
La piratería musical sigue gozando de buena salud
La mitad del mercado local es ilegal
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Algo suena mal en la industria discográfica. Son los millones de cassettes y discos compactos piratas que crecen a un ritmo desenfrenado. Mientras que en 1999 el 33% del negocio de la música en el país era de procedencia ilegal, en 2000 esa cifra creció al 50%, y según los empresarios del sector en 2001 se habrían superado ampliamente los guarismos del año anterior.
Tal vez la magnitud de lo que esto significa se nota claramente en un estudio realizado por la consultora Ernst & Young, en el que señala que el año pasado la industria legal vendió 15 millones de unidades frente a los 15,2 millones que comercializó la industria pirata.
Visto desde el punto de vista económico, el negocio legal movió US$ 200 millones contra US$ 133 millones que comercializaron los piratas.
Gabriel Salcedo, director ejecutivo de la Asociación para la Protección de los Derechos Intelectuales sobre Fonogramas y Videogramas Musicales (Apdif), afirma que "la piratería es mayor cuanto mayor es la inactividad de los gobiernos sobre el problema".
"La industria discográfica, como cualquier otro tipo de industria -explica Salcedo- puede tener políticas activas contra la piratería de sus productos, pero de ninguna manera se puede suponer que todo el trabajo para luchar contra este flagelo quede a cargo de las empresas del sector."
La posición crítica de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif) sobre la acción de las autoridades nacionales quedó reflejada días pasados en una solicitada en la que, entre otras cosas, afirman que "muchas de las denuncias radicadas por la industria discográfica duermen el sueño de los justos. En muchas otras, cuando se realiza el operativo los piratas desaparecen justo antes del arribo de la autoridad policial".
Según explica Roberto Piay, director ejecutivo de Capif, "los productos ilegales generalmente se consiguen a un tercio de su valor real. Además, los piratas no distinguen por catálogo, cualquier disco cuesta US$ 5, cuando en el mercado regular las cifras varían según el autor y la novedad entre US$ 12 y US$ 18".
El ejecutivo asegura que "sólo en el Gran Buenos Aires hay 70 ferias donde se venden discos truchos, a lo que hay que sumarle el mercado desarrollado en las grandes ciudades del interior".
"Pero el dato importante -añade Piay- es que se van sumando nuevos canales en la venta de discos piratas, como son los quioscos de diarios y revistas, pequeños supermercados, algunas disquerías y ahora también el servicio delivery, que está creciendo enormemente. Mientras en 2000 la proporción era de 2 cassettes piratas por cada disco compacto, en 2001 la tendencia se revirtió y ahora se venden dos discos truchos por cada cassette".
Las autoridades de Capif comentan que durante este último año se realizaron alrededor de 320 operativos en los que se incautaron 520.000 unidades piratas. También se logró desmantelar 40 laboratorios ilegales, algunos de ellos con equipos profesionales con capacidad para reproducir hasta 2000 cassettes o 3000 discos compactos por día.
Tanto Piay como Salcedo coniciden en que "la piratería va a ser uno de los delitos más importantes de este siglo, porque no sólo está reflejada en la música sino también en los libros, en la indumentaria, en el calzado, en el software. De modo que la inacción que hasta ahora hemos visto reflejada en las autoridades nacionales es sumamente preocupante y contribuye a la destrucción de mano de obra y a la pérdida de millones de pesos".
Un negocio en el que muchos pierden
- Según datos de Ernst & Young y Capif, en la Argentina se mueven 133 millones de dólares en el negocio ilegal de música. Con este delito pierden las discográficas (82 millones de dólares anuales), los autores y compositores (US$ 5,5 millones), los intérpretes (US$ 8,1 millones) y el Estado. Al fisco le roban US$ 7,7 millones del impuesto a las ganancias, US$ 23 millones del IVA y US$ 4,6 millones de ingresos brutos. El mercado de la música "trucha" abarca 5,8 millones de discos compactos y 9,3 millones de cassettes por año.





