Los sabores agridulces que deja la ronda de la OMC

Alberto de las Carreras
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12 de agosto de 2004  

Después de casi tres años de negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC), se logró un "acuerdo marco" sobre temas propios del mandato de la ronda iniciada en Doha. Este marco será completado con futuras tratativas, con la intención de finalizar la ronda a fin de 2005, para su aplicación a partir de 2007. Se habría recorrido así la mitad del camino.

Haciendo historia, recordemos que el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT, en sus siglas en inglés) se fundó en 1948 con el propósito de liberalizar el comercio mundial para volver al fértil libre comercio del siglo XIX, generador de gran progreso que puso fin la Primera Guerra Mundial, en 1914.

Desde entonces conocemos bajo una u otra forma el proteccionismo y los subsidios. Pero el GATT, por impulso de las grandes naciones, equivocó el camino. Liberalizó sólo el comercio de productos industriales y, en cambio, permitió el aumento de las protecciones y los subsidios al área agroindustrial, hasta alturas siderales.

Ahora hay que repechar la cuesta. El primer paso fue la decisión de insertar la agricultura en el GATT, que comenzó en 1986 con la Rueda Uruguay, que vio la luz en 1995 con compromisos de reducción claramente insuficientes. Diez años más tarde, en 2005 terminaría la ronda actual, con nuevos compromisos, a cumplir a partir de 2007, los cuales, según se percibe, están muy lejos de abrir los mercados, aunque representen un progreso.

A continuación, una cuenta sencilla. Desde 1948 y hasta 1995 se verificó un aumento de los subsidios y de la protección, en total 47 años, es decir, ¡medio siglo! Desde el inicio de la débil reducción de 1995 hasta el principio de la aplicación de la nueva ronda en gestión, en 2007, transcurrirán 12 años, en tanto que sumando un probable lapso de 6 años como período de aplicación de lo que se resuelva en 2007 se llegará a 2013.

En suma, a un siglo de la fractura del libre comercio, en 1914, nos encontraremos aún con buena parte de los altos subsidios y aranceles que protegen la actividad agroindustrial en las naciones desarrolladas. El sabor es bien agrio.

Otro sabor agrio se percibe cuando se verifica que el "acuerdo marco" muy probablemente convalidará tanto la reforma agrícola de la Unión Europea (UE) como la ley agrícola de los Estados Unidos, con la que esta nación decidió parecerse cada vez más a los europeos en el comercio agrícola. El único activo aquí sería ponerles un techo a esas políticas.

Signos vitales

Esta sensación placentera surge al verificar que la OMC mostró buenos signos vitales al lograr este acuerdo. La legión de pactos regionales y bilaterales, que suman más de 200, en el contexto de un debilitamiento del sistema multilateral constituiría un pésimo mensaje para la economía mundial y para nuestro país. El principio liminar "de la nación mas favorecida", que obliga a otorgar a todas las naciones de la OMC las ventajas que se otorguen a uno de ellos, queda erosionado con cada acuerdo concretado fuera del ámbito multilateral.

Aporte edulcorante

Otro aporte edulcorante es la decisión de eliminar, en un lapso por negociar, los subsidios a las exportaciones, sean las contribuciones dinerarias europeas como los créditos, seguros, garantías y ayudas alimentarias distorsivas de los Estados Unidos. Dos pilares más, los subsidios internos y los aranceles y cuotas de acceso, deberán negociarse hasta fin de 2005, teniendo como soporte el mandato de la ronda, que le provee una imprecisa cuantificación: pero deben ser "sustanciales".

La industria y los servicios son dos capítulos aparte. Son nuestras áreas que deberán aceptar liberalizaciones comerciales. Lo referiré con una anécdota. Tras una exposición de Franz Fischler, comisionado agrícola de la UE, decidí una ingenua pregunta . "Teniendo en cuenta que durante casi 50 años las naciones desarrolladas multiplicaron la protección y los subsidios agrícolas, ¿cree que debemos pagar por las insuficientes reducciones que ahora se negocian en lo agroindustrial? Sí, deben pagar", contestó.

Finalmente, sin perjuicio de los sabores referidos, considero que el "marco" negociado es positivo y permite un avance acotado, pero acorde con lo posible. Hasta diciembre de 2005, el trabajo por realizar deberá ser tan duro y eficaz como el aquí realizado en la etapa finalizada.

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