Maximiliano Babino: "Desde afuera preguntan qué necesitamos para fortalecer el crecimiento"
El gerente general de Western Union, dueña de Pago Fácil, afirma que la mirada sobre la Argentina cambió, y apuesta a la expansión
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Western Union opera en gran parte de los países del mundo. Hace un tiempo anotó dos hitos: empezó a girar remesas a Cuba desde y hacia cualquier destino, y volvió a operar sin limitaciones en la Argentina. Como pasó en otros sectores, las restricciones cambiarias que obstruyeron la obtención de divisas y los giros al exterior ahorcaron el negocio del envío de remesas. Mientras tanto, la compañía desarrolló fuertemente Pago Fácil y afrontó el desafío creativo de reorientar muchos de sus recursos y convertirse en un exportador de servicios hacia la región, según cuenta a LA NACION Maximiliano Babino, gerente general de Western Union en la Argentina. Aunque nunca se dejó de operar, aclara, desde que se levantó el cepo, el envío de remesas -con un límite de $ 55.000 y nueva comisión (ahora en línea con los estándares internacionales)- ya marcó un alza del 50%. Durante el tiempo de las restricciones sólo se mantuvo la actividad hacia países limítrofes, de donde proviene la mayoría de las comunidades de inmigrantes. El resto de los envíos se mantuvo cerrado.
"Ahora, cada vez que hablo con el exterior, me preguntan qué necesitamos para acelerar el crecimiento. Eso antes no pasaba", se entusiasma Babino, que avanzará en el objetivo de desplegar la red de Western Union en cada punto habilitado para el pago de servicios que, afirma, crece alentado por el uso de efectivo que "seguirá por mucho tiempo más".
-¿Cómo operó Western Union durante el cepo cambiario?
-Nunca dejamos de operar en la Argentina. Yo empecé a trabajar en 2002, en una época complicada, y ni en esa época ni en los últimos años dejamos de operar aquí. Aunque sí con limitaciones, la marca no se retiró ni se va a retirar. De hecho hemos crecido en Pago Fácil y en los giros domésticos, un servicio que lanzamos hace poco y tiene muy buena aceptación.
-¿Cómo eran los envíos en tiempos de restricciones?
-Durante los últimos años, lo único que estuvo afectado fueron las remesas salientes, que funcionaron sólo en algunos corredores, especialmente hacia los países limítrofes que son los de las principales comunidades de inmigrantes en la Argentina. No había monto fijo, sino que variaba según el momento.
-¿Cómo se movieron las comisiones, que por momentos fueron altísimas?
-Lo que sucedió durante algunos años es que no teníamos los precios de mercado. Es decir, si tenías que ir a comprar dólares para mandar dinero al exterior, los valores estaban distorsionados. Entonces se cobraba lo que costaba en el mercado mandar plata al exterior. Hoy estamos nuevamente con una estructura de precios dentro de los estándares internacionales, alrededor de 4%. A pesar de que hay mucha competencia de empresas remesadoras informales, trabajamos desde la cámara de empresas serias con la UIF y el Banco Central para crear la regulación para el sector.
¿Cuál fue la estrategia cuando cayó esa parte del negocio?
-Lo que hicimos fue pasar a prestar muchos servicios desde aquí hacia las operaciones regionales de Western Union en América latina, a países donde tenemos operación propia como Brasil, Perú y Panamá, con algunos de los equipos que prestan servicios de comunicación, marketing, conciliación, management, análisis crediticio, tecnología. Eso ha permitido que la gente tenga oportunidad de desarrollo pese a que no crecía el negocio de remesas. Incluso hoy hay argentinos que son líderes en países muy importantes, como Canadá, México, Italia, Bulgaria y Rumania, y en Caribe y América Central.
¿Esto fue producto de las limitaciones?
-Sí, exactamente. Generamos desarrollo desde aquí al exterior y en el exterior directamente. Hemos alimentado el talento argentino.
-Sin embargo, hubo puntos de la red que cerraron.
