
La empresa TAM le pone color al mercado de cabotaje argentino
La aerolínea brasileña dará asistencia técnica y apoyo logístico a Aerovip
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El 1° de agosto, Aerovip, la línea aérea que cubría rutas en el interior con el nombre Aerolíneas Express, retomará las operaciones. Pero no ya embanderada de azul y blanco, sino con el rojo intenso que le prestará la brasileña TAM. El comandante Rolim Amaro, presidente de TAM (la original y su versión paraguaya), no concretó todavía su compra, como se rumoreaba la semana última, sino que firmó un contrato para darle asistencia técnica, marketing y apoyo logístico. Así lo aclaró a La Nación su representante en la Argentina, Oscar Palomba, que fue quien negoció y firmó el acuerdo.
El objetivo inmediato de Aerovip, según dijo a este diario, días atrás, su gerente Sebastián Agote, era que la línea -6 aviones jetstream y 180 empleados- pueda levantar vuelo luego de que el peso de la caída de Aerolíneas arrastró a su feeder (alimentadora) al no pagarle la parte acordada de los pasajes y desalentar la escasa demanda con las constantes amenazas de cierre. Pero bastan cinco minutos de escuchar al carismático "comandante Rolim", como lo llaman amigos y extraños, para conocer sus intenciones de plantar bandera en la Argentina. De hecho, todas las firmas aéreas argentinas han pasado alguna vez frente al comandante para hacerle o escuchar ofertas.
El acuerdo con Aerovip es un primer paso, admite Palomba, que hasta ahora incluye la comercialización de sus pasajes (por un 15%, en vez del 18% que cobraba Aerolíneas), le prestarán códigos (identificación de la empresa en las bases de datos), uniformes y apoyo en el relanzamiento. Pero, por ahora, en la presidencia estará Pablo Born, hijo del principal propietario, Juan Born, y en la gerencia seguirán los hermanos Hernán y Sebastián Agote. Por ahora.
Nadie supone que TAM no querrá operar Aerovip con la posibilidad de ampliarse a todo el cabotaje, pero tampoco que Eduardo Eurnekian no intentará quedársela antes. Uno sabe todo lo que hay que saber sobre compañías aéreas; el otro es argentino, una ventaja en el caso de que se mantenga la ley que impide a los extranjeros tener la propiedad sustancial y el control efectivo de las líneas nacionales, con la sola excepción de Aerolíneas Argentinas/Austral.LanChile ha intentado durante años, sin éxito, formar LanArgentina, como hizo LanPerú. Mientras tanto, TAM esperó el momento oportuno y cree que éste está por llegar. De la misma manera en que fue ampliando su poder dentro de Brasil y hoy está sentado frente a la antes inalcanzable Varig, hablando de una fusión al estilo de la unión cervecera Brahma-Antártica.
Si el comandante Rolim estuviera en lo cierto y TAM comenzara el negocio de cabotaje en el país, no tardaría en hacerse un lugar LanChile. No ya en negocios de las llamadas líneas de tercer nivel (como lo fue Vasp con la neuquina TAN, entre otras experiencias similares, siempre fracasos), sino con proyectos de vuelos troncales y compitiendo en el mercado doméstico, como lo haría también el grupo español Marsans con AirPlus.
No es el único cambio en ciernes: las empresas que operan hoy dentro del país están alistando sus máquinas para empezar sus vuelos al exterior; LAPA forma parte ahora de un pool de aeropuertos y otros negocios; Eurnekian, un empresario textil y de medios, es ahora potencial comprador -real o ficticio- de cuanto vuela sobre el territorio; los diferentes operadores ya han empezado a trabajar en conjunto, algunos pensando en sólo una cooperación y otros hablando de algo más estable; para sostener un mercado en crisis.




