
La violencia ahuyenta la inversión en México
Electrolux desiste de instalar una plantapor la falta de seguridad, entre otras razones
1 minuto de lectura'
CIUDAD DE MÉXICO- Un creciente número de empresas está optando por limitar sus inversiones en México, uno de los mercados emergentes más importantes del mundo, debido a la creciente violencia vinculada con el narcotráfico.
La más reciente es el fabricante sueco de electrodomésticos Electrolux AB, que el jueves anunció que eligió a Memphis, en el estado de Tennessee, Estados Unidos, en lugar de México, para construir una planta de US$190 millones.
Electrolux tomó en cuenta una serie de factores, incluyendo la proximidad a los proveedores de componentes, los centros de distribución y otra planta de su propiedad ubicada en Springfield, en el mismo estado. Pero la deteriorada seguridad en México también jugó un papel, dijo la compañía.
La proximidad a EE.UU., los sueldos bajos y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte todavía atraen a muchas empresas a México, uno de los principales socios comerciales de EE.UU. y la de¬cimocuarta economía del mundo.
México atrajo US$14.000 millones en inversión extranjera directa entre enero y septiembre, 20% más que en el mismo lapso de 2009, según cifras oficiales. Y algunos de sus principales inversionistas, como Wal-Mart Stores Inc., están manteniendo sus planes de inversión.
No obstante, las peleas entre carteles del narcotráfico rivales han causado más de 31.000 muertes en los últimos cuatro años, incluyendo más de 11.000 sólo este año. Otros delitos como robos, extorsiones y secuestros también han aumentado. Para algunas compañías, particularmente aquellas que aún no se han expandido a México, la violencia es desalentadora.
"No vamos a instalar una planta en México hasta que algo de esta violencia sea contenida", dijo Ron DeFeo, presidente ejecutivo de Terex Corp., fabricante de grúas para la construcción y otros equipos pesados, en el estado de Connecticut. "Simplemente no podemos poner a nuestra gente en riesgo".
DeFeo dijo que Terex ha analizado de cerca la posibilidad de producir en México pero decidió esperar, al menos por ahora.
Owens-Illinois Inc., de Ohio, fabricante de envases de vidrio para alimentos y bebidas, también está preocupada. "Hemos estado monitoreando el mercado mexicano por algunos años, buscando el momento oportuno para entrar directamente", dijo su portavoz Stephanie Johnston. "La creciente violencia nos ha hecho ser más cautelosos. Tomamos muy en serio la seguridad de nuestros empleados".
Los temores sobre la seguridad fueron un factor cuando Whirlpool Corp. decidió este año construir una fábrica de 1.600 empleados en Cleveland, Tennessee, en lugar de México, dijo en una reciente entrevista Alan Holaday, subdirector de fabricación y calidad para Norteamérica de esa firma.
La violencia relacionada con las drogas probablemente le costará a México alrededor de US$4.000 millones este año en inversión extranjera directa, calcula Gabriel Casillas, economista jefe de J.P Morgan para México.
El crimen también ha espantado a ejecutivos extranjeros. Jim Davis, director gerente de Russell Reynolds Associates, una firma de reclutamiento de ejecutivos, cuenta que hace poco buscaba un candidato para trabajar en Ciudad de México para una empresa farmacéutica. "Muchos de los entrevistados me decían: ‘Mi esposa no estaría de acuerdo con que nos mudemos para allá en este momento’", dice Davis. "Creo que las preocupaciones son un poco exageradas, pero es lo que está leyendo la gente en los periódicos y viendo en televisión".
Aunque se espera que la inversión extranjera directa suba este año en México, la cifra incluye los US$5.000 millones que la cervecera holandesa Heineken NV pagó por Fomento Económico Mexicano SAB. El acuerdo no incluye los beneficios habitualmente derivados de las inversiones como nuevas fábricas y la creación de empleos.
En las violentas regiones fronterizas de México y estados del interior de Durango, Sinaloa y Michoacán, la inversión extranjera ha caído en unos US$1.900 millones este año, frente a un promedio de cerca de US$5.000 millones al año entre 2005 y 2008, excluyendo el acuerdo Heineken-Femsa.
El temor por la violencia está generando "mucha cautela sobre futuros planes de crecimiento", señala David Speer, presidente ejecutivo de Illinois Tool Works Inc., un conglomerado industrial en el estado de Illinois. Speer dice que algunas compañías que le compran productos han pospuesto proyectos en México a consecuencia de la preocupación por la seguridad.
Algunas compañías internacionales están yendo ahora al interior de México, para evitar la violencia. Toyota Motor Corp., por ejemplo, está construyendo una planta en el estado de San Luis Potosí.
Otras mantienen sus inversiones. Polaris Industries, fabricante de vehículos para la nieve y de todoterreno, en Minnesota, planea abrir una planta en Monterrey en 2011. Aun así, está tomando sus precauciones, como instalar aparatos de seguimiento a los autos de la empresa y contratar guardias armados para cuidar su sede.





