Por tercer año, el nerviosismo se apodera de los mercados

E.S. Browning
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4 de junio de 2012  

Por tercer año consecutivo, los mercados financieros entran al período de mitad de año en un estado de pánico. Su ma-yor preocupación es que la crisis europea desemboque en una nueva crisis financiera mundial y una recesión estadounidense.

El debate se centra en si los bancos centrales volverán a salir al rescate de los mercados en esta ocasión. Al igual que en 2010 y 2011, las bolsas se derrumbaron en mayo frente a los temores de la crisis europea. Los declives se aceleraron la semana pasada tras el anuncio de una débil generación de empleo y una floja producción industrial en EE.UU. Las cifras indican que la economía estadounidense, que parecía un bastión en medio de la crisis europea, está perdiendo fuerza.

En los dos años anteriores, los líderes europeos y la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) enderezaron el rumbo de los mercados con medidas de estímulo y rescates de bancos y gobiernos europeos. Algo parecido podría ocurrir este año, pero se extienden los temores de que la medicina no surta efecto, al menos no como las otras veces.

En medio de toda la incertidumbre, numerosos inversionistas han concluido que las acciones van a seguir cayendo.

"No somos lo suficientemente robustos para soportar una recesión en Europa", señala Edgar Peters, estratega de mercado que ayuda a gestionar First Quadrant, un fondo de US$18.000 millones. "Cada soy menos optimista sobre esto", manifestó.

A los inversionistas también les preocupa que las elecciones presidenciales de EE.UU. enreden los problemas económicos y financieros. La política podría bloquear cualquier medida en el Congreso, dejando las soluciones en manos de la Fed y los europeos.

El viernes, el Promedio Industrial Dow Jones cayó 274,88 puntos, o 2,2% para quedar en 12.118,57 unidades, su nivel más bajo desde diciembre. El Dow Jones ha borrado las ganancias iniciales y acumula un descenso de 8,7% desde su máximo de 13.279 puntos correspondiente al primero de mayo. Por su lado, el índice Standard & Poor’s 500 bajó el viernes 2,5% y acumula un descenso de 9,9% frente a su máximo de los últimos años. El índice de acciones líderes de la Bolsa de Fráncfort cedió 3,4%.

El mercado de renta fija, por otra parte, alcanzó niveles que no se habían visto desde 2008, a medida que los inversionistas se refugiaron en masa en los bonos del Tesoro estadounidenses, considerados los instrumentos más seguros del mercado. El retorno del bono del Tesoro a 10 años cayó a 1,467% en la tarde del viernes, su nivel más bajo desde los años 50.

Los inversionistas están pidiendo que la Fed inyecte miles de millones de dólares en el sistema financiero mediante la compra de grandes cantidades de bonos, una operación conocida como relajamiento cuantitativo y que la Fed ya ha realizado en dos ocasiones desde 2008, por lo que los inversionistas llaman la idea QE3.

"Creemos que las probabilidades de que la Fed haga un QE3 están aumentando", escribió en un informe a sus clientes Michael

Darda, economista jefe de la corredora de valores MKM Partners.

Algunos economistas y estrategas de mercado, como el propio Darda, aseguraron a sus clientes la semana pasada que la economía estadounidense se seguía expandiendo y que los obstáculos que enfrenta son pasajeros. La semana pasada, sin embargo, esas razones no lograron captar a muchos inversionistas, pese a la caída en los precios.

Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo, dijo el jueves que el BCE tiene sus límites e instó a los países europeos a formar una unión bancaria y a adoptar otras medidas para estrechar los lazos financieros.

Las encuestas ponen en duda la idea de que las elecciones que tendrán lugar en Grecia este mes producirán un gobierno estable que cumpla los compromisos de austeridad adquiridos por gobiernos anteriores, como recortes en el gasto fiscal.

Luego llegaron las malas noticias desde EE.UU., tanto en el frente laboral como en el manufacturero. Otras cifras mostraron que en mayo el consumo aumentó más rápido que los ingresos. Algunos inversionistas creen que la economía estadounidense sigue siendo muy dependiente de la deuda y que corre riesgo si Europa cae en recesión. "Hay dudas sobre la capacidad de las autoridades europeas y globales para proveer la liquidez suficiente para contener la crisis", indicó Bruce McCain, quien ayuda a supervisar más de US$20.000 millones como estratega jefe de inversiones de Key Private Bank, una filial de of KeyCorp.

Uno de los problemas es que la principal herramienta de los bancos centrales para estimular la economía es la reducción de las tasas de interés, las cuales ya están en niveles mínimos. "Están tratando los síntomas una y otra vez", dice Peters, de First Quadrant. "No están tratando la enfermedad. Eso sólo se puede hacer por un tiempo limitado, hasta que muere

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