Icono del kirchnerismo, el Gobierno factura cada vez más con Tecnópolis

Fuente: Archivo - Crédito: Rodrigo Néspolo / LA NACION
Pablo Fernández Blanco
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3 de julio de 2018  • 17:25

Casi dos años después de la finalización del gobierno y con resultados de encuestas que todavía mantenían las aspiraciones políticas de Cristina Kirchner , Javier Grosman hacía una pausa como quien está a punto de decir algo importante antes de contestar la pregunta de un grupo de periodistas. "Esa cucarda no te la saca nadie", celebraba.

Grosman fue uno de los autores del relato kirchnerista. En el contexto de ese trabajo creativo convenció a la ex presidenta de desplegar la potencia simbólica del movimiento en las fiestas del Bicentenario que se hicieron en 2010. Cristina Kirchner consideró que esa puesta en escena había sido un éxito y le quiso dar forma permanente: fue el origen de Tecnópolis , la feria científica de exposiciones de Villa Martelli, que continúa bajo la gestión de Cambiemos.

Es probable que, a diferencia de su antecesora, Mauricio Macri nunca le hubiese dado el visto bueno a una iniciativa de esas características, en especial bajo el color que tomó la segunda mitad de su gestión, enmarcada en un plan de ajuste del gasto. Pero con la obra hecha y las promesas de campaña disponibles para quien quiera revisar el archivo y endilgarle su incumplimiento, sus gestores buscan sacarle más provecho a los millones invertidos a través del alquiler del espacio en tiempos en que no los requiere la actividad central de la feria.

La principal vía de facturación de Tecnópolis es el alquiler del predio para shows a diversas productoras. Por su cemento pasaron grupos muy diversos, desde Motorhead hasta Martina Stoessel. De esa manera, el predio ferial, que está administrado por el equipo del ministro de Medios, Hernán Lombardi, pudo ingresar algunos millones a las cuentas públicas.

La columna de Pablo Fernández Blanco: Tecnópolis: el Gobierno busca fondos en el ícono K

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Los números son bajos, pero el crecimiento es importante, sostenido y supera a la inflación, según corroboró LA NACION con fuentes oficiales: de los $9.168.734,31 de 2016, el primer año de gestión de Cambiemos, saltó a $14.974.196,45 en 2017. Eso representa un incremento superior al 63%.

En el presupuesto de Tecnópolis para este año está previsto que la feria recaude otros $20 millones, con un incremento del 33%. Esas cuentas fueron hechas antes de la devaluación que se aceleró en las primeras semanas de mayo. Sin embargo, pese a los efectos del sobresalto cambiario en los precios, la recaudación de la feria estaría este año otra vez por encima de la inflación, que según la proyección que hacen los economistas consultados por el Banco Central rondará el 27 por ciento.

Con un dato adicional: el uso de Tecnópolis para actividades por fuera de la muestra estará limitado este año debido a que entre septiembre y octubre el Gobierno cederá parte del predio al Comité Olímpico Argentino (COA) para que organice los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Según la última disposición oficial, en abril, los cánones para quien quiera alquilar el predio aumentaron de la siguiente manera: el metro cuadrado cubierto pasó a $235 y el descubierto, a $ 15, mientras que el uso del espacio para espectáculos musicales, artísticos o deportivos cuesta desde $ 183.500 (para un show de 3000 personas) hasta $354.000 (hasta 10.000 personas). Y hacer una filmación en espacios cubiertos sale $5 el metro cuadrado ($15 en exteriores).

En el último año de gestión de Mauricio Macri, en tanto, Tecnópolis debería dejarle al Estado unos $25 millones, que representarían un aumento de 25%, en un contexto en el que la inflación, si se cumple la pauta oficial, debería bajar sustancialmente.

Antes de entrar en detalles, Gabriela Ricardes, secretaria de Contenidos Públicos del sistema de medios, la funcionaria que designó Lombardi para manejar Tecnópolis, dice y repite: "Nosotros extendimos el período de uso público del parque". Una vez que ese punto quedó claro, cuenta que se molesta cada vez que le dicen lo contrario. Y luego explica que cuando la feria está cerrada hay organizaciones privadas que lo alquilan para recitales, shows y filmaciones, entre otros usos.

La posibilidad de obtener ingresos de Tecnópolis viene de la gestión de Cristina Kirchner, que tenía un marco tarifario para cobrar por los servicios. Una resolución con fecha del 9 de noviembre de 2012 de la Secretaría General de la Presidencia, que manejaba Oscar Parrilli, ordenó establecer los requisitos y condiciones para el uso de los espacios y a fijar un canon a ingresar al Tesoro.

La gestión de Lombardi aumentó esos montos, un tanto para acompañar la inflación, pero otro poco para no seguir de lejos a los valores de otros predios. El ministro cree que el Estado no puede tener una conducta predatoria con respecto a la actividad privada.

Los funcionarios intuyen que la paulatina inserción de Tecnópolis en el mundo del espectáculo metropolitano se debió a que las productoras ya no la ven como una feria gubernamental, sino de uso público.

En el futuro, Lombardi aspira a sumar compañías patrocinantes que formen parte de la feria como representantes del sector privado, pero bajo las reglas del espacio público. En el pasado, los funcionarios kirchneristas llamaban de a una las empresas para que participaran de la muestra en señal de apoyo al modelo político, una práctica habitual por aquellos días. La gestión actual promete que no llegará a tanto.

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