
Existe un mundo cada vez más desigual
Pocos organismos internacionales se han dedicado a estudiar este problema
1 minuto de lectura'
LONDRES (Por Robert Wade).- Todo el que esté interesado en la riqueza y pobreza de las naciones debe interesarse en lo que sucede con la distribución global de los ingresos. Al menos es lo que uno pensaría. Si la distribución del ingreso en el mundo se ha vuelto más igualitaria en las últimas décadas, sería una poderosa evidencia de que la globalización beneficia a todos.
Daría a los países en desarrollo buenos motivos para integrar sus economías estrechamente con la economía mundial, como los alientan a hacer el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial y los países accionistas mayoritariamente ricos. También daría respuesta a algunos de los temores de los que protestan contra la globalización. Y ayudaría a liquidar un debate crucial y de larga data de la teoría económica, entre el punto de vista ortodoxo que sostiene que el crecimiento económico produce naturalmente a una "convergencia" de países ricos y pobres, y las teorías alternativas que, por un motivo u otro, dicen lo opuesto.
Pero se ha prestado poca atención a esta cuestión en el campo de los estudios sobre el desarrollo, las relaciones internacionales y (hasta hace muy poco) la economía internacional. Ni el Banco Mundial ni el FMI han dedicado recursos significativos a estudiar el asunto. Hay nuevas evidencias que sugieren que la desigualdad global aumenta rápidamente. Hay buenos motivos para preocuparse por esa tendencia.
El reparto del botín
La distribución de ingresos del mundo puede considerarse una combinación de (a) la distribución de ingreso interna de todos los países y (b) la distribución de los ingresos promedios de todos los países en conjunto. La mayor parte de la desigualdad en los ingresos mundiales refleja desigualdad en los promedios de los países más que la desigualdad dentro de cada país.
La distribución tiene dos polos. Uno, en el extremo inferior, es de un ingreso promedio de menos de US$ 1500 al año. Contiene las poblaciones de la mayor parte de Africa, India, Indonesia y China rural. En el otro polo, con ingresos promedio de más de US$ 11.500 están Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia. Parte del espacio entre US$ 1500 y US$ 11.500 está ocupado por países como la China urbana, Rusia y México. Pero adviértase que falta un medio: es relativamente poca la gente que vive en países con ingresos promedio que se ubiquen entre los US$ 5000 y US$ 11.500. Si se midieran los ingresos utilizando los tipos de cambio vigentes, la diferencia entre los más pobres y los más ricos sería mucho mayor.
Nadie niega que la distribución del ingreso mundial se volvió enormemente más inequitativa luego de la revolución industrial. Las dificultades estadísticas son tan formidables que el debate hasta ahora gira en torno de cuestiones de técnica econométrica. Si tomamos distancia veremos que gran parte de la controversia se refiere a cómo comparar los ingresos de distintos países.
Cuando se comparan los ingresos en distintos países utilizando los tipos de cambio vigentes, las evidencias son que la distribución del ingreso mundial se ha vuelto mucho más desigual en las últimas décadas y que la desigualdad se aceleró en los años ochenta, se evalúe a los países como iguales o ponderados por su población.
Dos estudios muy recientes muestran un rápido aumento de la inequidad. Difieren de los otros en que se basan exclusivamente en estadísticas del ingreso y el gasto de los hogares. Los anteriores utilizaban el PBI promedio, ignorando las desigualdades dentro de cada país, o métodos indirectos para estimar la desigualdad dentro de cada país. Branko Milanovic del Banco Mundial armó la base de datos para obtener estudios de hogares de casi todos los miembros del Banco, lo que cubre el 85% de la población mundial en los años 1988 y 1993.
Entonces Milanovic computó el coeficiente Gini de distribución de ingreso mundial, combinando la desigualdad interna a cada país y la desigualdad entre países. (El coeficiente Gini es una medida de uso común de la inequidad: 0 significa equidad perfecta, 100 significa que una persona es dueña de todos los ingresos.) Los resultados son sorprendentes. La inequidad mundial se incrementó de un Gini de 62,5 en 1988 a 66,0 en 1993. Es una tasa de incremento de la inequidad más acelerada que la que se vivió dentro de Estados Unidos y Gran Bretaña en los años ochenta.
El otro estudio nuevo, de Yuri Dikhanov y Michael Ward, utiliza el mismo juego de datos con una metodología diferente. Confirma que la distribución mundial de ingresos se volvió marcadamente más inequitativa entre 1988 y 1993. Concluye que la parte del ingreso mundial que va al 10% más pobre de la población mundial cayó en más de un cuarto, mientras que la parte del 10% más rico aumentó un 8 por ciento. El 10% más rico se alejo de la media hacia arriba, mientras que el 10% más pobre se alejó de la media hacia abajo, cayendo en términos absolutos en una cifra elevada. En síntesis, la distribución del ingreso PPC mundial ponderando a los países por su población se volvió "mucho más inequitativa" entre 1988 y 1993.
Cuatro respuestas
¿Por qué aumento la inequidad global? La respuesta se divide en cuatro partes:
1) Crecimiento económico más acelerado en los países desarrollados de la OCDE que en los países en desarrollo tomados en conjunto.
2) Crecimiento más acelerado de la población en los países en desarrollo que en los países de la OCDE.
3) Lento aumento de la producción en la China rural, la India rural y el Africa.
4) Diferencias en rápido aumento en materia de producto e ingresos entre la India y la China urbanas por un lado y la India y la China rurales por el otro.
Estas tendencias a su vez tienen causas más profundas. El cambio tecnológico y la liberalización financiera dan por resultado un incremento desproporcionadamente rápido de la cantidad de hogares en el extremo de mayor riqueza, sin reducir la distribución en el extremo más pobre. Mientras tanto, el crecimiento de la población aumenta desproporcionadamente las cifras del extremo más pobre. Estas causas profundas llevan a una causa intermedia inmediata que empeora las cosas: los precios de los bienes industriales y servicios exportados por los países de altos ingreso se incrementan más rápidamente que los precios de los bienes y servicios exportados por los países de bajos ingresos y mucho más rápido que los precios de bienes y servicios producidos en los países de bajos ingresos con poco comercio internacional.
Estas tendencias de los precios significan que la mayoría de la población de los países pobres puede comprar cada vez menos de los bienes y servicios que se incluyen en el patrón de consumo de la población de los países ricos. Los países más pobres y los dos tercios más pobres de la población mundial sufren por tanto una doble marginalización: una vez a través de los ingresos y nuevamente a través de los precios. De ahí las cifras que muestran que la brecha hacia arriba entre el 10% más rico de la población mundial y la media se ensancha y que la brecha hacia abajo entre la media y el 10% más pobre también se ensancha.
Traducción: Gabriel Zadunaisky






