La receta china de la hipercompetencia y la ventana que se abre en el país, según Nicolás Aguzín, el banquero argentino que lideró la Bolsa de Hong Kong
El ex-JP Morgan aseguró que la economía local ganó visibilidad en los últimos años y puede capitalizar el interés de empresas chinas en sectores clave
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En China tienen una palabra para definir su modelo económico: “hipercompetencia salvaje”. El gigante asiático duplicó su PBI en apenas una década, se convirtió en el gran comprador de materias primas a nivel global y es una de las grandes locomotoras económicas del mundo moderno. Para la Argentina, crear alianzas con ese país podría significar una “oportunidad enorme” ante un mundo cada vez más fragmentado por la tensión geopolítica.
Así lo definió Nicolás Aguzín, el primer extranjero en la historia en presidir la Bolsa de Hong Kong. Argentino de nacimiento, trabajó durante tres décadas en el banco internacional JP Morgan y se mudó en 2012 a Asia para presidir la principal plaza financiera de ese continente, con la esperanza de tender puentes entre Oriente y Occidente.
“La oportunidad de la Argentina con Asia es de una simbiosis plural. Es una oportunidad única en sectores como energía, minería, agroindustria, economía del conocimiento. Estos son, prácticamente, todas las áreas donde China es el mayor importador del mundo. Y nosotros tenemos ventajas en todos esos sectores”, definió el ejecutivo durante su exposición en la primera jornada de ExpoEfi.
En los últimos 15 años, cada vez que Aguzín viajaba a la Argentina y le preguntaban sobre cómo veían al país desde los ojos de Asia, cuenta que era “incómodo”. Más allá del interés por cómo le había ido en el Mundial de Fútbol, el país se encontraba fuera de la conversación de los negocios globales. Sin embargo, el ejecutivo reconoció que en los últimos años hubo un quiebre.
“La gente quiere hablar de la Argentina, diría que en los últimos dos años. Probablemente, porque con tanto conflicto en el mundo, parece un lugar de protección. Y, obviamente, porque tiene un perfil más internacional. Es una oportunidad increíble para los argentinos, para los emprendedores, para aprender de lo que está pasando con los modelos que hay afuera. Para los ejecutivos, entender cómo canalizar esa creación de valor, porque muchas empresas chinas quieren llegar”, sumó.
Sus palabras fueron en un mano a mano con el economista Santiago Bulat, en el salón principal de ExpoEFI, apenas después de la presentación que realizó el ministro de Economía, Luis Caputo. Las palabras del titular del Palacio de Hacienda sobre el trabajo y la producción —con el ejemplo de Fate y Lumilagro como un símbolo de la reconversión económica— fueron retomadas por Aguzín.
“Para aquellos que trabajan en una industria que se ve afectada directamente por la nueva estructura global y local, mucho de lo que habló Caputo va a tener un impacto en su propia empresa. Y eso es parte del capitalismo. Hay empresas que van a nacer, otras van a desaparecer. Pero es positivo en el largo plazo”, reflexionó.
Para eso, dio el ejemplo del modelo económico chino. En el afán de progresar, el país tiene un ecosistema de “hipercompetencia salvaje”, que puede graficarse con lo que sucedió en el mercado de los automóviles eléctricos. En 2019, había 500 empresas de este tipo compitiendo en el mercado, mientras que actualmente hay apenas 100.
“Probablemente, en los próximos tres años van a quedar 50 o menos. El 90% desapareció”, acotó. Pero, lejos de ser un fracaso de la industria automotriz, el empresario remarcó que es todo lo contrario: esa “competencia feroz” hizo que se puedan conseguir “autos de primera” a US$15.000. Así, China representa hoy el 60% del mercado mundial de exportación de vehículos eléctricos.
“El sector privado es la principal fuente de crecimiento, es el motor de China. Se habla de mucho control, de que el Gobierno marca la cancha. Pero sienta regulaciones ambiguas a propósito, para que haya innovación. Pero crece gracias al sector privado. No es el Estado el que hace el crecimiento, diría que es a pesar del Estado que crece China”, sentenció Aguzín.
Esta dinámica de mercado, según el extitular de la Bolsa de Hong Kong, se nutre de una escala demográfica inigualable —con una clase media de 400 millones de personas— y de un caudal de “talento extraordinario”. Pero, por sobre todo, se apoya en una cultura corporativa extrema conocida popularmente como “9-9-6”: trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche, 6 días a la semana. “Se generalizó y esa es la expectativa. No necesariamente es sano, pero se estableció como cultura”, observó.
“Yo soy optimista con respecto a la Argentina. Aunque miro el índice y probablemente no refleja todo, hay muchas empresas que deberán modificar su negocio y eso tendrá un efecto negativo. En cualquier período de saneamiento, hay un proceso en que los resultados no reflejan el potencial. Pero se abren puertas, con buen potencial hacia el futuro”, cerró.
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