Piden que se prohíba la pesca de merluza común

Según el Inidep, la situación es crítica por la depredación.
Franco Varise
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28 de marzo de 2000  

Por más paradójico que suene, la actividad pesquera argentina parece destinada a tocar fondo de no lograrse en el corto plazo una reconversión general del sector. El último informe del Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (Inidep), conocido el viernes, recomienda prohibir inmediatamente "la pesca de merluza común o hubbsi durante el 2000", pues la especie se encuentra en una situación "crítica", fruto de la depredación y la sobrepesca.

Se trata del principal recurso comercial de nuestras aguas y sólo en 1999 los excesos de capturas alcanzaron las 124.000 toneladas. Entre 1993 y hoy, la biomasa de esta especie cayó a niveles alarmantes, lo que motivó reiteradas vedas -luego levantadas- y acciones concretas de organismos ecológicos internacionales.

Como parámetro de máxima tolerancia, los científicos del Inidep sugieren en el informe capturas inferiores a las 110.000 toneladas para este año. "El problema es que ya se llevan pescadas 55.000 toneladas y a este ritmo se llegará al tope, a más tardar, dentro de dos meses; es como si hubiesen salido a pescar todos juntos porque sabían que se acababa", reconoció Jorge Dellicasa, asesor de la Subsecretaría de Pesca, dependiente de la cartera de Agricultura.

El funcionario anticipó que políticamente la prioridad es "defender el recurso a muerte", pese a las presiones sociales ejercidas por las entidades que agrupan a los empresarios y pescadores. Sólo en Mar del Plata unas 20.000 personas viven de la actividad y representa la primera industria, seguida por el turismo, que le reditúa a esta ciudad un millón de dólares diarios. Precisamente, la Multisectorial, que agrupa a las principales empresas y gremios marplatenses, mantendrá hoy una reunión con los responsables de la política pesquera en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. No se descarta que también participe del encuentro Antonio Berhongaray, titular del organismo.

"La idea es llegar a un acuerdo para que no haya problemas sociales", anticipó Dellicasa, aunque no aclaró si el Gobierno anunciará un subsidio para los trabajadores del sector.

En la problemática pesquera se cruzan dos variantes fundamentales. Por un lado, la salud de un recurso marítimo que actualmente muestra signos vitales casi imperceptibles y, por el otro, la supervivencia de las personas que dependen económicamente de la pesca.

"Ellos - por los funcionarios- tienen una confianza ciega en los números del Inidep, pero que no se equivoquen en incendiar Roma para cuidar una merluza para los buques extranjeros", disparó, Alberto Castro Arán, vicepresidente de la Cámara Argentina de Procesadores de Pescado.

Para Castro Arán, habría que organizar en el "cortísimo" plazo una intensa difusión comercial de otras especies "que por ahora no tienen ningún mercado".

Mientras tanto, el dirigente propone que los autoricen pescar en la milla 201, un rincón del Mar Argentino donde reina la anarquía por la profusión ilegal de buques extranjeros. "Lo que no vamos a aceptar es que los barcos argentinos queden parados", concluyó Castro Arán.

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