La insólita historia del club vacacional que elige la militancia kirchnerista
Residencias Cooperativas de Turismo es el destino de exfuncionarios que se identifican con el proyecto político iniciado por Néstor y Cristina Kirchner; charlas, fogones y guitarreadas para impulsar la batalla cultural K
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A 12 kilómetros al sur de Mar del Plata, en Chapadmalal, se erige el club vacacional que elige una gran parte de la militancia K para ir a descansar. Charlas, fogones y debates atraen a sus militantes, muchos referentes políticos, pero también periodistas y personajes del espectáculo, que participan de esas actividades -son invitados; no pagan- con el objetivo declarado de dar la batalla cultural que encabeza Cristina Kirchner.
El lugar se llama Residencias Cooperativas de Turismo (RCT). Es una entidad autárquica vinculada históricamente al Banco Credicoop, que dirige el exdiputado K, Carlos Heller. Más allá de esa relación histórica, funciona como un resort de acceso abierto, según cuentan los responsables.
En los últimos años, recibió, a varios exfuncionarios y referentes kirchneristas, entre ellos, Jorge Taiana, Víctor Hugo Morales, Eugenio Zaffaroni o Andrés “el Cuervo” Larroque, entre muchos otros.
La semana cuesta, en temporada, entre $2 y $3 millones (un departamento para ocho), pero es gratis para aquellos “compañeros” que vienen a hacer una presentación pública en nombre del movimiento.
En enero, entre descanso y charlas institucionales coincidieron, por caso, el historiador Felipe Pigna, el periodista de C5N Fernando Borroni y Victor Malavolta, ex funcionario de Alberto Fernández que actualmente se pintó de violeta y fue nombrado por Manuel Adorni en el Gobierno.

Una pintoresca historia
A comienzos de los ochenta, por iniciativa del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC) y el recientemente creado Banco Credicoop, se inauguró RCT con el objetivo de ofrecer un espacio de recreación y descanso basado en los valores del cooperativismo. Con el tiempo se transformó en un resort abierto a la comunidad, aunque mantiene una identidad política vinculada al progresismo, presente entre los expositores invitados a las charlas institucionales, sus autoridades y parte de sus visitantes habituales.
“Muchos famosos vinculados con cierta manera de ver el mundo aún vienen a RCT”, dijo en una entrevista Isaac Rubunzal, uno de los iniciadores del complejo. Recuerda que, tras la inauguración, el lugar creció con el regreso de la democracia, cuando “explotó de gente” y se consolidó una vida cultural intensa. Evoca la participación juvenil —radios internas, fogones y debates— y señala que durante años, el complejo fue también un espacio de discusión política cotidiana, “casi como una asamblea”, una dinámica que aún persiste, aunque con menor convocatoria que en el pasado.

“La impronta progresista se percibe en el aire, pero RCT es espectacular y justifica la experiencia”, afirma Eduardo, 53 años, casado y padre de tres hijas, en diálogo con LA NACIÓN; “Vine cuando se inauguró, en enero de 1981”, rememora. Tras un largo intervalo, volvió hace 15 años y desde entonces sigue disfrutando del lugar junto a su familia, aunque reconoce: “Políticamente expresa una ideología contraria a la mía”.
Recuerda además que el año pasado fue con una remera que decía “Viva la libertad, carajo“. ”Me sentí un poco observado”, dice, aunque aclara que nadie le dijo nada. Luego ironiza: “Se respira kirchnerismo, pero los eucaliptus del lugar a veces logran cambiar el perfume”.

Periodistas y kirchnerismo
“Este tema no lo cantemos, que éste dijo que apoyaba a Milei”, decía Fernando Borroni, medio en broma, medio en serio, durante una guitarreada en la que uno de los residentes propuso cantar una canción de Andrés Calamaro. En enero, el periodista de C5N dio la charla “De Milei a Trump, el nuevo orden social” y, al finalizar, cenó junto al responsable comercial del complejo en Aquamarina, el restaurante destacado del predio. En esa comida se charló, de la caliente interna entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner.

