
Fuerte inversión en el negocio panadero
Calsa, la productora de levaduras, desembolsará US$ 30 millones
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Burns Philp no quiere perder su liderazgo en la producción local de insumos para panaderías. A través de la Compañía Argentina de Levaduras SA (Calsa), que le compró al grupo Bemberg en 1992, el grupo australiano desembolsará otros US$ 30 millones en los próximos tres años, para aumentar la capacidad de sus plantas, incorporar tecnología y sumar nuevos productos.
En la lista de tareas de la empresa, el primer renglón fue para la certificación ISO 9000 de la fábrica de levadura fresca de Hurlingham. "Entre junio próximo y junio del 2000 queremos certificar todas nuestras instalaciones -dijo a La Nación Fernando Wall, gerente general de Calsa. Queremos un parámetro de comparación que nos permita establecer buenas prácticas de trabajo en todas las plantas."
La compañía tiene cinco plantas en el país: además de la de Hurlingham, tiene otra de levadura fresca en Tucumán; una de productos grasos (margarinas, grasas comestibles y aceites hidrogenados) en Lanús; otra en Lomas de Zamora, que produce ingredientes para panificación como malteados y saborizantes, y un centro de distribución y la casa central ubicados en el barrio de Chacarita.
La compañía tiene el 85 por ciento del mercado de levadura fresca del país. Casi el 70 por ciento de sus clientes son panaderías, confiterías y pizzerías.
El resto de sus ventas, que el último año llegaron a los 140 millones de dólares, corresponden a empresas de alimentación del tamaño de Molinos, Nabisco, Danone, Refinerías de Maíz y Fargo.
"La panadería artesanal tiene, todavía, una presencia muy importante en el mercado -explicó el directivo. Pero también tiene ante sí un desafío muy grande, tiene que modernizarse, y nosotros queremos aprovechar esa oportunidad."
Cifras
En la Argentina se consumen, anualmente, unos 600 gramos de levadura por habitante. Sin ir muy lejos, en Uruguay esa cifra llega a un kilogramo.
"La diferencia tiene que ver con los métodos de elaboración del pan de los argentinos, que emplean cantidades más pequeñas de levadura y dejan que la masa descanse mucho más tiempo."
En la carrera por el mercado local, Calsa tendrá que competir, como en el resto del mundo, con otra de las reinas del negocio: la francesa Lessafre, que llegó hace tres años al país. Otras que se anotaron son la holandesa Gist-Brocades y la paraguaya Paraleva.
Pero Calsa no se concentrará exclusivamente en las levaduras, sino que quiere lanzar al mercado entre cinco y diez ingredientes para panadería (como cremas y mejoradores sin bromato) por año.
Burns Philp lleva invertidos unos US$ 120 millones en la Argentina. Después de Calsa, que le costó US$ 50 millones, integró en su lista de empresas a Destilerías del Norte, una productora de levadura fresca de Tucumán que le compró a Seagram, y a Renderol, el mayor proveedor de sebo líquido del país, que estaba en manos de Procter & Gamble.





