Menos productividad, más curiosidad
Frente a la presión de las resoluciones tradicionales, una invitación a cambiar el foco: dejar de optimizar resultados y animarse a aprender, equivocarse y crear sin garantías
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Déjenme espiar sus resoluciones de estas primeras semanas. ¿Bajar tantos kilos? ¿Correr tantos kilómetros? ¿Estudiar tal nueva tecnología? ¿Dejar de fumar? El comienzo de un nuevo año suele traer la presión de fijar propósitos centrados en la optimización y el logro. Y no está mal, pero ¿y si en lugar de solo preguntarnos “¿Cómo puedo obtener mejores resultados?” nos preguntáramos también “¿Cómo puedo aumentar mi curiosidad este año?”.
Ser curiosos es la habilidad que más escucho entre las indispensables a desarrollar para este nuevo tiempo y por eso hice este experimento que me llevó 30 minutos y que me sirvió mucho. Se llama “un año de autodescubrimiento” y consta de cinco preguntas que propone Anne-Laure Le Cunff, experta en neurociencia cognitiva, para encarar el 2026 con apertura y curiosidad, abrazando el trabajo caótico, incierto y gratificante del autodescubrimiento. Tomen un cuaderno y birome (mejor en papel que en la compu) y dedíquenle entre 5 a 8 minutos a contestar cada pregunta.
Primera, ¿en qué habilidad o tema estoy dispuesto a verme mal mientras aprendo este año? Como adultos, muchas veces nos premian por la cantidad de respuestas que damos, no por la calidad de las preguntas que hacemos. Eso genera un incentivo para parecer expertos, como si ya lo tuviéramos todo resuelto. Liberarnos de las cadenas de la “experiencia percibida” permite empezar a aprender en público. Elegí una habilidad o un tema que realmente te despierte curiosidad y permitite equivocarte, iterar y aceptar el desorden inherente (y a veces vergonzoso) del aprendizaje a lo largo de la vida.
Segunda, ¿Quién es la persona que quiero conocer mejor? Preguntate si hay una relación en la que estés dispuesto a invertir una hora fija por mes, y luego preguntale a esa persona si le gustaría agendar un encuentro mensual recurrente, ya sea online o tomando un café.
Tercera, ¿a qué voy a decir que no todas las semanas este año para proteger lo que más importa? En lugar de decir que sí automáticamente, establecer un límite firme que respetes cada semana, ya sea para cuidar tu tiempo, tu energía o tu atención.
Cuarta, ¿Cuál es la conversación que, si la tuviera este año, más cambiaría mi rumbo? A veces evitamos las conversaciones más importantes, tal vez porque son incómodas o porque pueden traer incertidumbre e inestabilidad temporal a nuestras vidas. ¿Hay alguna conversación que estés evitando y que podría cambiar el rumbo de tu carrera o de tu vida en general?
Y quinta ¿qué es una cosa que voy a crear y compartir aunque no sea perfecta? La mayoría de nosotros tiene una lista de ideas o proyectos sin terminar, ideas o reflexiones que nunca compartimos porque no las sentimos listas. Elegí algo que sientas que está en un 70% y sacalo al mundo igual. Si sacamos el foco del logro y lo ponemos en el proceso nos aseguramos un año impregnado de curiosidad




