios de la labor, las posibilidades son amplias.

Además, una población más longeva obliga a pensar nuevas estrategias que contemplen esta realidad. Atrás queda la idea de la vejez como una etapa pasiva. Ha sido suplantada por el concepto de vejez activa, un paradigma distinto que considera al adulto mayor como un sujeto con el derecho a la autonomía, a la inclusión social y a la participación.

En el país hay varias iniciativas del sector público y privado que alientan la actividad de los cuidadores domiciliarios. Con variantes, los capacitan para que acompañen con idoneidad a adultos mayores en sus actividades. Además de ofrecer compañía, los cuidadores aprenden a administrarles la medicación, ayudar con la alimentación, la higiene y la prevención de accidentes. Su labor permite que los adultos mayores vivan con más independencia y puedan quedarse en sus casas.

En la Dirección Nacional de Políticas de Adultos Mayores (dependiente de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia), ofrecen capacitación y certificaciones. Allí se creó un registro nacional de las personas que acompañan a adultos mayores, como una herramienta que permite acceder a información pública y confiable sobre los cuidadores domiciliarios de todo el país. Este registro invita a inscribirse a las personas ya formadas, para que puedan conectarse y acceder a oportunidades laborales.

A través de su Centro de Adultos Mayores, la AMIA también capacita a asistentes gerontológicos mediante un curso teórico práctico que incluye contenidos de enfermería, kinesiología, nutrición, aspectos biológicos, psicológicos y sociales de los adultos mayores. La institución destaca la importancia de fomentar un envejecimiento activo y de retrasar lo más posible la institucionalización de los mayores.

"El programa tiene como objetivo capacitar a asistentes gerontológicos que desarrollan sus tareas en los ámbitos domiciliario e institucionales y dar una salida laboral", explica Fridman. Además, se dictan seminarios de capacitación permanente para los egresados y se ofrece un servicio de intermediación laboral.

"El curso de asistente gerontológico suma más de 2500 egresados y solo en 2019 hubo 180", cuenta Fridman. Este programa nació hace 26 años tiene el reconocimiento oficial del gobierno de la Ciudad de Buenos y de la Dirección Nacional de Políticas de Adultos Mayores.

Una aclaración léxica que hacen los especialistas es que, aunque muchas veces los términos cuidadores y asistentes gerontológicos se usan en forma indistinta, solo los asistentes gerontológicos son los que se capacitaron; los cuidadores pueden ser parientes, vecinos o amigos.

Ser cuidador puede implicar una salida laboral también para jubilados. En una nota de junio de 2019 publicada en China Daily, Wang Xu cuenta cómo en Japón son los mayores quienes se ocupan de los más ancianos del país y da el ejemplo de una cuidadora de 63 años en Imizu, en la prefectura de Toyama. Cuenta que ella considera que, por su edad, puede comprender mejor a las personas mayores.

Una de cada cinco personas tiene hoy más de 65 años en Japón, el país con el porcentaje más alto de adultos mayores. Para 2040 el gobierno estima que 44% de los hogares tendrá integrantes de 65 años o más, pero lo más relevante es que de ese universo, 40% serán hogares unipersonales. En el país nipón ya se registra una escasez de cuidadores, probablemente porque el trabajo puede ser extenuante y mal pago.

En Estados Unidos también parece haber una falta de asistentes gerontológicos. En una nota del Washington Post de 2019, Michelle Singletary se refiere al informe de Genworth Financial, que indica que estos servicios domiciliarios aumentan exponencialmente sus precios, porque los trabajadores exigen mayor paga y beneficios adicionales. Por otro lado y según el Departamento de Trabajo norteamericano, la necesidad de cuidadores domiciliarios crecerá 36% entre 2018 y 2028, muy por encima del crecimiento de las demás ocupaciones.

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