Los tres interrogantes de Francia sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea

Macri, en Osaka, con el francés Emmanuel Macron; los mira el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk
Macri, en Osaka, con el francés Emmanuel Macron; los mira el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk Crédito: Presidencia
Luisa Corradini
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10 de julio de 2019  • 19:40

PARÍS.- A medida que aumentan las protestas del sector agrícola en varios países europeos contra el acuerdo entre la Unión Europea (UE) y los países del Mercosur, el presidente francés Emmanuel Macron expuso ayer sus "interrogantes" sobre tres puntos -a su juicio- sensibles del texto. En Bruselas, su ministro de Economía, Bruno le Maire, abordó el tema con mucha más libertad política.

"Hemos recibido los documentos que permiten detallar el contenido del acuerdo. El presidente indicó (en reunión de gabinete) que Francia se plantea interrogantes sobre tres puntos precisos. Tres puntos a los cuales nuestro país está muy apegado y necesita respuestas claras", dijo la portavoz del gobierno, Sibeth Ndiaye, reconociendo, sin embargo, que "los acuerdos comerciales pueden ser extremadamente positivos para la economía francesa".

Primer tema de preocupación: "las condiciones medioambientales". Según la portavoz, las reglas que figuran en el texto "no son suficientemente robustas" y Francia pretende darles "más fuerza" a fin de "hacer respetar los Acuerdos de París" sobre el clima firmados en 2015.

Segundo terreno de dudas: Francia desea "estar segura de que se respetan las normas sanitarias europeas, no solo de los productos (que lleguen del Mercosur), sino también en los procesos de fabricación".

Tercer objeto de inquietud: Francia pretende "trabajar" un poco más sobre los sectores sensibles, "como la carne vacuna, el azúcar y las aves que, en el marco del Mercosur podrían verse desestabilizados o impactados", dijo Ndiaye. Según la portavoz, Macron desea tener "precisiones sobre la forma en que las cláusulas de salvaguarda que se incluyeron en el acuerdo podrán ser activadas" en caso de necesidad.

Los negociadores deben finalizar el texto del tratado para el otoño boreal, antes de que comience el largo proceso de ratificación de todos los países de la UE y del Parlamento Europeo, que podría durar dos años. Según París, estos meses deben ser aprovechados "para disipar todas esas dudas e interrogantes".

Como era previsible, el anuncio del acuerdo entre la UE y el Mercosur provocó una suerte de electroshock en los sectores agrícolas europeos. En Francia, Emmanuel Macron no solo es blanco de las críticas de la oposición política, sino incluso de amplios sectores de su propia mayoría. En ese marco, no es sorprendente que el presidente haya decidido hacerse eco -aunque solo en forma de "interrogantes"- de los mismos argumentos que utilizan los sectores rurales para denunciar el tratado.

Contrariamente a todos esos críticos, el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, afirma no tener "ninguna duda" sobre el acuerdo y rechaza con vigor las objeciones de aquellos que temen una "invasión" de carne argentina o brasileña. "El futuro de la agricultura francesa está en la exportación de productos de calidad con fuerte valor agregado", explicó ayer de paso por Bruselas. Le Maire sabe de lo que habla, pues fue ministro de Agricultura de 2009 a 2012.

"Si Francia quiere exportar, no puede encerrarse", asegura. Para él, "la apertura consentida en las negociaciones es mínima". El ministro recuerda que los países el Mercosur exportarán hacia Europa "unas 200.000 toneladas de carne bovina barata, esencialmente destinada a cantinas escolares, hospitales y residencias para ancianos".

"Se habla de 99.000 toneladas, pero no son suplementarias. Son 99.000 toneladas sobre las 200.000 de cuotas ya acordadas, sobre las cuales bajamos las tarifas de 20% a 7,5%. Recuerdo, además, que el volumen global corresponde a 1,8% del consumo bovino en Europa", explicó.

Con respecto al temor sobre controles sanitarios, Bruno le Maire evocó la posibilidad de que la UE se dote de un cuerpo de inspectores sanitarios. La idea, sin embargo, tropieza hasta ahora con la resistencia de los países miembros, que temen que dicho organismo termine por asumir una misión de control dentro mismo de los Estados miembros, una actividad que se reservan celosamente las autoridades nacionales.

Para el ministro, el tratado con el Mercosur permitirá a Europa extender los estándares europeos (en vez de los estadounidenses) y reforzar el multilateralismo frente a las tentaciones proteccionistas de Donald Trump.

"La primera regla es la reciprocidad: ustedes abren, nosotros abrimos. Ustedes no abren. Nosotros tampoco". La segunda regla es que el libre-comercio no puede traducirse en robo de tecnología o de savoir-faire. La tercera regla es que debe haber controles y que el principio clave es la reciprocidad de normas. También es importante el bienestar animal. En Europa no existe el derecho de atar un animal con alambres que podrían lastimarlo. Tiene que ser lo mismo del otro lado del Atlántico. Si esos preceptos no se aplican, activaremos las cláusulas de salvaguarda que solicitó el presidente", concluyó.

Para Bruno Le Maire -que probablemente expresaba la íntima convicción de Emmanuel Macron-, es necesario ocuparse de "legítimas inquietudes y tratarlas", pero "sin poner en tela de juicio el libre comercio, del cual depende en gran parte la prosperidad de Francia".

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