Milei defendió su gestión en redes: qué dicen los números del mercado laboral y el consumo, según los economistas
El Presidente ponderó la performance del peso y el Merval como prueba de que la economía va bien, pero algunos datos muestran una caída en los ingresos
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Luego de que la semana pasada el presidente Javier Milei pidiera “paciencia” para normalizar la economía y no “dinamitar lo logrado”, ayer señaló por la misma red social que “es falso que estemos mal” y se preguntó: “En la Argentina, cuando al país le iba ‘tan mal’ como dicen que le va ahora, ¿acaso el dólar no subía desenfrenadamente? ¿No fue eso lo que siempre pasó cada vez que al país le iba mal?”.
En las últimas semanas, tanto el Presidente como el ministro de Economía, Luis Caputo, dieron varias entrevistas para negar que la economía esté mal con el objetivo de contradecir la percepción de “mal humor social” que detectan los encuestadores de opinión pública con el Gobierno.
Las declaraciones de Milei y Caputo se dan en un contexto de un comienzo de año complicado en lo económico, con una inflación mensual que rondó el 3% y una actividad económica que muestra que los sectores más intensivos en mano de obra —industria, construcción y comercio— siguen sin recuperarse después de las fuertes caídas de fines de 2023 y principios de 2024. La economía, como señaló el analista Claudio Zuchovicki, crece en forma de “K”: los sectores primarios —agro, energía y minería— tiran para arriba, mientras el resto se queda atrás.
Eso se ve reflejado en el mercado laboral y en los ingresos promedio de la población. Comparado con el último trimestre de 2023, hubo una caída de alrededor de 280.000 puestos asalariados registrados, de los cuales dos tercios son del sector privado. Buena parte de esa caída fue compensada por más cuentapropismo, pero informal: gente que dejó un trabajo formal y pasó a rebuscársela por su cuenta. “Es muy nítido que hay una sustitución de gente en relación de dependencia, con cobertura social, vacaciones y jubilaciones, por gente que trabaja sola, autónoma, sin ningún registro. La economía del rebusque”, resumió Martín Rapetti, de la consultora Equilibra.
El poder adquisitivo también acusa el golpe. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que abarca 14,5 millones de personas entre jubilados, empleados públicos y privados, el ingreso promedio cayó entre un 8% y un 10% en términos reales con respecto a los primeros nueve meses de 2023. Si se descuenta de la canasta el gasto en alquiler, expensas, tarifas energéticas, transporte y comunicaciones, el ingreso disponible para el consumo cotidiano muestra una caída de hasta el 13%, calculó Equilibra.
A eso se suma que la morosidad en los créditos a familias escaló a su nivel más alto en 22 años: más del 30% de la deuda con billeteras virtuales supera los 90 días de atraso, y más del 11% de los créditos bancarios se encuentra en situación irregular.
Las ventas en supermercados, por su partem están un 24% por debajo de los niveles de 2023. El analista de consumo Guillermo Oliveto, titular de la consultora W, advirtió que aunque parte de ese derrumbe refleja una demanda “artificialmente inflada” por la inflación de entonces, el ajuste igualmente se traduce en menos locales, menos líneas de producción y menos empleo.
Fausto Spotorno, director ejecutivo de la Fundación Norte y Sur, sintetizó la tensión: “Pasan las dos cosas a la vez”. En el mediano y largo plazo, el panorama luce más sólido, con una política fiscal ordenada, una deuda en descenso y exportaciones de bienes que podrían alcanzar los US$93.000 millones este año.
Pero en el corto plazo, los números son negativos: la industria manufacturera registró caídas en febrero que borraron las subas de los dos meses anteriores, la construcción también retrocedió y las ventas minoristas siguen por debajo del año pasado. “La pregunta del millón es cuándo el corto plazo empieza a comportarse como uno esperaría a largo plazo”, dijo Spotorno.

Uno de los argumentos centrales del tuit de Milei fue la performance de la Bolsa porteña y del peso frente al shock externo de la guerra de Medio Oriente. Pero esa lectura merece matices.
Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, señaló que si se compara el índice Merval ajustado por el tipo de cambio financiero con el resto de la región, la Bolsa porteña tuvo peor desempeño que la región. El economista atribuyó la relativa estabilidad regional no a la solidez de la Argentina en particular, sino a que América Latina en general —con Brasil y la Argentina a la cabeza, por su producción propia de hidrocarburos— surfeó mejor que el resto del mundo el impacto de la guerra comercial.
Lo mejor que el Gobierno tiene para mostrar en este primer trimestre, según Caamaño, son las compras de divisas del Banco Central (BCRA), que en las últimas semanas aceleraron. “Son la principal señal de sustentabilidad que tienen. No alcanzaron para que las reservas mejoren con respecto al cierre del año pasado, pero sí para que no se hagan puré”, evaluó. En el debe, proyectó una inflación del primer trimestre en torno al 9% y un crecimiento “muy por debajo de la proyección del año”.







