Los inmigrantes que, casi por accidente, crearon una moto icónica argentina

Gabriela Origlia
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23 de julio de 2018  • 09:53

CORDOBA. La Frambretta es la motoneta de carga fabricada en Córdoba a comienzos de los ’70 por una empresa familiar y bajo licencia de Lambretta. Su nombre es la unión del de los hermanos Franco y la marca italiana. Fueron 2200 unidades, cantidad que tiene una explicación: era el número de motores armados que le habían quedado a la empresa Siam Di Tella que cerró y le vendió lo que tenía a los cordobeses.

José, Felipe y Plácido Franco llegaron de Sicilia (Italia) en 1949 con sus padres y dos hermanos más. Huían, como cientos más, del asedio de la guerra; dejaron la vida en el campo para radicarse en Córdoba. "¿Si nos gustaban las motos? –comenta Franco a LA NACION-. No. Veníamos de un pueblo, Castel di Lucio, de calles de tierra y empedradas donde sólo andaban los animales. Acá nos hicimos enamorados y fanáticos".

Un galpón en la casa familiar era el lugar donde los tres jugaban y ensayaban con los fierros. A los 15 José empezó a trabajar en una fábrica de bastidores de motos. "Todo era para Puma, la marca que llenaba las calles cordobesas. Aprendí a hacer manubrios y ‘mata perros’, como le decían a los cubre piernas. Un día armamos una máquina para doblar caños con una bala interna que impedían que se arrugaran y ahí empezamos a producir en casa", dicen.

Era 1959 y durante 30 años los hermanos tejieron la historia de su empresa. A comienzos de los ’60 –recuerda José- en Córdoba había unas 15 fábricas de motos. "Era una estructura industrial importante que quebró en 1963. Las empresas empezaron a devolvernos lo que le habíamos entregado y a darnos lo que tenían (llantas, carburadores, distribuidores) para cancelar deudas. Nos vimos obligados a salir a vender esas motopartes y las que fabricábamos. Empezamos a recorrer el país", agrega.

Los Franco empezaron a crecer y los contactaban de distintas empresas del país en problemas para ofrecerles que las compraran. A fines de los ’60 los hermanos llegaron al conglomerado Siam Di Tella, fundado por Torcuato Di Tella padre en 1911 y que marcó un hito en la Argentina fabricando autos, motos y electrodomésticos. El grupo tenía problemas financieros y quería vender; el candidato para comprar el segmento de motos era Zanella.

"Zanella tenía otra envergadura; mandaban en el mercado. Pero nosotros éramos insistentes; la empresa mandó a Córdoba durante tres días a su abogado Jorge Fernández Ocampo para conocernos. Su dictamen fue ´son jóvenes, pero decentes, les van a pagar'. Y nos vendieron".

Durante seis meses acarreraron 54 camiones con acoplados desde Buenos Aires a Córdoba con todo el patrimonio físico de la industria. Una de las mayores deudas que tenía Siam Di Tella era con la italiana Lambretta por la licencia para producir la escúter Siambretta. "Eso los apuraba; durante dos años les pagamos las cuotas de la operación en liras. El monto más importante, el de la entrega, lo hicimos inutilizando 5000 motores de aluminio; los convertimos en chatarra, la vendimos y pagamos", apunta José Franco.

Entre el material comprado había 2200 motores de Siambretta ya armados. Los Franco debían usarlo pero no podían usar la marca. En 1971 Lambretta se había vendido al gobierno de la India y las gestiones de los cordobeses no lograban destrabar los impedimentos para utilizar el nombre. La solución la dio un ejecutivo italiano. "Non devi prendere pavura, devi mettere Frambretta" ("no tengas miedo, usa Frambretta").

Así nació la motocarga de 175 cc con cuatro marchas de avance y una retromarcha. "Los motores armados que recibimos fue la sentencia para fabricarlas". Vendieron en la Argentina y exportaron a países vecinos. En 1973 el cierre temporal de importaciones les impidió a los Franco ingresar la matricería de los motores desde Bolonia (Italia) y empezaron a las gestiones para producirlos en el país; consiguieron que lo hiciera Perdriel, una subsidiaria de Renault .

"Cuando estuvo lista la matricería se abrió la importación; todo cambió de la noche a la mañana y no tenía sentido seguir; los costos eran imposibles de afrontar. Dejamos la Frambretta y seguimos con las partes y los repuestos". Los cordobeses se convirtieron en representantes de las marcas Suzuki y Kawasaki y, cuando Zanella le hizo juicio internacional a Yamaha , ellos toman el negocio en Argentina.

En 1989 los hermanos se separan; José se dedicó sólo a la comercialización. "Por las circunstancias había que reconvertirse", explica. Unos años antes integró el grupo de industriales que pelearon por la instalación –finalmente frustrada- de Honda en Cruz del Eje . "La inversión era de US$28 millones para producir sólo un modelo 125 cc. Zanella se oponía; sostenía que iba a afectar el mercado interno. Nosotros estábamos convencidos de que iba a promover un cordón de motopartistas; era la oportunidad de venderle al mundo y la perdimos". Franco recuerda que era amigo Juan Zanella, pero que pelearon mucho en esos tiempos.

En 1998 Honda –de la que Franco era uno de los dos representantes en la Argentina- decide eliminar a los distribuidores en el país; después de un litigio de dos años le ganó US$8 millones. En el medio, un incendio le destruyó el local con 1000 unidades y se convirtió en el agente de Kymco.

"No hay motos nacionales –insiste-. No nos engañemos; lo que se hace es armar con partes importadas. No podemos competir; en el mundo se venden 50 millones de unidades al año y China produce la mitad. Hacer ficción no nos ayuda; no somos competitivos", lamenta.

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