-En los últimos años, la red creció tanto en remesas como en cobro de servicios. En este caso, por ejemplo, por una alianza que hicimos con Carrefour, por la que abrimos 100 puntos en tres años, y luego nos expandimos a los supermercados exprés. Hubo puntos que cerraron, pero como parte de la optimización natural de la red, porque no eran rentables. Y derivamos recursos a otros que se abrían.
-¿Qué cambió tras la liberación del cepo?
-Ahora tenemos libertad total para hacer envíos a todos los países. El monto límite que aplicamos es de 55.000 pesos por persona, por mes, hacia el exterior. Y del exterior hacia acá depende de cada país. Con el nuevo entorno macroeconómico vemos un futuro de corto-mediano plazo superoptimista: en estos pocos meses estamos creciendo más de 50% en relación con el año pasado, tanto en lo entrante como en lo saliente. Hay un millón de argentinos en el exterior y dos millones y medio de inmigrantes acá, según cifras oficiales. Y detrás de cada operación hay una historia.
¿Qué promedio de dinero se envía e ingresa y cuáles son los principales corredores?
-El saliente es del orden de los 200 dólares que van hacia los destinos de las principales comunidades en el país: Paraguay, Perú y Bolivia. Son envíos de ayuda familiar; no es para fugar dólares. Y el entrante, de unos 300 dólares, aunque fluctúa según el valor del dólar. Sobre todo llegan desde Estados Unidos y España.
¿Ve un mejor entorno de negocios actualmente?
-Definitivamente. Cuando hablamos con la corporación hay mucho interés de los ejecutivos en venir, en entender cómo acompañar el crecimiento del país. Para la empresa, la Argentina es un país importante en América latina y el resto del mundo, por eso, cada semana me preguntan qué necesitamos para fortalecer el crecimiento. Ha cambiado el ánimo; eso no era así hace un tiempo.
-¿Eso implica más inversiones?
-Definitivamente. Para fortalecer el área comercial, la tecnología y el servicio al cliente. Estamos optimistas; es un lindo momento. Los últimos años han sido muy desafiantes y la verdad es que estoy muy contento de estar en esta posición ahora, de cara al futuro porque es muy motivante.
Dijo que crecieron en los últimos años, ¿cómo fue ese crecimiento y cuál es la proyección?
-Creció el envío de remesas doméstico y el pago de facturas, que tiene un mercado más maduro, pero seguimos creciendo con locales propios, con el quiosco o la farmacia de la esquina, y con alianzas, como las de Carrefour, La Anónima o Correo Argentino. La novedad de acá al futuro es, en primer lugar, que tenemos todos los corredores abiertos para el envío de remesas; segundo, que lo vamos a llevar a toda la red en la que hoy Pago Fácil tiene 5000 puntos (y Western, unos 2000), y tercero, que vamos a agregar funcionalidades al servicio. Por ejemplo, que se pueda hacer una precarga de la operación en un aplicativo, y así simplificar la interacción con el cajero. Vamos a trabajar en la estrategia de digitalización y que, el día de mañana, podamos ofrecer hacer la operación desde la caja de un supermercado con la misma velocidad con la que compra una lata de tomates.
¿Cuán importante es aún el efectivo en el pago de servicios?
-Creemos que el negocio del efectivo se va a sostener en el país durante muchos más años de los que vamos a estar nosotros dando vueltas, como personas. Hoy está en crecimiento no como producto de la inflación, sino en cantidad de operaciones. Estamos creciendo y creemos que vamos a seguir creciendo. Aunque también habrá posibilidades de digitalización y potencial para expandirnos en esos segmentos, creemos que el efectivo, el core de nuestro negocio, se va a mantener durante muchos años.
-¿Qué expectativas tienen en relación con la inflación?
-Es un componente que tenemos en cuenta cada día. La inflación nos fuerza a mejorar la eficiencia y, contra lo que dicen los manuales, podemos generar una mejora de servicios con mejora de costos.
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