Extrañaba las empanadas, se puso una fábrica en Budapest y produce 60.000 por mes

El nombre del emprendimiento de Nicolás es Empanada Story
El nombre del emprendimiento de Nicolás es Empanada Story
María Julieta Rumi
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25 de abril de 2019  • 10:09

Nicolás Nagy es porteño, pero a los 15 años, en 1999, emigró a Budapest, Hungría. Su familia es de allí y a sus padres médicos les ofrecieron un trabajo y la ciudadanía. Estudió economía y finanzas en la universidad y quiso emprender... y extrañaba las empanadas. Ese fue el germen de Empanada story, su fábrica de empanadas argentinas que produce 60.000 unidades al mes y tiene entre sus planes exportar a Austria y Alemania.

Sobre sus inicios en Budapest contó que la transición no fue fácil y que, en su caso, lo ayudó el deporte, específicamente el tenis, ya que jugó profesionalmente allí. Luego, comenzó la facultad y tuvo que estudiar en inglés porque el húngaro es muy difícil.

"La idea me surgió en la facultad. Siempre quise emprender y esto de las empanadas comenzó porque extrañaba comer una buena empanada. Acá solo hay pizza y tampoco es muy buena", relató en diálogo con LA NACION.

Y el producto también tenía otras bondades: se puede almacenar, congelar y la fecha de vencimiento es a largo plazo. Pero para esto necesitaba un inversor, y un amigo lo contactó con Gabriel López Libardi, otro argentino que estaba en Hungría en busca de oportunidades.

Nicolás Nagy, un emprendedor argentino en Hungría
Nicolás Nagy, un emprendedor argentino en Hungría

"Nos asociamos y empezamos a investigar. Manualmente no era efectivo hacer empanadas, entonces pensamos en automatizar el proceso lo más posible. Visitamos la Argentina y compramos una máquina, que resultó ser una de las primeras importaciones de la Argentina a Hungría", afirmó y dijo que la inversión inicial fue de 300.000 euros.

Consultado por el diferencial argentino, dijo que, en el caso de ellos, es el producto ya que venden a las empanadas como empanadas argentinas, si bien hay una adaptación al mercado porque cada país tiene gustos diferentes.

"Tenemos la línea tradicional de carne, carne picante, la tucumana con pasas de uva, jamón y queso, pollo y queso, cebolla y bacon. Y hacemos product matching porque queremos venderlas posicionadas con el malbec, el típico vino argentino, que es muy bueno y muy conocido", detalló.

En total, tienen 60 sabores y producen para venta industrial 60.000 unidades al mes. Trabajan con distribuidores y tienen a dos en espera porque todavía no los pueden satisfacer.

"En dos o tres meses vamos a estar abriendo el primer negocio franquiciado, nuestro flag ship store y tenemos tres o cuatro interesados más. Estamos sponsoreados por la Embajada de Budapest y también tenemos una buena relación con la de Viena. El plan es fortalecernos acá en Hungría y en un año o dos tener puntos de venta en Austria y una fábrica mayor para atacar el mercado alemán. Es un proyecto ambicioso, pero nos está yendo muy bien a pesar de lo difícil que es arrancar con una fábrica así", concluyó.

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