El nuevo mapa financiero de los argentinos en 2026
Informes de consultoras y empresas de análisis crediticio muestran un deterioro en la capacidad de pago y cambios profundos en los hábitos de consumo
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El endeudamiento dejó de ser una situación excepcional en las familias argentinas para convertirse en parte del equilibrio cotidiano de los hogares. De acuerdo al estudio de medios de pago de la consultora D’Alessio Irol, siete de cada diez 10 hogares mantienen actualmente algún tipo de compromiso de pago.
En este escenario, el 57%, tiene deudas de su tarjeta de crédito y esta herramienta aparece como el principal sostén financiero. “Más que un recurso ocasional, el uso del crédito aparece integrado a la administración mensual de los ingresos”, revela Nora D’ Alessio, vicepresidente de D’ Alessio Irol.
En el estudio de respuesta múltiples, el 57% asegura tener cuotas con la tarjeta de crédito, un 18% tiene préstamos personales y un 14% adeuda algún servicio e impuesto. Solo 31% de los encuestados dice que no tiene ninguna deuda pendiente.
Desde SIISA -empresa que se dedica a la investigación de datos para el mercado financiero de crédito- aportan información en igual sentido. “La mora, tanto en etapas tempranas como en atrasos mayores a 90 días, se ubica en torno al 6% en cada tramo, lo que implica un 12% en total. El dato marca un deterioro respecto de mediciones anteriores y rompe con una dinámica más estable que se había observado en el último año”, señala Alberto Teszkiewicz, coordinador de desarrollo e investigación en SIISA.
Teszkiewicz alerta que “los incumplimientos dejaron de concentrarse únicamente en los segmentos de menores ingresos y comienzan a observarse también en sectores que acceden a préstamos de mayor monto”.
Los datos que surgen del último Trend Lab de Youniversal muestran también que el endeudamiento cala profundo y hablan por sí solos “sobre cómo los argentinos sobreviven 2026”, dice Ximena Diaz Alarcón CEO de la consultora de tendencias de consumo.
“El año arranca con la economía todavía apretando, y los datos lo confirman sin rodeos: tres de cada cuatro argentinos tuvo dificultades para afrontar sus gastos. No es una percepción ni una queja difusa. Es una acción concreta: el 75% tomó alguna medida para hacer frente a una economía que no da tregua”, sostiene la especialista.
El último relevamiento a nivel nacional de Youniversal (marzo de 2026) destaca que “usar ahorro y tomar deuda son las dos salidas más usadas” “Las estrategias más frecuentes fueron endeudarse con tarjetas o bancos (43%) y usar los ahorros para cubrir gastos o deudas (42%). Dos caminos distintos que llevan al mismo lugar: estar usando el bolsillo de reserva, propio o prestado”, advierte Diaz Alarcón. Avanza” los datos del sistema financiero lo confirman: el 28% de la deuda total de los hogares corresponde a tarjetas de crédito, cuyo destino principal no es el consumo discrecional sino lo básico: alimentos, indumentaria, combustible, impuestos y electrodomésticos. No es gasto, es subsistencia financiada”.
“El 32% recurrió a amigos o familiares para pedir dinero. Y acá la desigualdad también tiene cara: en el segmento DE (los hogares de menores ingresos) ese número trepa al 49%. La red social como colchón financiero no es novedad en Latinoamérica, pero la magnitud habla de un sistema formal que no llega, o que llega con condiciones que excluyen”, postula con énfasis Diaz Alarcón.
Deuda por segmentos
Más allá de las estadísticas generales está claro que cada segmento socioeconómico tiene su particularidad y carga con una “mochila” diferente.
Youniversal detecta en sus relevamientos que el endeudamiento con tarjetas golpea especialmente a las mujeres (54% versus 31% en hombres) y a los segmentos C3 y DE (64% y 51% respectivamente), “donde la tarjeta no es un instrumento de consumo sino de supervivencia”, dice Diaz Alarcón con los resultados sobre la mesa.
El estudio de medios de pago de D’Alessio revela diferentes comportamientos por género y por segmento. Entre las mujeres se nota una mayor participación en préstamos bancarios (22% vs 15%) y en créditos de billeteras digitales (14%), mientras que entre los hombres hay una mayor proporción sin deudas que entre las mujeres”.
