La frambuesa, una fruta con sabor a rentabilidad propia
Dos productores de seguros invirtieron $ 30.000 en el campo
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Juan Pablo Barella y Patricio Walsh se iniciaron en el cultivo de frambuesas en busca de un pasatiempo que los despejara de su profesión de productores de seguros, pero se entusiasmaron tanto con esta actividad que hoy ya proveen a buena parte del mercado nacional y comienzan a pensar en la exportación.
"En un principio, lo tomamos como un hobby, pero de a poco empezamos a invertir cada vez más y a leer toda la bibliografía existente sobre el tema, hasta que terminamos apasionados", cuenta Walsh, propietario del campo donde desarrollan el emprendimiento, en San Andrés de Giles.
Barella, por su parte, comenta que desde hacía tiempo buscaban hacer algo distinto y se les ocurrió producir frambuesas. "Hasta ahora, nos ha dado muchas satisfacciones, aunque aprendemos constantemente, porque esto funciona sobre la base del ensayo y el error", afirma el emprendedor.
En 2000 formaron Mulchen SRL, nombre que en lengua mapuche significa gente que está al Oeste, y dieron los primeros pasos en la producción de frambuesas de las variedades Heritage, Autumn Bliss y Schoenemann. Luego de tres cosechas, producen también moras Taiberrie y Black Berrie. La inversión inicial fue de $ 30.000, que es lo que Barella y Walsh estiman como necesaria para producir en una hectárea, incluyendo provisión de plantas, armado de sistema de riego por goteo, preparación del terreno, tareas de plantado y colocación de postes y espaldares. "Probamos con una hectárea y ya nos extendimos a tres", aclara Barella.
En la última cosecha, la empresa facturó unos $ 20.000 y ambos socios estiman que esta suma se triplicará en la próxima temporada. "El primer año, toda la familia comió frambuesas y dulce de esa fruta, porque no teníamos intenciones de comercializar la producción", dice con una sonrisa Walsh. Y agrega: "Pero en el segundo, nos animamos a venderles a mayoristas, que pagaban un poco menos, pero exigían menor volumen".
En lo que respecta al trabajo en sí, Barella destaca que "es bastante sacrificado, porque hay que estar todo el tiempo encima de la plantación". Además, en época de cosecha, deben contratar a cuatro personas, que se dedican a la recolección.
La cosecha de frambuesa se realiza en forma manual, entre fines de noviembre y fines de abril, y a partir de allí requiere el mantenimiento de la cadena de frío hasta llegar al consumidor.
La fruta se almacena en cámara de frío y luego pasa al frigorífico para su traslado al cliente. Se puede conservar en cajas de 10 kilogramos (congelado individual), en baldes de 5,50 kg o en cajas que contienen 12 cubetas de 150 gramos (para su comercialización en el mercado de fresco). Su precio es de 15 pesos por kilo y su ciclo productivo es de diez años, como mínimo.
Asesoramiento
Además de la fruta fresca, venden plantines a aquellos que se quieren iniciar. "Otra cosa que hacemos es armar de punta a punta el emprendimiento: vendemos todos los elementos y prestamos asesoramiento", comenta Barella, que junto a su socio realizó varios cursos e intercambió experiencias con otros productores y técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Según sus recomendaciones, una eventual planificación de una explotación debería considerar el precio de los plantines, el armado de sistema de riego por goteo, las tareas de plantado y la colocación de postes y espaldares, así como los costos laborales en época de cosecha. En el horizonte de todo aquel que emprende una producción alternativa aparece el objetivo de la exportación. Aunque se lo toman con calma, Barella y Walsh no son la excepción a esta regla. "Ahora queremos abastecer el mercado local, porque vemos que hay una demanda insatisfecha, pero claro que nos preparamos para exportar", confía Barella, que cree que eso se logrará sólo en 2006/07.
"Nosotros calculamos ese plazo, porque el volumen requerido para exportación es muy alto -30.000 kg- y, además, todavía queda un mercado interno por abastecer", acota Walsh, que indica que los mayores consumidores mundiales de estos frutos del bosque son Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.
En tanto, en la Argentina, a pesar de que no existe predilección por el consumo de frambuesas frescas, hay una gran demanda de productos elaborados con esta fruta. "En Chile, el consumo per cápita de este berry es cuatro veces superior al nuestro; debemos armar estrategias para introducir ese hábito en el país", afirma Barella. Mientras tanto, buena parte de los 14.000 kg anuales que producen actualmente en su plantación de tres hectáreas están colocados en fábricas de dulces, confiterías, heladerías y chocolaterías.
Otro de los anhelos de estos dos emprendedores es la formación de una asociación de productores de frambuesas. "Algo que no existe en este rubro", destaca Walsh. Eso les permitiría difundir mejor las bondades de la fruta y lograr mayores volúmenes para competir en el exterior, aprovechando que hoy los precios internacionales son muy buenos, debido a que se atraviesa por una etapa de demanda insatisfecha.





