Las verdaderas razones detrás de la caída de la recaudación impositiva
El escenario impositivo actual exige una mirada integral; la baja del 3% en Seguridad Social no puede leerse de forma aislada, sino que debe analizarse en conjunto con la caída del IVA
4 minutos de lectura'
El inicio del 2026 nos deja una radiografía compleja sobre el estado de las cuentas públicas. Al analizar la evolución de la recaudación del primer bimestre (enero-febrero 2026) frente al mismo período de 2025, los números a simple vista pueden resultar engañosos. Aunque en términos nominales la recaudación experimentó una suba del 21%, este incremento funciona como un espejismo si no consideramos una inflación que trepó al 33% en el mismo lapso.
Al ajustar estos números por inflación, la realidad golpea la puerta: la recaudación real sufrió una contracción del 8%. ¿A qué se debe este rojo en los ingresos del Estado? La respuesta no es unidimensional y combina el enfriamiento de la economía con un cambio en la estrategia impositiva del Gobierno.
El IVA y el termómetro del consumo. El factor principal que explica esta caída del 8% es el desplome en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA). El IVA es, por excelencia, el termómetro más sensible del consumo diario. Históricamente, en procesos de estabilización macroeconómica, el poder adquisitivo se resiente en una primera etapa. En este caso, la baja del IVA es un síntoma claro de una reducción en la actividad económica general.
¿Reducción de actividad o decisión política? Sin embargo, el diagnóstico estaría incompleto si solo culpáramos a la reducción de la actividad. No toda la caída de la recaudación es producto de una menor actividad económica; hay un componente fuerte de decisiones políticas.
En el primer bimestre vimos una merma considerable en los recursos aduaneros (derechos de exportación). A esto se le suman recortes deliberados y reducciones impositivas impulsadas por el gobierno que impactaron de lleno en tributos como el Impuesto PAÍS (cuya progresiva eliminación fue un pilar de la normalización cambiaria), los impuestos internos y el Monotributo. El Estado, en definitiva, está recaudando menos porque ha decidido cobrar menos en sectores clave.
Las grandes incógnitas: Ganancias y Empleo. El Impuesto a las Ganancias aparece como una excepción a la regla, manteniéndose casi sin caídas. No obstante, es un tributo con una fuerte temporalidad. Para tener una conclusión definitiva sobre su verdadero rendimiento, deberemos esperar a la concentración de vencimientos que ocurrirá entre mayo y junio, donde suele darse el pico de recaudación.
Los recursos de la Seguridad Social registraron una baja del 3%. Este dato contrasta con la reducción de la recaudación del IVA. Pareciera que la baja en la actividad no tuvo su correlato en un mayor índice de desempleo. Este número se asemeja más a una evolución del salario real un poco por debajo de la evolución de la inflación.
La evolución que estamos observando en la recaudación tributaria es esperada. Es más, hubiera sido esperable una reducción de actividad en los primeros dos años del gobierno de Milei, cuando se tomaron medidas de racionalización del gasto público muy fuerte, que bien podrían haber generado antes una caída de la actividad y eso no ocurrió. El Gobierno ha sido muy equilibrado para hacer reformas impositivas de reducción de gravámenes (derechos de exportación, impuesto país, impuesto sobre los bienes personales) en un contexto muy difícil pues necesita mantener un equilibrio fiscal, que se ve amenazado no solo por los reclamos sectoriales, sino también por serios intentos de partidos opositores que han intentado destruir el delicado equilibrio macroeconómico solo para atender mezquinos intereses partidistas. Afortunadamente sin éxito.
Es necesario que cada vez más partidos y más sectores de la población podamos concientizarnos de lo indispensable que resulta el equilibrio fiscal como cimiento de una baja inflacionaria a la que aún le falta descargar los últimos efectos. No deberíamos desperdiciar esta oportunidad para terminar de encaminarnos hacia el progreso y el crecimiento. Esta vez parece que el médico acertó con el diagnóstico, el tratamiento es doloroso y lleva tiempo, pero es eficaz; y sobre todo cada día desmiente a chamanes y brujerías con las que en tiempos pasados nos intentaban engañar sobre las causas de la inflación.
En conclusión, el escenario impositivo actual exige una mirada integral. La baja del 3% en Seguridad Social no puede leerse de forma aislada, sino que debe analizarse en conjunto con la caída del IVA. El sector privado siente el impacto de la transición económica, pero también comienza a ver los efectos de una menor asfixia impositiva estatal. El desafío de los próximos meses será observar si el alivio fiscal logra, finalmente, reactivar los motores de la economía.
El autor es contador público. Socio del estudio La Vista Casal
1“La gran cosecha argentina”: el agro cerrará el primer cuatrimestre con un récord de 40 millones de toneladas exportadas
2Longvie cerró un acuerdo para fabricar y vender productos con la marca Universal
3Estudio: calculan que si se eliminan las retenciones el Estado recupera el nivel de recaudación en cuatro años
- 4
Lanzaron una marca infantil y hoy producen un millón de prendas al año