“Más silenciosas pero no menos reveladoras son las acciones de mayor costo: el 7% se mudó a una vivienda más barata, el 6% vendió un vehículo y el 4% llegó a vender una propiedad para pagar deudas. En el ABC1 estos porcentajes suben; un 15% vendió propiedades y un 10% vehículos, lo que muestra que la presión al bolsillo no respetó nivel socioeconómico”, advierte la CEO de Youniversal y deja a la luz un entramado social que sufre, a diferentes escalas y diferentes modos, obvio, una economía que aprieta a todos.
Analizando el comportamiento por generaciones o por grupo etario los resultados muestran resultados bien marcados. De acuerdo a los datos de Equifax la compañía global de análisis de datos financieros y en la Argentina dueña de Veraz, “los adultos mayores tienen un excelente comportamiento a la hora de honrar sus compromisos”. En el caso de la llamada “generación silenciosa” (adultos mayores de mas de 80 años) el 92,8% que tiene al menos un producto de crédito cumple con sus obligaciones de pago. Los baby boomers (los nacidos hasta 1963) los siguen muy de cerca ya que casi el 90% de sus integrantes tiene una buen historial crediticio.
La regla se invierte en las generaciones más jóvenes y económicamente activas. “El 22,2% de los millennials y un 25,9% de la generación Z que cuentan con productos de crédito , no han cumplido con sus obligaciones de pago” , revela la información de Equifax.
Buscar la salida
Con niveles de morosidad en torno al 10% en los bancos y tasas que muchas veces se duplican en las fintech o billeteras virtuales, claramente la situación requiere de acciones concretas.
En los bancos cuentan en off the record que están monitoreando “caso por caso” y que cuando detectan atrasos recurrentes en tarjetas o prestamos personales contactan uno a uno a los clientes.
“La idea es tratar de atajar el problema en fases tempranas”, dicen en uno de los bancos privados lideres. “Si detectamos que para una persona el pago de deudas se esta llevando el 50% de sus ingresos somos proactivos en ofrecerle una refinanciación con mejor tasa de interés que, por ejemplo, la tarjeta de crédito y más plazo” “Entonces -explican- si de un salario de $1 millón destina $600.000 a deudas, lo cual hace que inevitablemente se siga endeudando, con un préstamo que le permita consolidar esa deuda va a pagar, por ejemplo, $300.000 de una forma más ordenada con menor carga y más tiempo”
En otra entidad privada avanzan en igual línea: “Vemos caso por caso, no hay propuestas generales. Cada cliente es contactado por teléfono o por mail. El objetivo es ayudarlos a que puedan normalizar la situación pero en el mientras tanto se pausan todos los productos: tarjeta de crédito, cuenta corriente, préstamos” .
“El desafío hacia adelante no pasa sólo por ampliar el acceso, sino por hacerlo de manera rentable y sostenible”, subraya Teszkiewicz. “La capacidad de evaluar perfiles de manera más precisa empieza a ser determinante. A medida que el sistema incorpora nuevas personas, muchas de ellas sin historial crediticio tradicional, crece la necesidad de tecnología que permita analizar el riesgo de forma personalizada y con mayor profundidad”, agrega.
Nora D’Alessio mira un casillero más adelante. “En este contexto de alto nivel de endeudamiento, el acceso al crédito y las condiciones bajo las cuales se obtiene cobran un rol cada vez más relevante y comienzan a ganar terreno nuevas alternativas como el Open Finance, que propone ampliar el acceso al financiamiento a partir del uso de información financiera de los usuarios” .
Por ahora, advierte, “la posibilidad de compartir información financiera genera más resistencia que interés: el 37% manifiesta desconfianza y un 20% expresa dudas, mientras que solo el 29% lo considera interesante”.
Sin embargo las respuestas cambian cuando se plantean beneficios concretos. “Un 31% estaría dispuesto a compartir sus datos para acceder a mejores condiciones de crédito, un 25% lo haría para simplificar trámites, y un 22% para que se evalúe su comportamiento financiero real, más allá de sus deudas actuales”
Acá también el comportamiento es diferente según el nivel socioeconómico, De acuerdo con el informe de D’Alessio, en el nivel alto hay una mayor disposición a compartir datos a cambio de beneficios, especialmente para reducir trámites o requisitos al pedir un crédito (37%) y acceder a créditos o préstamos (26%). Por su parte, en el nivel más bajo existe un mayor rechazo estructural y el 54% no compartiría sus datos en ninguna situación.
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