Los Furlotti, desde el vino hasta los jeans
En alza: tienen las principales licencias para las tradicionales prendas de denim y facturan US$65 millones por año; quieren sumar otra marca.
1 minuto de lectura'
Angel Furlotti, allá por 1886 comenzaba con una historia personal ligada al vino, en Mendoza, con las bodegas que llevaron su apellido. Sus nietos, Carlos, Eduardo y Roberto, un siglo después, se olvidaron de las uvas y levantaron Conindar San Luis SA, una firma textil, que acaparó las principales marcas mundiales de jean.
Facturan 65 millones de dólares al año, tienen 52 locales y su pasivo asciende a 22 millones efecto tequila de por medio, en un mercado cada vez mas competitivo. Para el próximo planean sumar otra marca mas a sus ofertas.
En pleno auge de consumo de vinos de mesa, la bodega Furlotti se ubicaba entre los preferidos del consumidor argentino sesentista, con su marca Rojo Trapal, Fundación de Mendoza y Selección Furlotti, en el segmento de vinos finos.
La caída en la rentabilidad del sector, los precios máximos obligatorios de los productos de la canasta familiar y la necesidad de una gran inversión para enfrentar los cambios tecnológicos, llevaron a la familia a vender en 1980 la firma al grupo Grecco, que luego quebró.
Los nietos de don Angel, ya habían vislumbrado en el rubro textil una oportunidad de negocio y fundaron en 1976 Conindar San Luis SA.
Buscaron para empezar una marca de peso y compraron la licencia de los jeans Wrangler, que aún conservan.
Hoy, cuentan también con Guess, Calvin Klein, Route 66 y Vanity Fair en lencería femenina. Tuvieron la licencia de Fiorucci, pero la firma italiana fue comprada por una compañía japonesa, ya no era lo mismo y dejaron la marca.
Mercado atomizado
El mercado de los jeans esta muy atomizado. La preferencia de los consumidores se reparte entre varios jugadores. Sin embargo, Conindar se lleva el 10% en la línea que se hizo famosa gracias a los vaqueros del Lejano Oeste.
Las marcas que están en sus manos -algunas de sus licencias vencen este año- son muy preciadas.
El Exxel Group y otro grupo inversor les acercaron a los Furlotti ofertas de compra por Conindar. El poco convencimiento de la familia por vender junto con los otros 12 accionistas que reúnen el capital de la sociedad sumado a una cifra que no los satisfizo del todo, hicieron caer las negociaciones.
Tienen 52 locales en los principales shoppings del país y emplean a 400 personas en su planta de la provincia de San Luis.
Entre 1991 y 1994, epoca de auge del consumo interno, las ventas de Conindar crecían a un 60 por ciento anual, sin detenerse. Fue necesaria una inversión importante para solventar la expansión, pero cuando todo estaba listo para el gran salto, apareció el efecto Tequila que congeló el consumo en el país.
En el rubro indumentaria cayeron las ventas en alrededor de un 30 por ciento y Conindar no fue ajena a esta depresión.
El pasivo bordeó los 30 millones de dólares, en su peor momento, pero ahora se encuentra en 22 millones.
Se redujo con el producto de las ventas y tres duros procesos de reestructuración que incluyeron el cierre de su otra planta en la localidad bonaerense de Pergamino. Sus activos superan los 50 millones de dólares.
"Es una deuda perfectamente financiable y que no nos traba nuestra actividad", dijo a La Nación una fuente de la empresa.
"Para este ano estimamos un crecimiento del 10%. Para 1999, planificamos incorporar una marca mas", puntualizó la misma fuente.
La expansión seguirá junto con los grandes centros comerciales y depositaran todo esfuerzo en la marca Route 66.
¿El vino? Nunca falta en la mesa de los Furlotti.




