
Ignacio González García: “Las empresas no pueden trabajar con quienes son sólo emocionales”
El director académico de la Diplomatura Profesional Superior Leonardo Da Vinci habla sobre los agentes de transformación
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Formar profesionales que puedan jerarquizar a la Argentina e insertarla en el mundo. Con ese ambicioso objetivo se empezará a dictar en septiembre próximo la nueva Diplomatura Profesional Superior Leonardo Da Vinci, avalada por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que este año cumple 70 años.
Ignacio González García, director general académico de la diplomatura, síndico de Supermercados La Anónima, Frigorífico Pampa Natural y Patagonia Logística, director titular del Banco Galicia y director titular de IDEA, entre otras actividades, explica que "queremos blindar a profesionales de primer nivel para que sean agentes de transformación".
Según el fundador del Polo de Desarrollo Educativo Renovador (Poder), "la Argentina es un país con una inteligencia individual excepcional y una inteligencia colectiva que tiende a ser negativa. La capacidad de trabajar en equipo es bastante difícil de forjar, pero hoy en día el mundo se mueve en equipo. Además, a nivel individual el respeto por las normas, no sólo por la ley, es bajo", agrega quien fue también miembro del Directorio Global de PricewaterhouseCoopers durante el proceso de cinco años de fusión de Coopers & Lybrand y PwC, entre l999 y 2004.
La diplomatura incluye módulos sobre aspectos jurídicos, federalismo, mentes brillantes y estructuras organizacionales; macro y microeconomía e inserción de la Argentina en el mundo; la neurología y la toma de decisiones; historia y observación de mediciones sociales; educación digital; métodos cuantitativos matemáticos para la gestión, responsabilidad social y sustentabilidad; mediciones complejas empresariales, y religiones, credos, el hombre y su trascendencia, filosofía y modernidad, entre otros.
Algunos de los profesores que dictarán las materias son el economista Ricardo Arriazu, el sociólogo e investigador jefe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina Agustín Salvia, la historiadora María Sáenz Quesada, el director para América Latina de Editorial Santillana David Delgado Robles, el rector del Instituto Tecnológico de Buenos Aires José Luis Roces y el presidente del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales Adalberto Rodríguez Giavarini. También será orador Alan Pichot, un joven de 16 años que el año pasado se consagró campeón mundial juvenil de ajedrez y que aportará conocimientos en temas de estrategia.
–Uno de los temas de la diplomatura es el factor emocional en la toma de decisiones.
–Facundo Manes, director de Ineco (Instituto de Neurología Cognitiva), va hablar de eso. Todos los días se leen libros de Peter Drucker y Peter Senge, que enseñan sobre la toma de decisiones desde lo racional. Por ejemplo, que hay que tener el mejor proveedor, la mejor cotización y el mejor tiempo de entrega. Pero Manes demuestra que la decisión es emocional. Muchas veces una persona elige a otra porque tiene piel con ella o por su actitud y luego de que toma la decisión de contratarla, por ejemplo, necesita justificarse racionalmente ante quienes lo juzgan; pero la decisión ya estaba tomada. Las empresas no pueden trabajar con quienes son sólo emocionales. Eso es lo que nos falta a los argentinos. Haciendo una síntesis de Paracelso y Samuel Hahnemann (N. de la R.: padre de la homeopatía) se puede decir que "la diferencia entre medicina y veneno es un problema de dosis".
–¿Los jóvenes y futuros líderes tienen esos problemas?
–El piberío es lo mejor que tenemos. Sigo dando clases en la facultad después de 30 años porque me encanta. Los chicos son más leales, no tienen empacho en decir que no pudieron estudiar y pedir que los acepte en el siguiente cuatrimestre. No vienen con un libro de excusas. Por otro lado, veo que les cuesta mucho trabajar en equipo, organizarse. Consideran que la espontaneidad y parte de la sabiduría vienen de la improvisación y eso, en el mundo, no existe más. Los chicos tienen más desparpajo para discutir. No son tantos los que se sientan en el último asiento para pasar desapercibidos y aprobar con cuatro. No se trata sólo de vocación y de hacer lo que a cada uno le gusta sino de aprender a que guste lo que se hace.
– Hace 15 años en un Coloquio de IDEA usted habló de cumplimiento fiscal y responsabilidad social y señaló que se estaba acabando la "sociedad de los gambeteadores".
–Lamentablemente, se multiplicó. Se gambetea la normativa en todos los órdenes. Porque tuvimos dictaduras militares tenemos la concepción de que el orden es malo. Hay que distinguir valores de desvalores, orden de desorden, análisis científico de olfato, prioridades fijadas con métodos científicos razonables de ejecución en base a estimaciones. Además, creo que debemos terminar con las cosas políticamente correctas. Si las decisiones de los dirigentes se siguen subordinando a lo políticamente correcto -que es lo científico y socialmente incorrecto, como no hablar de que hay pobres- a la Argentina le va a costar muchísimo ser el país que puede llegar a ser.
Detalles e inscripción
El curso, con un cupo flexible de 40 vacantes, es presencial y dura 480 horas. Se dictará los miércoles y sábados de septiembre a diciembre de este año y todo el año que viene. La inscripción está abierta y el próximo 19 de agosto a las 19 se brindará una charla informativa en Ayacucho 652, 5° piso. Para más información: 4372-5858.





