Luis Miguel Etchevehere: "Para los productores, Kicillof es un recuerdo de lo mal que la pasaron"

Luis Miguel Etchevehere, secretario de Agroindustria
Luis Miguel Etchevehere, secretario de Agroindustria Crédito: Fabián Malavolta
Lucila Lopardo
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31 de julio de 2019  

El cierre de la cuarta edición de Negocios del Campo fue protagonizado por Luis Miguel Etchevehere, secretario de Agroindustria de la Nación, quien formó parte de las reuniones en Bruselas que dieron cierre al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. En un mano a mano con José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, aseguró que la baja en las retenciones (de $4 a $3 por dólar para algunos productos) no es una medida electoral; habló del impacto de la inflación en el precio final de los productos locales, e hizo referencia a la confusión del candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, entre naranjas y mandarinas a la vera de la ruta en la localidad de San Pedro: "Está totalmente perdido", disparó.

-El año pasado, en el cierre de este mismo evento, hablamos de la proyección de un acuerdo con la Unión Europea y finalmente se cerró. ¿Qué significa?

-Se cerró gracias a la visión del presidente Mauricio Macri de insertar a la Argentina de una manera inteligente en el mundo. Fue consecuencia de generar confianza entre los líderes del Mercosur y después entre los del Mercosur y la Unión Europea, para demostrar que estamos listos para tomar compromiso. En los últimos tres años y medio, los anteriores 17 años tomaron velocidad y tomaron su método para ir abordando capítulos y terminando con las negociaciones de cada tema. En Bruselas, en la última reunión, había mucho por tocar y empezamos a cerrar temas hasta que el comisario europeo dijo, "bueno, no tengo más agenda", y así terminamos con negociaciones que llevaron 20 años.

-¿Cómo es la agenda que sigue?

-La negociación está cerrada, todo lo que se cerró ya está y eso no tiene modificación. Por otro lado, el acuerdo se tiene que traducir a los idiomas de todos los países integrantes, que son más de 20. No solamente a la lengua, sino también al sistema jurídico. Después pasa por el Parlamento Europeo y viene a los cuatro congresos del Mercosur. Una vez que pase por todas esas instancias, entra en vigor, calculamos que esto va a tardar un par de años.

-¿Qué sucede luego?

A partir de ese momento, calculamos que de las 10.000 posiciones arancelarias que se negociaron, de las que 1800 son de agroindustria, el 83% de esas 1800 va a entrar en algún momento con cero por ciento de arancel a la Comunidad Europea, que significa ingresar en un mercado con 500 millones de consumidores que tienen el triple del poder adquisitivo que los del Mercosur. Siempre decíamos que a pesar de que nuestros productos eran muy buenos y los precios muy atractivos, la tarifa que había que pagar era del 30%, 40%, 60%, o hasta el 100%. Nos dejaban fuera del mercado y decíamos "en Chile pueden entrar con cero". De acá a fin de año, vamos a cerrar acuerdos con EFTA, Singapur y todos los que podamos, porque el acuerdo comercial es la contracara del proteccionismo.

-¿Por qué cree que el kirchnerismo salió a rechazar el acuerdo inmediatamente?

-Porque creo que son coherentes con lo que ellos piensan. Por más que quieran esconder a Cristina de Kirchner poniéndola de vicepresidenta, es la misma gente. Por lo menos, los que están en libertad, el resto están presos. Por más que quieran engañar al votante de que van a hacer algo distinto, llegado el punto, no les queda otra que decir lo que verdaderamente piensan: que está bien cerrar el mercado. Kicillof, hace unos días, dijo que va a intervenir de nuevo el mercado de capitales. Fueron el peor gobierno en 200 años de la historia argentina. Destruyeron la producción, la energía, los ahorros del país y todavía todos estamos trabajando para tratar de sacar el país adelante.

-En esta campaña vimos al candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, comprando naranjas en la ruta y confundiéndolas con mandarinas. ¿Qué le genera a la gente del campo?

-Está totalmente perdido, no entiende el léxico, no sabe de qué habla, se nota que está repitiendo papeles que le pasan y no entiende. Lo ven con curiosidad, rememora las malas épocas que nos hicieron pasar. El campo fue el primer y único sector que se le plantó al kirchnerismo cuando tenía poder, cuando teníamos cosas para perder. Fue muy valiente y todo lo que pasó en esa época todos los productores agropecuarios en la Argentina lo tienen más que presente.

-¿Cuál es el reclamo más frecuente que recibe del sector?

-Las tasas de interés, sin ninguna duda. Todos queremos que se genere empleo, pero también es importante que todos lo tengan presente a la hora de votar leyes. Al votar el presupuesto, que sea equilibrado, que haya equilibrio fiscal para bajar la tasa de interés y la inflación y, de esa manera, tener condiciones similares a los países que compiten con nosotros por las góndolas del mundo. Es un trabajo nuestro, pero también de todos los líderes bien intencionados que quieran reglas buenas para generar inversiones y empleo privado.

-La baja en las retenciones para las economías regionales, ¿es una medida electoral?

-No. Es una medida que demuestra que cada vez que tenemos un metro para ganar competitividad, lo hacemos. Ya sabemos que estamos incómodos con las retenciones, no es un impuesto que nos guste, no lo vemos como una herramienta de política económica, sino que es un mal impuesto. El año pasado no hubo alternativa por la sequía y por el corte del financiamiento internacional. Pero las vamos a sacar y van a vencer el año que viene a fin de año. Mientras tanto, cada vez que hay oportunidad de ser más productivos, lo hacemos. Hace unos tres meses subimos el mínimo no imponible para dar mejoras a la competitividad, justamente a todas estas economías regionales. Después se habilitaron $ 6000 millones en créditos para que las pymes tuvieran capital de trabajo en el peor momento de la crisis y ahora que hay un respiro o una estabilidad, bajamos las retenciones.

-Algo que se somete siempre a debate es el precio final de los alimentos en la Argentina. ¿Por qué son tan caros?

-Yo creo que el punto es la inflación. Cuando hay inflación uno va a cualquier lugar y no sabe cuánto valen las cosas y cualquiera que vende algo dice, bueno, la cosa vale lo que me la pagan. Necesitamos estabilidad para poder tener una relación de lo que valen las cosas y, de esa manera, achicar la brecha. Así ha sucedido en todos los países que lograron derrotar la inflación. Estamos en ese camino, vamos a llegar a esa situación, como nos acostumbró Macri en toda su etapa de gobierno, a hacer las cosas sólidas desde los cimientos. Ir a los fundamentos de la economía, hacemos que las cuentas estén balanceadas y, a partir de ahí, tener una economía sana que nos haga crecer durante 20 o 30 años seguidos, como algunos países vecinos de la región. Y, de esa manera, ayudar a mejorar la calidad de vida y que todas nuestras maravillosas producciones expresen su potencial.

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