Las botas que dieron batalla para seguir vigentes

Déborah de Urieta
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5 de octubre de 2014  

La marca de botas que lleva el nombre de la estatua de Atenea en Troya tiene sus orígenes en Francia, en los años 20. En sus comienzos, se trataba de una compañía dedicada a la producción de neumáticos para aviones, pero que con el final de la guerra, debió reinventarse.

La historia de Palladium comenzó en Francia, cuando a partir de la vulcanización, fabricaban neumáticos para aviones.

Con el nombre de Palladium, tal como el de la estatua en Troya de Atenea, la diosa protectora de la ciudad, fue que sus fundadores bautizaron a la compañía que hoy se dedica a la industria del calzado. Su intención era simbolizar la seguridad y protección, atributos que, según afirman, caracterizan a sus productos.

Pese al éxito que había alcanzado la empresa nacida en los años 20, en 1947 comenzó a tener serios problemas. La Segunda Guerra Mundial había terminado y Palladium, como tantas otras empresas que se dedicaban a la producción de suministros de guerra, debió reinventarse.

A partir de la experiencia que la compañía había adquirido en la fabricación de lona y goma, se decidió apostar a un nuevo rubro: el del calzado. Así fue que nació Palladium Boots.

De hecho, ese mismo año se lanzó al mercado el primer éxito, The Pampa, que rápidamente tuvo una importante aceptación. Ése fue el primer zapato original que adoptó la Legión Extranjera, unidad elite del ejército francés, en las colonias de esa nación. También, aquel diseño sirvió de inspiración para las botas utilizadas por las tropas en la Guerra del Golfo a comienzos de la década del 90.

Tiempo más tarde, la marca, que ya tiene presencia en 73 países, llegó a las calles más trendy del mundo, y hoy se la puede ver en las vidrieras de ciudades como Londres, París, Nueva York, Berlín y Buenos Aires.

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