Pablo Di Si: “En los próximos cinco años, China establecerá tendencia en la industria automotriz”

El CEO de Volkswagen Argentina, la principal exportadora del sector en 2016, define qué es ser competitivo hoy, habla de la relación con Brasil y del futuro de la industria
Florencia Carbone
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8 de diciembre de 2016  

Pablo Di Si
Pablo Di Si Fuente: LA NACION

En febrero, Pablo Di Si asumió como presidente y CEO de Volkswagen Argentina. A los 47 años cuenta con orgullo que en 2016, otra vez, la empresa ganó el premio como exportadora automotriz (tienen dos plantas, una en Pacheco y otra en Córdoba). “Somos la mayor exportadora de producto terminado porque tenemos algunas empresas arriba, pero son todas cerealeras. Exportamos US$1600 millones con valor agregado”, destaca. En momentos tormentosos para el sector, Di Si enfatiza que la actividad es fundamental para el país.

-¿A cuántos destinos se exportan?

-A 76. Somos la empresa automotriz más diversificada en cuanto a mercados de exportación, y no sólo automóviles. El 95% de la producción de Córdoba va a los destinos que te imagines. Dentro del grupo hay competencias internas y en 2014 hubo una oportunidad para proveer 120.000 cajas a China. Nos presentamos y la ganamos, volvimos a ganarla el año pasado y este. Hoy estamos exportando a China, pese a la competitividad que tienen. Tenemos una calidad muy superior a las cajas que compran de otros sitios.

-¿Qué es ser competitivo hoy? Hasta hace poco se necesitaba mano de obra barata…

-Es mucho más amplio que eso. Tenés que mirar tu costo de producción, si en la fábrica tenés procesos ágiles, una cadena logística adecuada. El costo unitario logístico argentino es muy alto. Qué tan competitivo es tu precio de compra de materia prima –alguna viene de Estados Unidos, otra de Europa y otra es nacional-. La combinación de todo eso debería dar un producto competitivo. La mano de obra es un pedacito, que es relevante, pero también entra la eficiencia.

Voy a Córdoba una vez al mes. Durante un par de horas hago una revisión del negocio en una sala y después vamos a la fábrica. Los que me presentan una reducción de los costos son los empleados de la fábrica. Están organizados en células autónomas en las que dicen: este es el proceso de producción que vino de Alemania o de donde sea, lo podemos mejorar, reducir 15 segundos o reducir los desperdicios. Hacen algunas cosas que son bien criollas, en el buen sentido de la palabra, innovadoras. En cada visita me sorprenden. La eficiencia pasa por ahí, que la gente que trabaja en tu fabrica esté comprometida, tenga sentido de pertenencia y contribuya con sus ideas.

-¿Cuánto de insumos importados tiene lo que exportan?

-En las cajas, alrededor de 30%.

-¿Cómo hicieron para seguir produciendo en los últimos 10 años, con el aumento de las restricciones a las importaciones?

-Volví al país en 2014, puedo contar desde ahí. Uno de los problemas que tenemos como industrias es que estamos poco nacionalizados. Nuestra fábrica de Córdoba es una excepción. Cuando vamos a nuestra fábrica de autos y –puedo hablar en líneas generales del sector–, estamos en un promedio de nacionalización de 40 o 50%. Hay que tener políticas de mediano y largo plazo que incentiven a los autopartistas a venir e instalarse. Si un autopartista no tiene el mercado y las condiciones se va a otro sitio, como pasó con Brasil en los últimos años.

La ley de autopartismo, aprobada este año y que apoyamos fuertemente, es un primer paso para eso. Hoy seguimos sufriendo por eso, no fue sólo en los últimos 10 años porque la Argentina se dedicó a un comercio bilateral principalmente con Brasil. Viví ahí muchos años. En 2013 el mercado fue de 3.700.000 autos y este año será de 1.900.000. Se cayó 45% el mercado y 70% de nuestra producción va a Brasil. Hoy los números muestran que la producción local cayó 15% contra la de 2015 porque la exportación cae 30%. Nuestra base está alterada por una influencia muy alta de Brasil.

