Las dudas sobre la fragilidad de los países emergentes

Kenneth Rogoff
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16 de febrero de 2014  

Los valores y los tipos de cambio de los mercados emergentes vuelven a estar sometidos a una intensa presión bajista, pero ¿son las economías emergentes tan frágiles como los operadores de bolsa mundiales parecen temer? La respuesta breve, para unos pocos, es probablemente "sí", pero, para la mayoría, "aún no".

En la mayoría de los países, lo que se ve es una recalibración, porque los inversores tienen en cuenta el riesgo de que el PBI de China aumente más lento, la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos endurezca las condiciones monetarias más rápido y el retroceso normativo en muchos países socave el crecimiento potencial. Al mismo tiempo, el cambio en gran escala de Europa al haber acumulado un superávit comercial y la profunda depreciación del yen japonés son algunos de los innumerables factores que presionan a los países que intentan poner freno a los déficits por cuenta corriente.

Parece que fue ayer cuando los analistas de Goldman Sachs celebraban el milagroso crecimiento de los Brics (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) y el FMI, en su perspectivas de la economía mundial de abril de 2013, preveía una recuperación mundial con tres velocidades y encabezada por los mercados emergentes. ¿Qué ocurrió? El culpable más popular es la Fed, que empezó a reducir su política de "relajación cuantitativa", pero su papel es exagerado. Su retirada refleja una confianza cada vez mayor en la economía de los Estados Unidos, lo que debería entrañar un mercado de exportación más fuerte para la mayoría de las economías en ascenso. Además, el ligero endurecimiento de la Fed ha ido acompañado de la tendencia a una política monetaria más relajada en la zona euro y Japón.

La incertidumbre sobre el crecimiento de China es más importante. Por más de un decenio, su sensacional crecimiento alimentó un auge de los precios que vino bien a las autoridades de los mercados exportadores de productos básicos. Recuérdese cómo podían los argentinos burlarse del Consenso de Washington, promercado, y a favor del Consenso de Buenos Aires, intervencionista.

Ahora no tanto. La del crecimiento a corto plazo de China es una pregunta aún sin respuesta, cuando sus dirigentes están intentando frenar el insostenible auge alimentado por el crédito. Si llega a haber una interrupción en su crecimiento, la agitación actual de los mercados emergentesparecerá un simple hipo en comparación con el terremoto que vendrá.

Hay otros fundamentos notables en esa combinación. La revolución del gas de esquisto en los Estados Unidos está cambiando la ecuación energética. Exportadores de energía como Rusia sienten la presión bajista de sus precios. Al mismo tiempo, una energía con un costo bajísimo en los Estados Unidos afecta la competitividad de los manufactureros asiáticos. La "economía de Abe" en Japón es también importante para ciertos países. La estabilidad en la zona del euro tal vez haya sido el más importante factor positivo que sostuvo la confianza de los mercados en 2013.

Sin embargo, el núcleo de los problemas de los países emergentes es el retroceso normativo y político. En Brasil, los intentos del gobierno de debilitar la independencia del banco central y entrometerse en los mercados energético y crediticio han menoscabado el crecimiento. Turquía está sufriendo desafíos graves a sus instituciones, además de las presiones del gobierno al banco central. La falta de instituciones fuertes en Rusia ha dificultado el surgimiento de una clase empresarial que contribuyera a la diversificación de la economía. En la India, la independencia del banco central sigue siendo fuerte, pues el Reserve Bank de la India tiene la idea de pasar a un régimen con objetivos de inflación.

No obstante, algunos mercados en ascenso están avanzando y podrán beneficiarse de la agitación, si pueden mantener el rumbo. Aparte de México, países como Chile, Colombia y Perú están bien situados para beneficiarse de las inversiones en creación de instituciones, pero éstas pueden tardar décadas en consolidarse. Así, pues, ¿hasta qué punto son frágiles los mercados emergentes en general? A diferencia de lo que ocurría en el decenio de 1990, en el que estaban generalizados los tipos de cambio fijos, ahora la mayoría de los países tienen tipos flexibles, que amortiguan las sacudidas.

Los valores de estos países pueden haber caído en picada, pero también eso es un amortiguador de sacudidas. La verdadera cuestión es la de qué ocurrirá cuando se traslade la agitación a los mercados de deuda. Muchos países han acumulado reservas importantes y ahora están emitiendo más deuda en su moneda. Naturalmente, la opción de ir reduciendo la deuda mediante la inflación no es una panacea.

Seguro que sobrevendrán otros dramas.

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