Las claves para cambiar el mundo a partir de ideas simples

El profesor de la Universidad Di Tella Eugenio Marchiori destacó que hay que tener pasión y preparación
El profesor de la Universidad Di Tella Eugenio Marchiori destacó que hay que tener pasión y preparación Crédito: Fabián Malavolta
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14 de noviembre de 2018  

Malcom McLean tenía 21 años y trabajaba como camionero en la empresa familiar. Durante la jornada laboral, observaba cómo se hacía la carga de la mercadería en los barcos y se preguntó: "¿Qué pasaría si cargo el camión arriba del barco?". Veinte años después, McLean creó el contenedor y cambió el mundo. "Cargar un barco pasó a ser 36 veces más barato y puede llevar hasta 20.000 contenedores, esto es innovación, esto es tecnología", sostuvo Eugenio Marchiori, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella , quien usó el caso de McLean, a quien se refirió como "el ídolo de la logística", para demostrar que las ideas más innovadoras nacen de las ideas más simples y en todos los sectores.

Para reforzar su punto, también relató cómo Alexander Fleming volvió de la Primera Guerra Mundial obsesionado por cómo sus compañeros morían por las infecciones de sus heridas no curadas. Ya de vuelta hizo varias pruebas en su laboratorio, pero no encontró nada. Un buen día se fue de vacaciones, volvió y vio cómo en una de las probetas había una zona limpia, mientras que el resto estaba opaco. Así logró desarrollar la penicilina... y también cambiar el mundo.

Acto seguido, mencionó la historia de Galileo, que gracias a sus observaciones pudo modificar un paradigma de 1500 años sobre la concepción del sistema solar; o la de Wilhelm Conrad Roentgen, creador de los rayos X, y la de Edward Jenner, inventor de la vacuna. En todas estas historias la innovación partió de ideas simples, pero, al mismo tiempo, por el trabajo constante.

Otra de las historias que usó a modo de ejemplo fue el descubrimiento de América. "Cuando consulto en clase si Colón descubrió o no América las respuestas se dividen en mitad sí y mitad no", contó, y agregó: "Lo que le pasó a Colón es que se murió sin saberlo, porque él pensó que había llegado a la India. Le faltó decir 'no estoy seguro' y abrir la cabeza", relató.

Pasión y preparación

Sin embargo, más allá del traspié de Colón, en todos estos casos Marchiori destacó un punto en común: la pasión. "La tenés que sentir, si no, olvidate", aclaró, y en paralelo destacó que la innovación requiere de preparación. "Ninguna de estas personas fue gente improvisada, para nada; en todos los casos trabajaron mucho tiempo en el tema", agregó.

Para llegar a ser profesionales innovadores, el profesor de la Universidad Torcuato Di Tella les recomienda a sus alumnos salir y relacionarse, dado que "las cosas suceden en el contacto con la gente". Por otro lado, los alienta a trabajar en la perseverancia y en no ver el fracaso como el fin de cualquier trabajo o proceso creativo.

A modo de ejemplo, contó la historia de la creación de los famosos post-it: "En 3M fabricaron una goma que no servía, pero a alguien se le ocurrió ponerla en un papelito para poder pegarlos y crearon un producto totalmente diferente", explicó. "En la Argentina está mal visto el fracaso, por eso hay que seguir adelante con perseverancia, porque la suerte es de los que la buscan y en el campo de la observación la suerte solo ayuda a las mentes preparadas", concluyó.

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