
Las pymes dan pelea en el mundo de las golosinas
A la sombra de los dos gigantes de la industria, las pequeñas y medianas empresas del rubro de las golosinas quieren dar pelea. Si bien en el mercado no dudan en asegurar que el proceso de concentración que vive el negocio impulsado por el crecimiento de Arcor y Mondelez (ex Kraft Foods) llegó para quedarse, también destacan que las pymes del sector continúan ejerciendo un papel destacado en distintos segmentos como bocaditos (Felfort), turrones (Georgalos) o chupetines y caramelos (Lipo o Lheritier).
De acuerdo con un estudio de la consultora Claves Información Competitiva, la industria golosinera reúne a más de 120 empresas, aunque las cinco líderes del sector (Arcor y Mondelez más Bonafide, Jorgito y Ferrero Argentina) concentran 80% de un negocio que viene creciendo en los últimos cinco años a una tasa de 4% anual. "La mejora del poder adquisitivo de los salarios y la ampliación y acceso al consumo de parte de la población en la base de la pirámide, han contribuido a este crecimiento", explicaron en Claves.
Pesos pesados
Dentro del mundo del quiosco, el rubro en el que el peso de las pymes sea más visible posiblemente sea el de los alfajores. Jorgito y Guaymallén hoy dan pelea a Arcor y Terrabusi y Milka (las marcas de Mondelez) en el mercado más masivo y un jugador relativamente nuevo como Cachafaz -que nació hace apenas 10 años en el barrio porteño de Liniers- se convirtió en el principal rival de Havanna en el segmento de los alfajores premium. Lo que está en juego no es precisamente un negocio menor. El consumo de alfajores en la Argentina ronda los seis millones de unidades diarias, lo que representa más de $ 7000 millones al año.
La hora del premium
Las cifras que mueve el mercado alfajorero a su vez explican que a pesar de la fuerte competencia se sigan sumando jugadores al negocio. El último en ingresar es My Urban Food, una empresa creada por los creadores y ex dueños de Chocoarroz (el año pasado vendieron la empresa a Molinos Río de la Plata), que acaban de presentar su línea de alfajores premium con la marca My Urban. "No hay mucha innovación en el mercado de los alfajores y de hecho la última gran novedad la introdujimos nosotros con el lanzamiento de Chocoarroz. Por eso ahora estamos apostando al desarrollo de un producto más tradicional que combine la calidad de los alfajores premium como Havanna o Cachafaz, pero a un precio competitivo que no supere los cinco pesos en el quiosco", explicó Emiliano Grodzki, socio de My Urban Food.
Marcas paraguas
En el sector también destacan que una de las tendencias más fuertes en el mundo de las golosinas es la expansión de marcas tradicionales en nuevos segmentos del negocio. "La renovación en materia de lanzamientos es constante, también vemos como cada vez más las empresas apuestan a consolidar marcas paraguas que van sumando nuevos productos como Aguila o Tofi", explicó Ricardo Lorenzo, gerente de Gestión de la Asociación de Distribuidores de Golosinas, que acaba de organizar la exposición El Mundo de las Golosinas en Costa Salguero. La política comercial de crecer a partir del desarrollo de una marca paragua es aplicada por otra pyme del sector como Interlink, la dueña de Vauquita. "Queremos crecer en todos los productos que llevan dulce de leche y a las líneas de tabletas, alfajores y chocolates este año planeamos sumar los conitos y los minialfajores", explicaron en la compañía que tiene su planta de producción en la ciudad de Trenque Lauquén, en el oeste de la provincia de Buenos Aires.
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