Para Finlandia, el Sur también existe

El país escandinavo, tradicionalmente orientado hacia Europa y la ex Unión Soviética, sale a buscar otros mercados
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1 de marzo de 1997  

HELSINKI.- Desde la región escandinava, un país del tamaño de la provincia de Buenos Aires y con un comercio exterior cuyas cifras superan con creces al de la Argentina, comienza a mirar con más atención a América latina. Finlandia, que supo salir de la recesión a fuerza de exportar, sale a conquistar nuevos mercados.

La Argentina vivirá en carne propia esta determinación a partir de mañana, cuando llegue a Buenos Aires una delegación de empresarios y funcionarios de organismos de comercio exterior finlandeses en busca de oportunidades de negocios.

La gira ya cumplió una primera etapa en Brasil y, luego de nuestro país, será el turno de Chile.

Entre las compañías que enviaron sus representantes están gigantes como Nokia (telecomunicaciones), Rauma Corporation (ingeniería y construcciones mecánicas), Outokumpu Technology Oy (metalurgia) y Enso Oy (industria papelera).

Como para dejar en claro que en Finlandia el comercio exterior es cosa de estado, la misión estará encabezada por el presidente Martti Ahtisaari. Así se concretará la primera visita oficial de un presidente finlandés a la Argentina.

Ahtisaari tiene para el resto del año una agenda bastante apretada en materia de misiones comerciales. ¿Sus próximos destinos? Polonia, Sudáfrica y Japón.

Nuevos rumbos

Las exportaciones finlandesas tuvieron como destinos tradicionales a la ex Unión Soviética y a los países de Europa. En 1995, sin ir más lejos, la Unión Europea absorbió el 57% de las ventas de Finlandia al exterior y los países latinoamericanos sólo el 2 por ciento.

"Pero Europa ya no es suficiente para nuestras compañías, tenemos que encontrar nuevos mercados", comentó a La Nación Krister Ahlström, presidente de Ahlström Corporation, una compañía con más de 100 años de trayectoria en la fabricación de maquinarias para la industria papelera.

El intercambio comercial entre Finlandia y la Argentina avanza a pasos agigantados. En 1995 alcanzó los U$S124,4 millones, con lo que creció un 435 por ciento con respecto a los 23,33 millones de dólares registrados en 1990.

Pero la balanza comercial siempre fue deficitaria para nuestro país. Hace dos años, el rojo fue de 96,50 millones de dólares.

Los principales rubros importados desde Finlandia fueron papel y cartón (75%), máquinas y aparatos eléctricos (5%), extractos curtientes (4%) y calderas, máquinas y artefactos mecánicos (4%).

Las empresas argentinas enviaron, fundamentalmente, madera y sus manufacturas (72%), carnes (10%), peletería (6%) y bebidas, alcoholes y vinagres (2%).

Asia, por supuesto, ocupa con el tamaño de sus mercados el primer lugar a la hora de poner las fichas más grandes. Las cada vez más frecuentes misiones comerciales finlandesas visitaron, el último año, China y la India.

"Pero también tenemos grandes esperanzas en América latina, especialmente en los sectores que necesitan de alta tecnología para su desarrollo", agregó Ahlström, que integra la Confederación de la Industria y Empleadores de Finlandia.

Ahí está precisamente, la clave del interés de Finlandia en América latina: la posibilidad de colocar maquinarias de alto desarrollo tecnológico en un región que, en medio de transformaciones económicas de mercado, está intensificando la utilización de sus materias primas y necesita modernizar sus infraestructuras de producción.

Los sectores que los finlandeses tienen en la mira son, concretamente, la explotación forestal, la industria papelera, las telecomunicaciones, la minería y la metalurgia.

Sector por sector

Gracias a sus extensísimos bosques (el 70% de la superficie de Finlandia está cubierta por pinos), los finlandeses desarrollaron una industria maderera, celulósica y papelera muy poderosa.

Hoy por hoy, el país escandinavo es el segundo exportador mundial de papel y, en la consultoría del ramo, las compañías finlandesas ocupan el primer puesto.

Algunas ya están trabajando en la Argentina. Por ejemplo, la consultora Jaakko Pöyry -que actúa en investigación y planeamiento para la industria forestal y tiene filiales en todo el mundo- está participando activamente en la privatización de Papel Misionero. Si bien la madera es un recurso renovable, su obtención en el mundo se ha vuelto más difícil. Las enormes superficies boscosas de Rusia no son el fiel reflejo de sus verdaderos recursos forestales: los árboles de la Siberia crecen muy lentamente y la forestación está mal organizada.

En el sudeste asiático, las enormes distancias que hay que recorrer para obtener madera han aumentado considerablemente los costos de la cosecha forestal.

En América del Norte, las medidas adoptadas para la protección de los bosques han reducido la cantidad de troncos disponibles.

Queda una región donde todavía quedan enormes superficies de bosques vírgenes por explotar: América latina. Los finlandeses tienen bajo la lupa al Amazonas, la provincia de Misiones, y los bosques cordilleranos de la Argentina y Chile.

