En un año, 600.000 niños más cayeron en la pobreza

Crédito: Santiago Filipuzzi
Francisco Jueguen
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29 de abril de 2019  

En 2018, año signado por la crisis cambiaria, la inflación y la recesión, se sumaron a la pobreza 600.000 chicos de hasta 17 años. La Universidad Católica Argentina (UCA) calculó que la cantidad de niños y jóvenes que son pobres por ingresos, pero que además tienen al menos una privación de derechos, son 4,7 millones en la Argentina. Es un aumento de 4,1 puntos porcentuales en doce meses.

El documento de investigación de la universidad indicó que esta pobreza multidimensional golpeó a fines del año pasado a un 41,2% de los chicos. En 2017 afectaba al 37,1%. Eran entonces 4,1 millones de un total de 11,8 millones de chicos urbanos de entre 0 a 17 años. En tanto, la indigencia -medida también por el cruce entre una mirada monetaria y de privación de derechos- reflejó en un año una suba de un punto: pasó de 4,1% a 5,1%. Hoy hay 590.000 chicos indigentes.

Además, el documento "Pobreza, derechos e infancias en la Argentina (2010-2018)", elaborado por los especialistas Ianina Tuñón y Santiago Poy, reflejó que -en el marco específico de la medición por privaciones de derechos pura que realiza la UCA- la cantidad de chicos que pasaron hambre en los últimos doce meses por falta de dinero en el hogar para comprar alimentos pasó de 7,1% en 2017 a 11,2% a fines de 2018. Son, más precisamente, 483.800 niños y adolescentes.

Más allá del indicador que cruza la pobreza por ingresos y las privaciones de derechos, la UCA informó estas dos últimas mediciones por separado. La cantidad de chicos que tienen al menos una privación son 7,5 millones en la Argentina. Es un 63,4% del total. Ese dato bajó dos puntos con relación al año pasado, cuando marcaba un 65,9%. Más allá del impacto que generó el menor acceso a los alimentos por la licuación de los ingresos o la pérdida de trabajo en los hogares, la universidad afirmó que sí hubo mejoras estructurales en algunas dimensiones puntuales.

Las privaciones medidas son alimentación, saneamiento, vivienda, salud, información y estimulación/educación. Además, para cada dimensión existen dos umbrales de privaciones (total y la más severa). Las que mejoraron fueron saneamiento (mide el acceso al agua corriente y a un servicio sanitario adecuado), vivienda (la cantidad de personas por cuarto habitable y los materiales con los que una casa está hecha) y estimulación/educación (si los niños asisten o no a la escuela, si reciben maltratos físicos y verbales y estimulación mediante juegos o lectura).

Con relación a los umbrales severos, hubo retrocesos en las dimensiones de alimentación (4,3% a 4,9%), salud (0,3% a 0,6%) y estimulación/educación (4% a 4,3%). Por otro lado, se registraron avances en saneamiento (6,9% a 5,1%), vivienda (6,8% a 6,3%) e información (3,3% a 2,8%).

La pobreza infantil por ingresos mostró un crecimiento significativo: pasó de 44% a 51,7%. Esto significa que más de la mitad de los chicos en la Argentina son pobres para la medida tradicional con la que suele medirse la pobreza en el país. Son 6,1 millones, según la UCA. De acuerdo con el último dato oficial que publicó el Indec sobre este fenómeno, la pobreza monetaria entre chicos de hasta 14 años pasó de 39,7% a 46,5% en el mismo período. Vale aclarar que la universidad suma en su medición no solo a los niños, sino también a los adolescentes, por lo que son dos universos distintos, más allá de que la tendencia al alza y la magnitud del crecimiento es similar.

Cuando se miran los datos multidimensionales del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA hay matices interesantes. Por ejemplo, la cantidad de chicos entre 13 y 17 años que tienen una privación es más alta (73,5%) si se los compara con los de 0 a 3 años y 4 a 12 años.

Por otro lado, según la UCA, la posibilidad de sufrir alguna privación es más elevada en un hogar con un solo progenitor, mientras que la población de niños con al menos una privación de derechos es mucho más alta en villas y asentamientos (89,9%) que en barrios con trazado urbano (59,8%). En una mirada ya más sobre el aglomerado urbano concreto, la posibilidad de ser pobre por privaciones es más del doble en el conurbano bonaerense (74,8%) que en la ciudad de Buenos Aires (30,2). Un niño del estrato trabajador marginal tiene cuatro veces más chances de tener una privación que las que experimenta un niño en el estrato medio profesional (84,9% frente 22%).

"En la evolución 2010-2018 se advierten progresos importantes. Se pasó de un 68,3% a un 63,4% de niños privados en el ejercicio de un derecho", advirtieron Tuñón y Poy en las conclusiones. "En el nivel de privación severo se pasó de 30,5% a 18,9%. Y en el último período 2015-2018 se advierten estabilidad en la incidencia total y una leve merma en el déficit severo. Sin dudas, lo relevante es que la mayoría de las infancias continúan experimentando privaciones inaceptables en múltiples dimensiones del desarrollo", advirtieron los técnicos de la universidad.

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