La carne pasó a valer más que en la convertibilidad
Emilia Subiza, Para LA NACION
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"Ahora, el freezer está vacío; con mucho esfuerzo compramos carne una vez por mes y dura para dos comidas. En las fiestas, antes hacíamos asado, pero ya desde el año pasado cambiamos por empanadas o pizza", cuenta Amanda Ramírez, que trabaja en la asociación civil A Todo Corazón, que diariamente da de comer a más de 500 chicos en tres comedores de la zona oeste del Gran Buenos Aires.
Este año, el precio de la carne medido en dólares superó, por primera vez desde la devaluación de 2002, el de 2000. Pese a los continuos aumentos de los últimos tres años, sólo ahora la carne superó el valor en dólares con que se comercializaba cuando aún regía la convertibilidad.
Un kilo de asado costaba US$ 4 en septiembre de 2000, 3,44 en 2009 y trepó hasta 5,68 en 2010, de acuerdo con los precios al consumidor que informa el Instituto Nacional de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), calculados con la paridad peso/dólar promedio de cada año. El aumento de los últimos diez años fue del 41,6% para el asado; del 56,8%, para la paleta; del 55,4%, para la nalga, y del 43,8%, para el cuadril.
Como Amanda, muchos argentinos cambiaron sus hábitos y su frecuencia de consumo de carne vacuna por el aumento de precios. Las estadísticas de cantidad de kilos consumidos por año son evidentes: en 2000, el consumo promedio era de 64,3 kilos; en 2009, de 68,6 y en 2010 cayó a 58, la cifra más baja de los últimos 20 años.
Al cerrar el año, los argentinos probablemente les dejen su lugar en el podio a los vecinos de Uruguay como principales consumidores de carne vacuna del mundo. El analista de la consultora Abeceb.com, Santiago Novoa, señala que, si bien hay una tendencia hacia un menor consumo en los últimos 30 años, el aumento de precios del último año incidió para acentuar esta caída.
"Vos ves a los chicos y están gordos porque comen fideos, arroz y polenta. Pero les faltan nutrientes porque casi no comen proteínas", cuenta Amanda. Una vez por mes, gracias a las colaboraciones, hacen una compra de 30 o 40 kilos de carne que alcanzan para dos comidas; tres, a los sumo. "Compramos carne picada, roast beef y falda, lo mínimo y más económico. Los chicos ni conocen el lomo y el cuadril", agrega.
De acuerdo con el último informe mensual de la Cámara de la Industria y el Comercio de las Carnes y Derivados (Ciccra), los cortes más caros subieron menos que los cortes más económicos, dada una menor demanda. En octubre, el lomo se encareció el 11,1%, en tanto que el asado de tira, el 19,5% y la paleta, el 17,3 por ciento.
La directora del Centro de Educación al Consumidor, Susana Andrada, opina que el consumo argentino es muy dinámico en relación con los precios. Por eso, ante aumentos de precio de más del 60% con respecto a 2009, el consumo se retrajo tan rotundamente. En tanto, Stella Carniel, de Consumidores Argentinos, señala que las achuras que se encuentran en los supermercados son cada vez de menor tamaño porque la gente ahora sólo compra lo justo.
De acuerdo con un relevamiento hecho en abril de 2010 por el Ipcva en 600 hogares del área metropolitana de Buenos Aires, el 65% de la población compra entre uno y dos cortes de carne vacuna por compra; el 30%, un solo corte, y sólo un 5%, más de dos. Los cortes para milanesa (bola de lomo, nalga y cuadrada) son el núcleo del consumo argentino. Según el presidente de Ciccra, Miguel Schiariti, en el 75% de los hogares se come carne al menos una vez por semana. La nutricionista Viviana Viviant explica que, además de aportar nutrientes y proteínas, las carnes rojas producen una sensación de saciedad que no se logra con las carnes blancas.
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