
En la Capital se perdonará la deuda de patentes
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Si el jefe del gobierno porteño, Fernando de la Rúa, no veta el proyecto de ley aprobado por la Legislatura, a partir de los primeros días de octubre los propietarios de automóviles que superen los diez años de antigüedad y quieran ingresar en el plan Canje o enviarlos a desguace tendrán el beneficio de la condonación de la deuda de patentes.
Miguel Doy, autor del proyecto y diputado de Nueva Dirigencia, explicó a La Nación que la aprobación de la ley implica un incentivo para aquellos que quieran acogerse al plan y para quienes decidan deshacerse de su auto.
"Tenemos cerca de 5000 autos abandonados en la calle y nos pareció -dijo Doy- que el perdón del pago de la deuda atrasada de patentes le permitirá al usuario dejar el vehículo en algún lugar que la comuna designe y no en la vía pública. Ese lugar no existe hoy, pero seguramente va a ser creado." El legislador parte de la idea de que quien ingrese en el Canje y quiera comprar otro auto recibirá un piso de $ 3000.
"Si esa persona tiene una deuda de $ 1000, la oferta ya no le resulta atractiva. Con esto, incentivaríamos a esos particulares y estaríamos resguardando el medio ambiente", dijo.
Doy, secundado por Jorge Srur, había pedido originalmente que las ventas del plan Canje las realizara una concesionaria o un establecimiento de la comuna, como forma de aumentar las fuentes de trabajo y los ingresos de la ciudad, "pero con eso no tuvimos suerte", explicó.
En los pasillos de la comuna se comenta que Doy presentó el proyecto en febrero último y que el Ejecutivo de la ciudad "copió" algunos de los términos de la norma. De allí que los legisladores de Nueva Dirigencia opinen que no se va a vetar la ley.
Según los tiempos legales, desde el jueves último, día en que se aprobó la norma, hay diez días hábiles para vetar la ley. Si no lo hace, el proyecto vuelve a la Legislatura y de allí, al Boletín Oficial para su publicación. Hasta el momento, los números de deudas impagas que maneja Doy corresponden al ejercicio de 1997, cuando la recaudación por ese impuesto trepó a los $ 300 millones. "La morosidad en ese rubro -dice Doy- no es significativa porque alcanza sólo al 15 por ciento."





