Prefieren quedarse en negro para cobrar la asignación por hijo
Algunos empleados quieren que sus patrones no los registren para seguir recibiendo el subsidio, pero esta situación puede perjudicar a las dos partes
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¿Qué duda cabe de que la asignación universal por hijo (AUH) es una de las medidas más necesarias y justas de las muchas que se han tomado en el último tiempo? ¿Qué duda hay de que se trata de un cicatrizante en una de las heridas más profundas que tiene el sistema argentino de seguridad social? Igualmente, a poco de asentarse, la puesta en marcha del subsidio por hijo está causando algunos efectos no deseados.
Todo radica en el primer requisito que se exige para acceder al beneficio. Según la norma, estará habilitada para cobrar la AUH, como comúnmente se la conoce, toda persona desocupada. La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) explica que los solicitantes no deben percibir ninguna suma de dinero en concepto de prestaciones contributivas o no contributivas, subsidios, planes, jubilaciones o pensiones. También podrán cobrarla los trabajadores no registrados, las trabajadoras de servicio doméstico -que ganen igual o menos que el salario mínimo, vital y móvil- y los monotributistas sociales.
Pues justamente las exclusiones para cobrar el subsidio por hijo para la mayoría de los empleados que estén registrados producen una distorsión en el mercado: ya no son pocos los empleadores que se encuentran con dificultades a la hora de querer registrar a un empleado que prefiere mantener la asignación por hijo.
Oscar L. tiene un pequeño bar muy cerca de Plaza de Mayo. No se aflige demasiado, pero eso no quita que lidie con un problema que, según dice, es nuevo. Cuenta que el puesto de cadete, encargado de llevar y traer pedidos por todo el microcentro, es el que más le cuesta conseguir. "Siempre fue así; es un puesto complicado. Pero ahora los que vienen no quieren que los ponga en blanco. Dicen que prefieren cobrar en negro antes de que puedan perder el subsidio por hijo", explica Oscar. "¿Usted tiene a todos en blanco?", preguntó La Nacion, café de por medio, al dueño del bar, que, a simple vista, no parecía tener todos los papeles en orden. "Yo no transpiro agua bendita, pero al cadete que anda en la calle me gusta tenerlo en blanco, por la ART. Ahora les pregunto si tienen hijos y prefiero a los que no tengan", explica el hombre, lejos de sonrojarse. Como condición para contar su caso, pidió que de su apellido sólo se mencionara la inicial y que no se diera la ubicación exacta de la confitería. El diálogo del bar porteño bien podría repetirse en muchas actividades que emplean trabajadores con poca calificación.
Desde que se puso en marcha, el beneficio establece una prestación de $ 220 por hijo, de los cuales 144 (80%) se perciben directamente, mientras que el resto queda depositado en la cuenta del titular y sólo podrá ser retirado una vez al año, luego de haber acreditado que el niño cumplió con el ciclo lectivo y el calendario de vacunación.
El caso de las empleadas domésticas es paradigmático. Si bien el programa establece que no están excluidas siempre y cuando su sueldo no sea superior al mínimo, que en este momento se ubica en $ 1840, muchas empleadas prefieren mantenerse en negro. El motivo: varios, desde el desconocimiento de empleados y empleadores hasta la sensación que cualquier registro laboral en la Anses podría terminar con el subsidio.
Adriana C. vive en Merlo, viaja todos los días a trabajar en Belgrano y deja tres hijos en una guardería del barrio. Para ella, la AUH es su único ingreso fijo. "El trabajo va y viene. A veces tengo y otras, no. Por eso, prefiero estar en negro antes de perder el subsidio. La señora -dice, por su empleadora- me preguntó, pero yo no quiero saber nada de trámites. Así me sirve más", confiesa. "La señora", como ella la llama, confirma sus dichos. "Yo la quiero registrar y no debería tener problemas porque trabaja tres veces por semana, algunas horas, y por lo tanto no está entre las excluidas. Pero ella no quiere, y yo, la verdad, no insisto tanto", dice Elvira.
El desconocimiento es la principal causa por la cual sucede este efecto no deseado del programa. "No la puedo registrar porque tiene el subsidio por hijo y, si la pongo en blanco, lo deja de cobrar", dice Gabriela, una profesional que trabaja en el microcentro y que deja todos los días a su pequeño hijo en un departamento de Barrio Norte. "¿Se puede registrar si cobra menos de 1800? No lo sabía."
RIESGOS
Para el empleador
Al tener un empleado sin registrar, el patrón queda expuesto a un reclamo judicial laboral o por accidentes de trabajo.
Para el empleado
No tiene aportes jubilatorios, ni cobertura social ni médica. Además, no puede sacar créditos en entidades convencionales.
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