-¿Cómo le explicás a un alemán que tenés que negociar paritarias de 35%?

-Tiene mucho que ver con la credibilidad de la organización y del equipo. Con resultados se van resolviendo algunas cosas. Saben que es un país complejo, con variables que no entienden. Pero al fin del día administramos un negocio que tiene una parte local que sufre la inflación y una parte exportadora.

-El Gobierno presentó su Plan Productivo. Si te preguntaran qué lugar debería tener la industria automotriz, ¿qué dirías?

-Tuve esa reunión con el Gobierno anterior y con el actual. Mi respuesta es que el sector es fundamental en la industria argentina.

-¿Por qué?

-Por cada empleo en la industria automotriz, se generan de 7 a 8 en la cadena. No son sólo las 6200 personas que tenemos en Pacheco y Córdoba, es todo el ecosistema alrededor. El sector tiene problemas estructurales: el autopartismo, la logística, y hay algunos componentes críticos en los que tenemos una diferencia importante de costos. El acero, por ejemplo.

-¿Hay chances de modificar el tema logístico en el corto mediano plazo?

-En infraestructura tenemos todo por hacer. El Gobierno presentó un plan muy agresivo. Estuve hace poco en China y la infraestructura es impresionante: 37.000 km de trenes de 350 km por hora. Están uniendo todo el país, yendo a Europa por tren… pero es un plan a 20 años. La propuesta del Gobierno es interesante, pero claramente esto no se resuelve este año ni el que viene. Lo importante es que en estas industrias tenés que ir paso a paso y mejorando de a poquito. Lo peor que podés hacer es no hacer nada.

-¿El principal puerto en las operaciones del sector es Zárate?

-Sí.

-¿Cómo es la operación, hay cosas para mejorar?

-¡Muchísimas! Hablando con los presidentes de las empresas navieras, explican que ellos pagan –yo como empresa y vos como consumidor-, dos o tres veces más que Uruguay para operar.

-¿Eso influye para que acá los autos sean tan caros?

-Sumá todo lo que te estoy diciendo, y encima el impuesto: el 54% del valor total del auto es impuestos.

-Teniendo en cuenta la situación complicada en la que está Brasil y que en México, que parecía ser la tabla de salvación, está con Trump acecho, ¿cómo es el panorama para el sector?

-El año que viene será más complejo que este para la Argentina y para la región porque no veo que Brasil mejore –y hablo haciendo foco especialmente en la industria-. México, si Trump hiciera lo que está diciendo -aunque no lo creo-, se quedaría con una capacidad ociosa inmensa, y tiene una competitividad enorme porque todas las americanas se instalaron ahí y hacen autos para un mercado de 20 millones. Tienen una base productiva muy eficiente desde el punto de vista de costos y procesos. Tenemos que ver cómo reacciona el mercado, el presidente electo de EE.UU., y cómo será la relación bilateral entre México y la Argentina con quien hoy tenemos una cuota. Con Brasil la importación aumentó 40%. Se quedaron con sus fábricas ociosas y son más competitivos que nosotros, y México muchísimo más que nosotros y que Brasil.

-Los referentes tradicionales en el sector fueron EE.UU. y Europa. ¿Cuánto falta para que China sea la que lidere el mercado?

-En los próximos cinco años China establecerá tendencia en la industria automotriz. Y alcanza con tomar cualquier industria. ¿Amazon? Crearon Alibabá. ¿Watsapp? Crearon WeChat. Llevan un modelo y tienen su viveza criolla china. Lo adaptan, lo dan vuelta y lo mejoran. Es un proceso que vienen haciendo desde hace muchos años. El próximo paso es que empiecen a innovar.

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