Por ahora, no habrá que esperar grandes novedades en materia de inversiones finlandesas en la región, ya que el interés de las compañías escandinavas pasa por aumentar sus ventas de maquinarias.

"Las economías de los países latinoamericanos acelerarán su ritmo de crecimiento a medida que vayan adoptando tecnología de punta", pronosticó Severi Keinälä, asesor en materia de política comercial de la confederación empresarial finlandesa e integrante de la delegación que visitará la Argentina.

Sólo si las ventas marchan sobre ruedas, las empresas podrían llegar a considerar la instalación de una planta. Por el momento, no figura entre sus prioridades.

Pero incluso en este caso, la Argentina tendrá que salir a pelear cuerpo a cuerpo con sus vecinos más grandes por las inversiones. Por razones del tamaño del mercado, en el caso de Brasil, o por el nivel del desarrollo de actividades como la explotación forestal y minera, en el de Chile, nuestro país corre en desventaja.

Casos

Un ejemplo concreto. Ahlström ya instaló una planta propia en San Pablo y tiene una representación en Chile. Por ahora no tienen a la Argentina entre sus planes.

Lo mismo pasa con Outokumpu Technology Oy, un grupo metalúrgico con ventas anuales por 4100 millones de dólares y negocios en 30 países.

Jyrki Juusela, su director ejecutivo, confesó que el interés principal de la compañía está en Chile, donde ya cuenta con cuatro subsidiarias. "Recién ahora estamos siguiendo más de cerca a la Argentina, principalmente por el crecimiento de la actividad minera", comentó Juusela.

La que tiene un interés más claro en nuestro país es Nokia, el gigante de las telecomunicaciones. "Se trata de un mercado muy interesante para nosotros, ya que el grado de penetración de los teléfonos celulares aumentará rápidamente en los próximos años", explicó Veli Sundbäck, vicepresidente ejecutivo de la compañía.

Con 30 abonados a la telefonía móvil por cada cien habitantes, Finlandia registra la mayor densidad de celulares en el mundo. En la Argentina, el procentaje araña el 2 por ciento.

"Nuestro interés en la región no pasa solamente por vender, ya estamos produciendo en México y, a través de una licenciataria, en Brasil -agregó el ejecutivo. Pero todavía todo está muy verde para que tomemos una decisión de este tipo".

Historias casi paralelas

Espejo: como la Argentina, Finlandia superó un período de recesión y aún lucha contra un alto desempleo; en cambio, la devaluación fue uno de los caminos para salir de la crisis.

En el terreno de la economía, Finlandia y la Argentina tienen puntos en común. Los dos países tuvieron que enfrentar un período recesivo y todavía luchan por disminuir un alto nivel de desempleo, que en el caso del país escandinavo llega a un 16,3 por ciento.

Durante la década del ochenta, la economía finlandesa vivió años de auge: el Producto Bruto Interno (PBI) creció a un ritmo de casi un 6 por ciento anual.

La tendencia se agotó en 1990, entre otras causas por el excesivo recalentamiento de la economía, el endeudamiento del Estado y de las empresas, el crecimiento desmedido del sector público y un aumento del déficit de la balanza de pagos.

Entre los factores externos, fue fundamental la caída del intercambio comercial con los países de la ex Unión Soviética, inmersos en una profunda crisis económica.

Durante la recesión, el desempleo, que apenas llegaba a un 3%, se disparó hasta alcanzar un 20 por ciento.

Ante la crisis, el gobierno de Mauno Koivisto -que estuvo al frente del país entre 1982 y 1994- decidió dejar flotar el marco finlandés, que se devaluó en un 25%. La estrategia de reactivación incluyó además metas de baja inflación y un programa de consolidación fiscal.

Punto de inflexión

Luego de tres años de recesión, en 1994 la economía finlandesa creció un 4 por ciento. Y el marco se fortaleció hasta casi recuperar el valor que tenía antes de la devaluación.

Esto fue posible, en gran medida, gracias a una estricta política fiscal y al incremento de las exportaciones, que pasaron de U$S 23.474 millones en 1993 a 32.394 millones de dólares al año siguiente.

El broche de oro para el resurgimiento finlandés llegó el 1° de enero de 1995: el ingreso a la Unión Europea. Antes de fin de año, Finlandia ya había obtenido la aprobación de su programa para alcanzar los criterios de la unión monetaria, que verá la luz en 1999.

¿Los alcanzará? Según la calificadora norteamericana Moody`s, el país escandinavo sería uno de los pocos que cumplirían con todos los puntos exigidos. La deuda del estado finlandés se estabilizó por debajo de un 60% del PBI y los analistas estiman que su déficit quedó por debajo del 3 por ciento.

El gran problema de Finlandia sigue siendo la desocupación, que a pesar de la recuperación económica disminuye a un ritmo muy lento. El Gobierno ya puso en marcha un política de empleo que tiene como meta llegar a un porcentaje del 14 por ciento para este año.

Desde el sector privado, los empresarior apuntan contra los subsidios que se pagan a los desocupados por 500 días, y que alcanzan el 80 por ciento de su sueldo anterior. "No alientan la búsqueda de trabajo y encima aumentan el déficit fiscal", se quejan. Pero el debate sobre este tema recién comienza.

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