Millonaria inversión en Puerto Madero
Issel Kiperszmid destinará US$ 100 millones en dos torres para viviendas y un hotel en el dique 3
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Eduardo Costantini y Alan Faena tienen un nuevo competidor en Puerto Madero: el banquero y desarrollador inmobiliario Issel Kiperszmid, que está construyendo dos torres de viviendas y un hotel en el dique 3, con una inversión total de 100 millones de dólares.
La cifra incluye US$ 8,5 millones que desembolsará en los próximos días por el acuerdo que cerró con IRSA para adquirir una porción del terreno donde se levantará el complejo con la marca Renoir.
La inauguración de la primera torre, que contará con 41 pisos y 94 departamentos, está prevista para septiembre de 2007 y un año después le llegará el turno a la segunda, que será un poco más alta (de 47 pisos) y contará con algunas unidades más (116). Se estima que el precio de estos departamentos rondará entre 2000 y 2800 dólares el metro cuadrado.
Las torres de Renoir estarán separadas por pocos metros de otras propuestas de viviendas de lujo como El Faro y Le Parc y los distintos emprendimientos que está llevando a cabo Faena en el dique 2, en una zona que promete convertirse en el polo más exclusivo de Buenos Aires y la Argentina.
El hotel, que tendrá 40 pisos y será inaugurado en septiembre de 2009, funcionará según el concepto de "condohotel". Este modelo de negocios en el que los propietarios son dueños de las unidades, pero pueden ceder su operación a la administradora del establecimiento, que a su vez utiliza los departamentos como un apart-hotel; es muy común en Europa y Estados Unidos, aunque recién está empezando a aplicarse en el mercado argentino.
El terreno donde se levantará el proyecto Renoir pertenecía a IRSA, que cedió las primeras dos fracciones a cambio de un porcentaje en las dos torres de viviendas (del orden del 30% en cada una), mientras que la última fracción es la que ahora pasó a manos de la desarrolladora Dypsa a cambio de US$ 8,5 millones. Detrás del proyecto Renoir y de la firma Dypsa está Kiperszmid, uno de los hombres más influyentes en los mercados financiero e inmobiliario, que siempre cultivó un bajísimo perfil, y ahora aceptó dialogar con LA NACION.
-¿Qué puede pasar con el precio de las propiedades? ¿Ya encontraron su techo?
-No se puede hablar del mercado inmobiliario como una unidad, sino de diferentes mercados que tienen un comportamiento muy heterogéneo. En el segmento más alto, todavía hay un gap entre los precios en Buenos Aires y lo que sucede en las principales ciudades del mundo, con lo que no tengo dudas de que va a nuevas subas. Por esto, estoy convencido de que el país tiene una oportunidad para convertirse en exportador de algo inexportable como son los inmuebles. En el extranjero hay una demanda potencial muy importante de inversores que buscan propiedades en zonas exclusivas. Y creo que Buenos Aires, con Puerto Madero, puede hacer lo mismo que hizo España o el estado de Florida con Miami.
-¿Ya se empieza a notar este interés de parte de los inversores extranjeros?
-Sin haber lanzado la venta propiamente dicha, ya colocamos la mitad de las unidades de la primera torre, trabajando en gran parte con inversores extranjeros. De hecho, el 50% de las compras ya cerradas fueron realizadas por ingleses, españoles, norteamericanos y alemanes. Además, existe un interés muy creciente de parte de fondos de inversión internacionales. Hace unos días, cerramos la venta del 10% del proyecto Renoir a un fondo de Boston, ligado al empresario James Hughes.
-¿Está con algún otro proyecto inmobiliario?
-Con Dypsa estamos participando en varios proyectos. El más importante es el desarrollo de un barrio privado en Escobar, que tendrá 300 unidades e implica una inversión de 8 millones de dólares.
-¿En la Capital están mirando nuevos proyectos?
-En Puerto Madero casi no hay parcelas disponibles. Lo único que queda son los terrenos del dique 1, y para este proyecto estamos asesorando al Banco Macro, que ya presentó una oferta de compra. Y otra zona que nos interesa es San Telmo, que tiene un potencial enorme y puede tener un desarrollo similar al que tuvo Palermo.
Un pie en las finanzas y otro en la industria
Los negocios de Isaac Kiperszmid no se terminan en el mercado inmobiliario, ya que el empresario trabaja en la Argentina para Clarident Bank, una filial del Credit Suisse.
En forma paralela, maneja su propio fondo de inversión, Eurofin, que hace unos meses se quedó con un par de plantas y la marca Signia, que pertenecían a la textil Gatic. "Nosotros sumamos para este proyecto al grupo norteamericano Leucadia, que ya había participado en otros negocios en la Argentina como socio de los Werthein en La Caja, y ahora se convirtió en accionista mayoritario de la firma Indular", explicó Kiperszmid. Indular es la dueña de las plantas de Coronel Suárez y Las Flores que eran de Gatic y en las que ahora trabajan 700 personas. En la firma, Eurofin controla 12,5% de las acciones, al igual que Guillermo Gotelli, mientras que el resto del paquete está en manos de Leucadia.
Con Eurofin, Kiperszmid sigue en busca de nuevas oportunidades y ya está analizando de cerca a otra empresa, que, como Gatic, enfrenta serios problemas financieros. "Lo que buscamos son empresas que pueden ser viables y que necesiten una inyección de capitales y gestión", explicó.





