Pese a que después de dejar de pagar dolarizó, Ecuador todavía no recuperó el crédito
No retornó la inversión extranjera y la inflación fue feroz Los acreedores no aceptaron una reestructuración de la deuda La economía colapsó y aún no logra recuperarse pese a la suba del precio del petróleo que exporta
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QUITO.- Los organismos financieros internacionales no fueron al rescate de Ecuador durante la crisis que hundió la economía, en 1999, y que causó la caída en siete puntos del producto interno bruto.
Ecuador, con una economía marginal en la región, no contó con los clásicos paquetes de ayuda que han sostenido a los países en crisis durante los últimos años.
A cambio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo la vista gorda cuando, en septiembre de 1999, el luego defenestrado presidente de la república Jamil Mahuad decidió la cesación de pagos a ciertos tramos de la deuda externa, que dio lugar a una renegociación que culminó un año después.
La moratoria fue anunciada en un momento en que diez de los 40 bancos privados estaban cerrados debido a un masivo desfalco que se investiga en los tribunales, y luego de que, por decreto, el Gobierno congeló los depósitos con la intención de salvar a las entidades que aún quedaban en pie.
La moneda nacional, el sucre, que salió de circulación a inicios de 2000 tras la dolarización de la economía, había perdido hasta un 70% de su valor frente al dólar y el riesgo de una hiperinflación era inminente.
"Suponemos que la moratoria fue sugerida por el propio FMI, que prefirió en su momento no hacer grandes declaraciones", dice Wilma Salgado, economista y profesora de la Universidad Andina Simón Bolívar.
Ecuador no tomó la decisión de posponer los pagos de la deuda, que ascendía a 14.000 millones de dólares, como un gesto de rebeldía.
La de Mahuad fue una moratoria técnica, que le permitía diferir inicialmente en 30 días el pago de los intereses de los bonos Brady, cuyo pago Ecuador fue el primer país en incumplir. No se trató de una cesación "unilateral", decían los periódicos en esos días, "que traería el cierre de líneas de crédito".
Los tenedores de deuda, al oír la noticia, decidieron ejecutar las garantías, recuerda María Paz Vela, editora de la revista Gestión, especializada en temas económicos.
A la decisión de congelar los depósitos le siguió la de dolarizar la economía, con una macrodevaluación que disminuyó a una tercera parte los salarios. Un levantamiento indígena apoyado por un grupo de coroneles derrocó a Mahuad, a inicios de 2000.
La cesación de pagos dio comienzo a un proceso de refinanciación de las obligaciones, liderado por el actual ministro de Finanzas, Jorge Gallardo, mediante un sistema de canje de los Bonos Brady por unos bonos globales, que supuso una ligera reducción del monto de la deudas, de 16.500 millones de dólares en el año 2000 a 13.450, explica Salgado.
Vela asegura, sin embargo, que el impacto de la moratoria de la deuda ha sido inconmesurable, pues ha dejado a Ecuador fuera del acceso a los mercados financieros internacionales.
"Ecuador tiene el riesgo país más alto de América latina, muy por encima del argentino, nunca se restablecieron las líneas de crédito anteriores y aunque haya saneado la situación legal y se haya reestructurado la deuda, el precedente de incumplimiento ha sido nefasto", dice.
Pero más graves aún fueron los efectos inmediatos de la moratoria. En medio de la crisis, señala Vela, con las líneas de crédito cerradas, se produjo una demanda interna de dólares "tremenda", que fue una de las causas de la masiva devaluación. Además, la quiebra de empresas se multiplicó y las exportaciones se redujeron en un 60 por ciento .
La confianza no se ha restablecido todavía y resulta claro que nadie quiere venir a invertir en otra área que no sea el petróleo.
Un proyecto de este tipo, liderado por la petrolera Repsol YPF, con una inversión de US$ 1100 millones para la construcción de un oleoducto de crudos pesados, se ha convertido en la única carta de presentación del Ecuador en los foros internacionales.
"Ecuador ha pasado a depender de las inversiones de los organismos multilaterales de crédito y los capitales que llegan fijan ahora las condiciones en las que invierten cada dólar", dice Vela.
Petrodólares
Con una economía dolarizada y sin créditos externos, existen, sin embargo, signos de mejoría. El año pasado, la economía creció en un 2,3% y se prevé un aumento de hasta tres puntos para este ejercicio.
La pócima mágica han sido los altos precios del petróleo. Los US$ 1000 millones de excedente que dejó el año pasado el diferencial del crudo en el mercado mundial se destinó a cumplir con las obligaciones pendientes del año de la moratoria, pues las deudas no se perdonan.
Ecuador destinó el año pasado el 45% del presupuesto general del Estado a cumplir con el pago de los créditos externos, mientras que destina el 2,9% a la inversión en salud.
Un paro médico que tiende a extenderse a todos los servidores públicos mantiene cerrados los hospitales desde hace quince días. Los médicos reclaman un aumento de su salario, de apenas 100 dólares mensuales.
La autora es periodista y colaboradora del diario El País.




