La Argentina suma conversaciones con varios países para financiarse sin volver a Wall Street
Entre las distintas opciones que maneja el Gobierno para conseguir pagar su deuda mantiene contactos con aliados; decidió no volver al mercado voluntario por las altas tasas
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La Argentina mantuvo en los últimos meses conversaciones con varios países con los que el Gobierno de Javier Milei construyó buenas relaciones desde su llegada al poder sobre posibles créditos bilaterales, según confirmó LA NACION con fuentes que tienen conocimiento directo del tema.
El próximo vencimiento relevante que enfrenta el país es el pago de US$4200 millones el 9 de julio a bonistas privados, un compromiso que aparece en el radar del equipo económico mientras analiza distintas alternativas de financiamiento. En el Ministerio de Economía se limitaron a responder: “Todo lo que se defina se anunciará oficialmente”.
Entre ellas aparece la posibilidad de préstamos entre países, una opción que evalúa el ministro de Economía, Luis Caputo, para conseguir recursos que el Gobierno considera potencialmente más baratos que una colocación de deuda en los mercados internacionales. La alternativa fue, de hecho, una de las que más sorpresa generó entre inversores y analistas que mantuvieron reuniones con funcionarios del equipo económico en las últimas semanas.
Entre los países involucrados estarían Estados Unidos, Israel e Italia, con los que Milei mantiene un alineamiento geopolítico desde que inició su gestión. Fueron identificadas en reuniones del equipo con algunos de los inversores con los que mantuvieron encuentros en las últimas semanas. Las charlas se mantienen en varios niveles del Gobierno: el Tesoro argentino, la Cancillería y el Banco Central (BCRA).

En el mercado identifican que la escalada del conflicto en Medio Oriente —en particular la guerra en Irán— podría retrasar algunas de estas oportunidades de financiamiento, al aumentar la cautela de los inversores y complicar el contexto internacional para los países emergentes. De todos modos, en el Gobierno aseguran a los inversores que la Argentina no tiene apuro en cerrar ninguna de esas líneas en el corto plazo.
Otras de las alternativas analizadas por el equipo económico son la colocación de bonos en dólares bajo legislación local —una herramienta que el Gobierno ya utilizó en febrero y que podría ampliarse por encima de los US$2000 millones—, la eventual reactivación de una parte del swap con China y la utilización de la línea financiera abierta con Estados Unidos, algo que Caputo mencionó públicamente en varias oportunidades.
El apoyo de la administración de Donald Trump, de hecho, no se limitó al voto favorable al programa argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril de 2025. Meses después, otorgó a la Argentina un préstamo por US$2500 millones a través de un swap entre el Departamento del Tesoro y el Banco Central (BCRA), que fue utilizado para intervenir en el mercado cambiario antes de las elecciones de octubre de 2025, en las que el oficialismo resultó victorioso. El BCRA informó luego que esa operación fue cancelada con un préstamo de un organismo internacional que nunca fue identificado públicamente y cuyas condiciones tampoco fueron difundidas.
Tras aprobar la Ley de Inocencia Fiscal, destinada a proteger a quienes ingrese al sistema ahorros en dólares no declarados previamente, los funcionarios también buscan profundizar el desarrollo del mercado de capitales local para reducir la dependencia del financiamiento externo y, en particular, de Wall Street.
La exploración de estas alternativas forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno para postergar el regreso de la Argentina a los mercados internacionales de deuda.
La decisión quedó en evidencia con la reciente salida del ahora exsecretario de Finanzas Alejandro Lew, quien había asumido con la misión de preparar una eventual emisión de bonos en Nueva York. En los meses previos, el funcionario había trabajado con bancos internacionales —entre ellos Santander, Citigroup, JP Morgan y Bank of America— en el diseño de una colocación por unos US$5000 millones.
La tasa esperada era superior al 9,5% y eso no gustó en el equipo económico. En ese marco, el Gobierno decidió finalmente no avanzar con esa operación, pese a la fuerte caída del riesgo país desde los niveles superiores a los 1000 puntos que registraba antes de las elecciones de medio término.

Caputo explicó en varias ocasiones que el objetivo es evitar pagar tasas que el equipo económico considera todavía demasiado elevadas para el país. “Trataremos de que no haya emisión y eliminar la dependencia de Wall Street”, dijo el ministro a fines del año pasado.
El propio funcionario reiteró esa idea esta semana al explicar la estrategia financiera oficial. “No cambia que la Argentina haga una emisión internacional que una local. Tenemos que mejorar la posición técnica. Nuestra política va a ser repagar esos bonos globales vendiendo activos y con financiamiento alternativo”, afirmó sin dar más detalles.
En los mercados internacionales, sin embargo, algunos analistas consideraron que el regreso a los mercados de deuda podría ser una pieza importante para consolidar la estabilización financiera del país.
Informes recientes de bancos como Citi, JP Morgan, Morgan Stanley, Barclays, Wells Fargo y Bank of America coincidieron en que la economía argentina logró avances relevantes bajo el gobierno de Milei, especialmente en el frente fiscal y en la reducción de la inflación. Sin embargo, los reportes también advirtieron que el país todavía enfrenta fragilidades en el frente externo, principalmente por el bajo nivel de reservas del BCRA y la necesidad de normalizar el mercado cambiario. Varios de ellos señalan al país como uno de los más expuestos a una prolongación del conflicto en medio oriente.
En ese contexto, algunos analistas sostuvieron que recuperar el acceso al financiamiento internacional ayudaría a fortalecer la posición externa y evitar que la acumulación de reservas se vea erosionada por los vencimientos de deuda de los próximos años.
De acuerdo con un informe de la consultora GMA Capital, la Argentina enfrenta vencimientos por unos US$30.000 millones entre 2026 y 2027, si se consideran los compromisos con bonistas privados y el Fondo Monetario Internacional (FMI), netos de desembolsos del organismo.
El Gobierno, en cambio, consideró que el riesgo país —que se mantiene por encima de los 500 puntos básicos— todavía no refleja plenamente los avances del programa económico y que una emisión en estas condiciones implicaría pagar una tasa demasiado alta. Por ese motivo, la estrategia oficial combina distintas fuentes de financiamiento alternativas mientras espera que continúe la compresión del riesgo país y mejoren las condiciones para una eventual vuelta a los mercados internacionales.
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