Borroni no fue el único presente. En enero, Darío Villarruel dió una charla y pasó sus vacaciones en RCT. Estuvo también el periodista que mantiene los cruces más picantes con el vocero presidencial Manuel Adorni en cada conferencia de prensa que se realiza en la Casa Rosada.
Por el complejo circularon además figuras con fuerte presencia mediática y alineadas con el kirchnerismo, como Víctor Hugo Morales, Cynthia García, Juan Juno, y Luciana Rubinska. “Periodistas como Eduardo Feinmann, Antonio Laje, Jonatan Viale o Esteban Trebucq están demasiado a la derecha como para ser invitados”, bromea Eduardo, residente del complejo ante la pregunta de LA NACION sobre los invitados.

Entre los habitués aparece Atilio Borón, quien integra junto a Silvia Heller —hija del presidente del Banco Credicoop— el consejo de administración de RCT. El órgano es presidido desde hace más de una década por Juan Torres, impulsor de varias de las reformas y mejoras implementadas en el lugar. Es cierto que hay voces críticas entre quienes vacacionan en RCT que lo señalan por contar con privilegios que se apartan del espíritu cooperativo, como estacionamiento reservado en la playa y en el complejo.

“El avance hacia la concreción de la utopía requiere muchas batallas, pero sin dudas la primera es la batalla cultural” es la frase que se exhibe en el Espacio Literario del complejo en homenaje a Floreal Gorini, uno de sus impulsores, junto a un pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo dedicado al equipo de RCT. El mensaje remite a una idea central del discurso de Javier Milei, aunque desde una orientación política e ideológica opuesta.

Exfuncionarios y artistas invitados
“Ahora somos RESISTENCIAS Cooperativas de Turismo”, dijo Víctor Malavolta, vocal del consejo de administración de RCT, tras la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia, al resignificar el nombre del club vacacional con un sentido político explícito. Ese espíritu fue apoyado por las visitas al lugar de dirigentes y exfuncionarios como Jorge Taiana, Alejandro Vanoli, Daniel Filmus, Pablo Javkin y Andrés “el Cuervo” Larroque.
Lo singular es el recorrido posterior de Malavolta. Habitué del complejo en enero y julio, tras cuatro años como subsecretario en el gobierno de Alberto Fernández fue designado por Adorni como director de Recursos Humanos en la Secretaría de Comunicación y Medios del gobierno de Milei.

Fabián Vena, Cecilia Milone, Gustavo Garzón, el “Mago” Emanuel y Dady Brieva son algunos de los intérpretes que pasaron por el complejo. En enero se sumaron Martín Seefeld y Damián De Santo con una comedia y se presentó la obra Made in Lanus en el teatro “Julio Cortázar” del predio, réplica de la sala Casacuberta del Teatro General San Martín.

“Estamos en una etapa de colonialismo avanzado”, “con un escenario institucional claramente desolador y caótico”, afirmó el exministro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni durante una conferencia realizada en el complejo, apenas un mes después de la asunción de Mauricio Macri.
El tono de aquella intervención no fue excepcional. En años posteriores, RCT convocó a la referente de la agrupación Justicia Legítima María Laura Garrigós de Rébori y al premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel. Fue para un ciclo de charlas institucionales que, con distintos invitados, mantuvo una orientación ideológica similar en el tiempo.

Respuesta institucional
El presidente del Consejo de Administración de RCT, Juan Torres, señaló que la entidad es “una cooperativa de recreación y turismo”, regida por estatutos basados en los principios del movimiento cooperativo: solidaridad, ayuda mutua y ausencia de discriminación religiosa o política.
En esa línea, aclara que las actividades sociales, culturales y recreativas “son libres, voluntarias y sin costo”. Destaca además que muchas de las charlas y debates surgen por iniciativa o pedido de los propios socios o huéspedes, y que la programación incluye propuestas diversas como tango, folklore, cocina, dibujo y actividades deportivas. Subraya también la presencia de profesores dedicados al cuidado y entretenimiento de niños.
Desde el Credicoop, definen a RCT como una entidad cooperativa independiente y autárquica, dedicada a la prestación de servicios turísticos. Si bien reconocen una relación histórica originada en el entramado de empresas cooperativas impulsadas por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), remarcan que el complejo opera con plena autonomía.
El vínculo actual es “principalmente de complementariedad”, relacionado al uso de servicios bancarios y financieros necesarios para su operatoria. El banco destaca además que RCT construyó un diferencial dentro del sector turístico a partir de la integración de actividades culturales y sociales, un rasgo que —afirman— contribuyó a su posicionamiento local e internacional.
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