Ganancias. Cuál será el impacto del impuesto durante 2021 y qué pasará con las deducciones

Desde 2018 los montos alcanzados por el impuesto tienen actualización automática; hay gastos deducibles que pueden declararse para aliviar la carga
Desde 2018 los montos alcanzados por el impuesto tienen actualización automática; hay gastos deducibles que pueden declararse para aliviar la carga Crédito: Pixabay
Silvia Stang
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17 de diciembre de 2020  • 11:28

Quien comience 2021 cobrando un sueldo mensual neto de $70.000 (una cifra que corresponde a un salario bruto de $84.337) no estará alcanzado por el impuesto a las ganancias en el inicio del año. Sin embargo, si se trata de un asalariado sin deducciones por familia cuyo ingreso luego recibe recomposiciones -que podrían no cubrir la caída de poder adquisitivo ocurrida por la inflación-, entonces sí empezará a tener descuentos por la carga fiscal. Por ejemplo, si recibiera una suba de 15% en marzo y otra acumulativa y de igual porcentaje en agosto, el asalariado en cuestión tributaría por todo el año $8160.

Ese es uno de los efectos que se produce cada año a causa de la suba de precios y de los aumentos nominales de salarios, dos hechos que se dan a ritmos diferentes que la actualización del esquema de Ganancias. Otra de las consecuencias es que hay personas cuyos ingresos están alcanzados por una determinada alícuota del impuesto en los primeros meses del año, y que luego pasan a estar gravados con otra más elevada.

Las cifras que generalmente se denominan "mínimos no imponibles" son ingresos mensuales netos promedio para todo un año. E incluyen el proporcional del aguinaldo, lo cual quiere decir que al salario neto mensual se le suma un 8,33% más. En la práctica, el tributo que corresponde por el sueldo anual complementario es descontado en forma repartida entre los meses de todo el año.

En 2021 esos mínimos no imponibles serán un 35,38% más elevados que los de este año. ¿Por qué? Porque en ese porcentaje aumentó, entre octubre de 2019 y ese mismo mes del actual 2020, la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte). Esa variación es la que, de acuerdo con una disposición legal vigente desde 2018, se utiliza para actualizar las variables de Ganancias que definen cuáles son los ingresos más bajos que quedan alcanzados y cuáles son los montos que determinan, dentro de una escala progresiva, qué alícuota se paga en cada caso.

En 2021, según lo establecido por ley y en caso de no haber medidas extraordinarias, un asalariado soltero y sin hijos tributará a partir de un ingreso mensual neto promedio de $74.812. Si se trata de alguien que tiene deducción por un hijo, ese menor salario alcanzado será de $80.877; si se deducen dos hijos, de $86.940 y si hay deducción por dos hijos y también por cónyuge, la cifra es de $98.965. Esas cifras surgen de hacer los cálculos aplicando el mecanismo legal, pero aún los cambios no fueron oficializados por la AFIP.

Para la deducción por hijo, la persona declarada a cargo debe ser menor de 18 años o, en caso de que sea mayor de esa edad, estar incapacitada para el trabajo. Cada hijo puede ser deducido de los ingresos de uno solo de sus padres. O, en caso de que opten por hacerlo los dos, se considerará para cada uno la mitad del monto deducible, que en 2021 será de $78.835 por todo el año. En el caso del cónyuge, para que sea deducible no debe tener ingresos propios o, de tenerlos, deben ser muy reducidos. En este caso la cifra que se descuenta del ingreso imponible será de $156.325.

Cuánto se tributará

  • Con los cambios, en el caso de alguien que deduzca cónyuge y dos hijos y en el año perciba un promedio de $130.000 (más allá de cuál sea su ingreso al iniciarse 2021 e incluyendo el proporcional del aguinaldo), se tributará $54.716, con un descuento promedio por mes de $4560, equivalente al 3,5% del sueldo neto.
  • Con deducción por dos hijos y un salario promedio mensual de $110.000, Ganancias será en todo el año de $34.368, con un promedio por mes de $2864, un 2,6% del sueldo después de los descuentos a la seguridad social.
  • Para alguien que deduce un hijo, con un salario promedio de $150.000, el descuento por el tributo será de $188.864, unos $15.739 por mes, que equivalen al 10,5% del neto.
  • En el caso de un empleado sin ninguna deducción por familia, con un salario de $100.000 netos, la retención por Ganancias alcanzará los $39.626 en el año, lo que lleva a un promedio por mes de $3302, cifra que representa un 3,3% del sueldo neto.

La relación con la inflación y las deducciones posibles

La actualización que por la aplicación del mecanismo automático fijado por ley corresponde para el año próximo es de un nivel bastante similar al de la inflación del período previo, es decir, de 2020. Hasta ahora se conoce que entre enero y noviembre de este año el índice de precios al consumidor acumuló un 30,9%, mientras que en todo el año llegaría a alrededor de 36%, si en este último mes la variación fuera del 4%, tal como estiman, en promedio, los analistas que participan del Relevamiento de Expectativas (REM) del Banco Central.

En las últimas décadas, el esquema del impuesto quedó retrasado respecto de la inflación, además de haber pasado por períodos con fuertes distorsiones (en 2015, por ejemplo, tributaban personas que recibían ingresos más bajos que otras que quedaban liberadas). Si se hubiera seguido, a partir de 2003, siempre la inflación del año previo, hoy el mínimo no imponible sería de alrededor de $108.000 en el caso de asalariados solteros y sin hijos y de unos $133.000 para quienes deducen cónyuge y dos hijos. Para la estimación se consideraron los valores del IPC-Congreso para los años en los que los datos del Indec perdieron credibilidad por la intervención política que hubo en el gobierno de Cristina Kirchner.

Cuando se dispuso un mecanismo de actualización automática, sin embargo, no se optó por seguir la evolución de los precios (lo cual respondería a la lógica de lograr que no se pague más impuesto cuando, en realidad, por efecto de las subas nominales de los salarios, solo se mantiene o incluso se pierde poder adquisitivo), sino la variación de los salarios, que pueden quedar retrasados respecto de los precios. El uso de ese indicador no evita que la carga fiscal se incremente sin que mejore la capacidad de compra de quien la afronta. El tributarista César Litvin sostiene que no solo debería tomarse como referencia el índice de inflación en lugar del salarial sino que, además, deberían considerarse dos actualizaciones por año en lugar de una.

Más allá de las deducciones por cónyuge o hijos, hay una serie de gastos que son deducibles del ingreso sobre el cual se calcula el impuesto. Dos de ellas tienen actualización automática una vez por año en cuanto a sus topes: la correspondiente a salarios y contribuciones del régimen de servicio doméstico y la de alquiler de inmueble para vivienda. En ambos casos, en 2021 el máximo anual será de $167.683 (en el caso de alquileres está también el límite del 40% del valor total).

Otras deducciones tienen un valor límite que se va ajustando según cuál sea el gasto; de los honorarios médicos, por ejemplo, se toma el 40% y, en el caso de las cuotas de la medicina prepaga o de las donaciones, se considera un tope que tiene que ver con el ingreso acumulado en el año por la persona.

Y hay, además, otros conceptos que permiten deducciones con topes de montos fijos que llevan muchos años desactualizados. Por ejemplo, por intereses de créditos hipotecarios solo se descuentan $20.000 al año. Y por gastos de sepelio, solamente $996, la misma cifra que dos décadas atrás.

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