Tras el discurso de Milei, empresarios valoran la señal de sostener el rumbo pero advierten por el impacto de la inflación
En el cierre del evento de AmCham, destacaron la previsibilidad del programa y la decisión oficial de no hacer cambios; advirtieron sobre efectos sobre el consumo, las ventas y los márgenes de ganancia
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“El empresariado que está acá valora la voluntad de mantener este rumbo aunque eso signifique eventualmente inmolarse y perder las elecciones el año que viene”. Así resumió el clima que dejó el discurso de Javier Milei uno de los hombres de negocios que se quedó este martes hasta el final del summit de la AmCham, en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, y que conoce muy bien el gusto del público asistente.
La frase condensó el tono de una jornada marcada por contrastes. Por un lado, el respaldo —explícito o implícito— a la continuidad del programa económico. Por el otro, la preocupación creciente por una inflación que volvió a acelerarse en marzo (3,4%) y acumula diez meses sin bajar.
El Presidente centró su exposición en explicar ese dato, al que calificó como “malo” minutos después de su difusión por el Indec, y en transmitir que se trata de un fenómeno transitorio. En paralelo, insistió en que no habrá cambios en la política económica.
“Vamos a escribir la mejor página de la historia, nos acompañen o no nos acompañen. Si no, nos volvemos a casa. No pasa nada, podemos volver a trabajar al sector privado”, afirmó en uno de los tramos finales de su discurso.
El auditorio, que había llegado a un pico de 1800 asistentes —récord según los organizadores—, se mantuvo con buen volumen hasta el cierre. Hubo silencio, atención y aplausos, pero sin euforia.
Minutos antes, el CEO de AmCham, Alejandro Díaz, había planteado una lectura más matizada sobre el momento económico. “Hoy es más sencillo predecir el escenario macroeconómico, más allá de que la inflación no está donde todos queremos”, sostuvo. Y agregó que el proceso de desregulación generó un cambio estructural: “Las empresas hoy tienen un nivel de libertad para definir precios, portafolios y estrategias que no existía hace dos años”.
Entre los asistentes también estuvo el presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, que no se mostró sorprendido por el mensaje oficial. “Estaba seguro de que íbamos a escuchar eso y me parece correcto. Estamos viendo una baja en la carne y somos optimistas hacia adelante”, dijo.
Pero no todos compartieron ese diagnóstico. Algunos economistas presentes cuestionaron la explicación oficial sobre la inflación. “No puede ser que siempre la culpa la tenga otro. Hace diez meses que la inflación no baja”, planteó uno de ellos. Otro agregó: “Milei no habla más de salarios porque sabe que con estos niveles de inflación no hay recuperación posible. Con el poder adquisitivo en caída, es difícil pensar en una reactivación”.
El contraste también se evidenció respecto del discurso que había dado más temprano el ministro de Economía, Luis Caputo, quien había anticipado que “los próximos 18 meses van a ser probablemente los mejores de la Argentina”. Más tarde, el propio Díaz advirtió que la transición “va a ser compleja en el corto plazo” y requerirá una reconversión profunda de sectores ligados al consumo y la industria, mientras que energía, minería y agro aparecen como los grandes ganadores.
Ese diagnóstico se reflejó con fuerza en los pasillos. Empresas de consumo masivo hablaron directamente de niveles de crisis en sus ventas. “Esperemos que la inflación no suba más porque no vamos a vender nada. Cada vez hay más competidores que se pasan a la informalidad y tienen precios con los que no podemos competir”, señaló una ejecutiva del sector.
“La nominalidad sigue siendo demasiado alta para pensar en una recuperación consistente del consumo”, señaló el representante de otra compañía. “La inflación sigue siendo el principal problema. Mientras no baje de verdad, la recuperación no va a aparecer en las ventas”, admitió un empresario.
Desde el sistema financiero, en cambio, la mirada hacia adelante fue más alineada con el Gobierno. “Todo está convergiendo a una nominalidad más baja: tasa, inflación y tipo de cambio. Eso va a permitir refinanciar deudas en mejores condiciones”, indicaron desde un banco. Sin embargo, advirtieron que el crédito no volverá en el corto plazo a los niveles de 2024 y que la suba de la mora obliga a una mayor cautela.
En ese contexto, JP Morgan, principal banco de Estados Unidos, publicó hoy un informe que coincide parcialmente con la visión oficial. El banco señaló que la inflación del primer trimestre estuvo impulsada por precios regulados y el aumento de la carne, pero proyectó que la desinflación se retomará en los próximos meses, con un promedio de 2,2% mensual en el segundo trimestre y una desaceleración hacia la segunda mitad del año.
El informe también advirtió que los riesgos siguen sesgados al alza, en especial por el impacto del precio internacional del petróleo, y planteó que una baja más profunda de la inflación requerirá avances en la liberalización total del cepo, recortes impositivos y la finalización del ajuste de precios relativos.






