Necesitamos ganar más peso en el mercado global del comercio

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13 de agosto de 2020  • 10:35

Cuando éramos chicos, nunca faltaba la abuela que nos apretaba los cachetes y nos decía "nene estás muy flaco tenés que engordar". A veces, querido lector, el bajo peso preocupa. En economía internacional el peso del comercio entre países puede medirse con el "modelo de gravedad". Este nos dice que el valor del comercio entre dos países cualesquiera es proporcional, si todo lo demás permanece constante, al PIB de los dos países y disminuye con la distancia entre ambos.

Entonces, si trazáramos un diagrama donde el eje X represente la participación en PIB de los principales socios de Argentina, y el eje y represente el porcentaje de participación en el comercio con Argentina, vamos a encontrar los países que más se ajustan a la regla en torno a la línea de 45 grados que parte del vértice y algunas excepciones que nos harán pensar.

China es el segundo país con quien más comerciamos y también es la segunda economía dentro de nuestros principales socios comerciales, país en desarrollo y paradójicamente potencia mundial (segunda economía del planeta y primera fábrica si medimos su PIB según Paridad del Poder Adquisitivo). Su importancia se explica por su enorme capacidad de gasto. Lo mismo por ejemplo Francia, Reino Unido y Países Bajos. El primero es el séptimo país con quien más comerciamos, el segundo representa a cuatro países que ocupan en conjunto el octavo lugar y el tercero está noveno en el comercio total con Argentina. La relevancia de la economía de los dos primeros (séptima y sexta economías del mundo) explican buena parte de las transacciones comerciales. En cuanto a Países Bajos, cuenta con el principal puerto europeo (Rotterdam), cercano a la desembocadura del Rin, el río más largo de Europa Occidental.

Sin embargo, podemos ver que países con un PIB muy pequeño en relación al resto, como Chile y Paraguay son ni más ni menos que la quinta y sexta economía con quienes comerciamos. ¿Por qué? Primero la cercanía. Se comercia más con el vecino, como bien lo predice el modelo de gravedad. En segundo lugar, un factor que permite romper o fortalecer el modelo son los acuerdos comerciales. Paraguay es uno de los socios del Mercosur. Y con Chile tenemos un acuerdo de complementación económica celebrado en el marco de ALADI entre Mercosur y el país trasandino. Con igual razonamiento, un poco más abajo como socios, pero también dentro del top 15, están Bolivia, Perú y Uruguay (en ese orden). Países con mayor comercio al que a priori indicaría su PIB relativo.

Párrafo aparte para Brasil, nuestro principal socio comercial, que explica casi el 28% de nuestro comercio exterior de bienes. Si bien es la novena economía mundial, su PIB proporcional es mucho menor al de otros socios como Estados Unidos, China, Japón, Alemania o Reino Unido. El comercio con Brasil se potencia por la escasa distancia y el Mercosur.

Países como Estados Unidos y Japón (primera y tercera economía mundial) tienen un comercio con nuestro país que, si bien es destacable, están muy por debajo de lo que por el peso de su PIB podríamos tener. Esto se puede explicar no sólo por la distancia sino también por la presencia de barreras al comercio. Un ejemplo son las normas HACCP para el ingreso de alimentos o la Ley de Bioterrorismo que obliga a exportadores argentinos a inscribirse en la FDA.

Otro que distorsiona es Bélgica. El comercio con esta economía (de tamaño parecido a la Argentina) es muy superior al peso de su PIB. Una buena parte de la explicación es que Bélgica tiene en Amberes el segundo puerto europeo detrás de Rotterdam, también muy próximo a la desembocadura del Rin.

Qué podemos hacer

Algunas claves para crecer son:

  1. Producir más: el PIB de nuestro país de los últimos años no logra consolidar un crecimiento. Si lo conseguimos habrá más importaciones y deberemos exportar aún más. Lograr superávit comercial es fundamental para afrontar los restantes saldos en rojo de nuestra balanza de pagos.
  2. Fortalecer lazos culturales: el aprendizaje de chino mandarín puede ser una vía de estrechar vínculos con la próxima primer economía mundial.
  3. Aprovechar nuestra geografía: pienso en nuestra Hidrovía, esa gran autopista aún desaprovechada que permitiría bajar los costos del transporte. Keith Head, en "Gravity for beginners" sostiene que la distancia importa mucho porque tiene relación con el costo del transporte; hay vinculación con el paso del tiempo (importante para perecederos); aumenta los costos de comunicación personal, de sincronización en recepción y procesamiento de insumos críticos de fábrica; de búsquedas de oportunidades comerciales y por último genera lejanía cultural.
  4. Potenciar el Mercosur: se trata de lograr acuerdos inteligentes que nos permitan tener ganancias como país. El vino chileno ingresa a China sin aranceles mientras que el argentino paga 14% (Chile tiene 23 acuerdos de libre comercio y nosotros seis).
  5. Homologar normas sanitarias y fitosanitarias con socios comerciales para potenciar las exportaciones: las barreras al comercio explican como países como España (treceava economía mundial) e Italia (octava) no concentran un importante flujo comercial con la Argentina a pesar de su innegables lazos culturales.
  6. Exportar más servicios. El mundo a principios del siglo pasado, cuando fuimos el granero del mundo, estaba dominado por el comercio de productos primarios. Actualmente, lo es por las manufacturas. Los especialistas creen que en un futuro próximo éstas podrían ser desplazadas por los servicios, particularmente por la externalización de los mismos. En los últimos diez años las exportaciones de servicios crecieron el doble que las de bienes físicos (50% vs 25%). Newton decía que toda acción genera una acción opuesta. Las acciones de los últimos 70 años nos hicieron perder participación en las exportaciones globales (de 1.9% a algo más de 0.3%). Como decían esas abuelas, tenemos que engordar, y para eso hay que cambiar..

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