
Leonardo Chialva, socio de delphos investment
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Universo Trump
Los inversores se vieron obligados a replantear las estrategias de inversión luego de la victoria de Trump en las elecciones presidenciales de EE.UU. El escenario de un mundo mediocre que reinaba y dominaba las proyecciones para los próximos años se vio desplazado por la agenda "revolucionaria" que traería Trump. Dejando la exageración de lado, lo relevante es que los inversores no se pusieron a improvisar, sino que desempolvaron los libros de historia y modificaron sus portafolios hacia activos y sectores que históricamente se comportaron de manera favorable bajo administraciones republicanas. El dólar aceleró su proceso de apreciación global, la tasa de interés se movió al alza, los sectores favorecidos por una política de desregulación sobresalieron (como los bancos), las empresas favorecidas por una política fiscal expansiva renacieron (commodities, infraestructura) y el sector de defensa recuperó su protagonismo.
Activos afectados
En este marco, los activos emergentes sufrieron, al extremo de experimentar la mayor salida de dinero de los fondos de renta fija desde el susto vivido ante la expectativa de un retiro de estímulos por parte de la Reserva Federal en 2013. El posicionamiento de los inversores no es el mismo que en ese momento, pero seguramente nos tendrá en vilo hasta que la tasa de los US Treasuries se estabilice. La zona de 2,8%/3% anual para el US Treasury a 10 años puede ser un objetivo razonable para 2017.
Una cartera de alto riesgo
Por todo esto los portafolios locales se encuentran un poco más dolarizados, buscando adecuarse al nuevo contexto. Un portafolio de inversores con riesgo alto se conformaría con un 30 % de bonos en dólares, privilegiando la parte corta de la curva (AO20 y AY24). El "carry trade" sigue vigente con un 50% de la cartera, principalmente con instrumentos líquidos como Lebacs y fideicomisos financieros de consumo. Esta posición puede ser eventualmente cubierta vía Rofex en caso de ver una creciente volatilidad del real. Las acciones tienen protagonismo en un portafolio de riesgo alto, con una ponderación del 20%: TS y APBR son las elegidas. La partida local se juega con papeles como PAMP, GGAL, TECO2 y CTIO.




